Tiempos difíciles en Ginebra III

Nouhad Mahmoud

Las negociaciones de Ginebra no están equipadas con buena voluntad ni con una objetividad mínima para [poner fin a] una tragedia sin igual

Stefan Di Mistura anunció el pasado lunes 25 que las negociaciones en Ginebra para solucionar el conflicto sirio empezarán el próximo viernes 29. El enviado internacional añadió que las consultas relacionadas con el envío de invitaciones a los participantes continúan. Definir a los grupos e individuos que representarán a la oposición fue un asunto difícil de resolver y únicamente con un entendimiento entre el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, fue posible convocar una reunión.

La visita de Kerry a Riad el fin de semana fue con el objeto de presionar a la oposición para aceptar las concesiones estadounidenses dadas a los rusos en varios niveles: después de la objeción de Moscú respecto a los nombres de la oposición siria, fue impuesta una nueva fórmula donde una delegación paralela sugerida por Lavrov estará presente para representar a grupos más cercanos a la opinión rusa.

De esta forma, la Coalición de Riad ya no es la única representante de la oposición siria. La otra concesión anunciada por Kerry en Davos tiene que ver con los resultados de las negociaciones. No se trata ya de un cuerpo transitorio que supervise y prepare las condiciones para la era post Bashar al-Assad, sino de discutir la formación de un gobierno de unidad nacional con Al-Assad, que se preparará para llevar a cabo elecciones, incluyendo a Al-Assad, quien no tiene previsto dejar el poder.

Ninguna de las demandas de la oposición encontró su camino en la organización de Ginebra III: detener los bombardeos contra la población civil, levantar el cerco en pueblos y ciudades, liberar prisioneros políticos y construir medidas de confianza, todas fueron consideradas por Kerry como precondiciones inaceptables para comenzar las negociaciones. Incluso amenazó a sus interlocutores en Riad con retirar su apoyo en caso de rechazar la copa venenosa que estaba ofreciendo.

La prometida conferencia en Ginebra será llevada a cabo en tres salas separadas. Una para cada una de las dos delegaciones de la oposición y una para los representantes del gobierno sirio. Un oficial internacional mediará entre los tres grupos. No habrá contacto directo entre los delegados y no se permitirá el acceso a la prensa. El primer episodio tomará entre dos y tres semanas. La duración de toda la conferencia será de seis meses. Las negociaciones se concentrarán en el alto el fuego y la asistencia humanitaria cuando las condiciones del terreno lo permitan. Comenzará con un mínimo entendimiento entre las partes y se espera que muchos participantes se retiren, de acuerdo al propio Di Mistura.

Mientras tanto, la situación en el terreno continúa siendo igual de mala para la oposición. Las fuerzas rusas, iraníes y sirias están ganando terreno en la parte norte del país, mientras que los insurgentes están peleando sin apoyo aéreo y, últimamente, con un suministro limitado de armamento efectivo, en respuesta a las tácticas estadounidenses, como se rumora.

El problema principal en la conferencia de Ginebra es la falta de equilibrio entre la oposición y el régimen. La administración estadounidense está dejando la escena a los planes y los intereses rusos. La oposición sufre por la misma falta de apoyo sólido de “los Amigos de Siria” encabezados por Estados Unidos desde el inicio de los eventos. La falta de política hacia Siria por parte de la administración Obama se convirtió en una total rendición a un determinado apoyo ruso para Al-Assad. El eje Moscú-Damasco-Teherán intentará solidificar sus ganancias, tanto en el terreno como en el proceso de negociación, tomando la mayor ventaja por la falta de interés y participación de los estadounidenses en el último año del gobierno de Obama.

La tragedia siria está culminando, después de cinco años de muerte, destrucción y miseria, en lo que parece ser una búsqueda por una fórmula que garantice a las potencias internacionales y regionales sus intereses en Siria, independientemente de las aspiraciones legítimas del pueblo sirio por la democracia, la dignidad y el bienestar, expresadas en jubilosas demostraciones en ciudades sirias durante el primer año de su levantamiento.

Acercándose el fin de su quinto año, el conflicto sirio está convirtiéndose en una guerra mundial. Cuarenta naciones están involucradas en el mismo. Las largamente esperadas negociaciones de Ginebra no están equipadas con una buena voluntad ni con una objetividad mínima para dar por terminada una tragedia sin igual.

Esfuerzos humanitarios son ampliamente requeridos por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales. Si un modesto interés internacional en encontrar una solución política para la extensa catástrofe fuera evidente, deberían tomarse iniciativas urgentes para aliviar el tormento de los civiles atrapados en un incontable sufrimiento. Todas las partes involucradas en las operaciones militares en el terreno y en el aire deben ser consideradas responsables por conducir su guerra con el mínimo respeto por las normas humanitarias. Aquellos que se oponen a un papel más activo para el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sus otros organismos en Siria, deben ser expuestos por utilizar el sufrimiento humano para servir a sus inmorales objetivos políticos.

El autor fue embajador de Líbano en México entre 1999 y 2011

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