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La crisis petrolera mundial, que puso en jaque a las finanzas de Pemex, y la emergencia sanitaria en el país, con la alerta mundial por el virus del zika, obligaron al presidente Enrique Peña Nieto a dejar de lado su aversión por los cambios y realizar dos ajustes de primer nivel en su gabinete. La llegada de José Antonio González Fernández a Pemex y de José Narro Robles a la Secretaría de Salud, tienen común denominador: los dos arriban a sus cargos en situación crítica. El financiero, para efectuar recortes y ajustes de fondo a la petrolera frente a la caída de precios y de producción, y el doctor para enfrentar la amenaza de una nueva epidemia anunciada por la OMS.
La decisión de remover a sus antecesores tiene que ver con esas crisis, pero también con pugnas internas en el gabinete. Emilio Lozoya Austin se va porque se enfrentó al poderoso secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y se negó a hacer los ajustes drásticos que el exigía el responsable de las finanzas públicas. La salida de Lozoya era anunciada desde el año pasado a través de rumores y filtraciones que dejaban ver la incomodidad de Videgaray con el titular de Pemex, que sin confrontarse, hacía valer la poca autonomía que le dieron a la “empresa pública”. Por eso llega ahora José Antonio González Anaya, un experimentado financiero, cercano al titular de Sedesol, José Antonio Meade, y parte del grupo de Videgaray, que con este nombramiento toma pleno control de Pemex.
En cuanto a la salida de Mercedes Juan de la Secretaría de Salud, esa parece haberse decidido desde que José Narro terminó su periodo como rector de la UNAM el pasado noviembre. Siempre se manejó que Peña Nieto sólo esperaba la conclusión del rectorado de Narro para invitarlo a incorporarse a su gabinete y la coyuntura de la alerta de la OMS sobre el virus del zika, junto con la orden presidencial de “dar toda la información disponible a la población”, que no fue plenamente atendida por la secretaria, le dio al presidente el pretexto para darle las gracias a Mercedes y anunciar la llegada del experimentado médico que ya fue subsecretario de Salud, en el gobierno de Ernesto Zedillo y pasó también por una subdirección del IMSS.
Narro mantuvo siempre cercanía con el presidente Peña, a quien conoció siendo gobernador del Estado de México, donde lo asesoraba en temas de salud. Al inicio de esta administración el presidente invitó al entonces rector a incorporarse al gabinete, pero Narro declinó la invitación y ofreció hacerlo al terminar su rectoría. Por eso ayer, a pesar de algunas críticas en las redes sociales que acusaban “traición a su legado como rector”, a pocos sorprendió la incorporación del doctor al gobierno peñista.
En cuanto a Mikel Arriola, su llegada al IMSS es un notorio ascenso en la carrera de este abogado que se inició como funcionario público en los gobiernos del PAN, precisamente de la mano de José Antonio Meade en la desaparecida Financiera Rural. Llegó a la Cofepris en el 2011 en el gobierno de Felipe Calderón. Su desempeño en el organismo de regulación sanitaria, donde endureció normas a industrias como la farmacéutica y los productos milagro, además del reciente caso de los permisos para el consumo personal de marihuana, le valieron notoriedad. Hoy llega a una posición de primer nivel en el gabinete ampliado, también de la mano de Meade y Videgaray.
Está claro pues que entre la emergencia y la crisis, en los ajustes anunciados ayer por el presidente, salvo el caso de Narro que trae su propia trayectoria, con los otros nombramientos vuelven a confirmar quién tiene la fuerza y el poder dentro del gabinete.
NOTAS INDISCRETAS… La de Carlos Joaquín era una renuncia anunciada al PRI, tras los desplantes y malos tratos del gobernador Borge y del delegado priísta Ulises Ruiz. Ayer el dirigente nacional, Manlio Fabio Beltrones, dijo que su partido “lamenta la decisión” que le fue informada por el ahora ex priísta en una carta, pero aclaró que “el proceso electoral en Quintana Roo inicia el 15 de febrero” y el PRI emitirá la convocatoria hasta después de esa fecha. Es un hecho que Carlos Joaquín será candidato del PRD a la gubernatura y busca afanosamente apoyo del PAN en una alianza que fortalezca su candidatura. El hermano del ex dirigente nacional priísta, Pedro Joaquín, buscó antes del PRD ser candidato de Morena, pero Andrés Manuel le negó el “perdón” que ahora ofrece a ex priístas arrepentidos porque dijo: “Si fuera otro su hermano lo apoyaríamos”. Así que los “perdones” del líder supremo tienen sus limitantes… Capicúa de los dados. Repite Serpiente.
sgarciasoto@hotmail.com
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