Marcha marchita

José Cárdenas

Marcha o marchita; difícil saber si tuvo uñas largas o cortas.

Marcha o marchita; difícil saber si tuvo uñas largas o cortas.

Mientras para las organizaciones civiles convocantes, la asistencia de 18 mil personas fue multitudinaria, para los demás resultó desangelada; nada que ver con aquella “marcha blanca”, hace 13 años, contra la violencia, organizada por los mismos de ayer. ¿Será porque antes eran protestadores espontáneos y hoy lo son a modo de lo políticamente correcto?

Pero aún peor que la movilización #VibraMéxico se vio la de #MexicanosUnidos, que en sentido contrario surgió de la nada, azuzada por la jauría del sistema para restar credibilidad y dividir una verdadera protesta; esa sí fue “micromarchita” de chisguete; chatita.

Ni a cuál irle; los gritos de los que odian a Trump y los que odian a Peña compitieron en decibeles...

En fin, la movilización del domingo fue marcha marchita porque el pisoteo de callos entre los organizadores de ambos movimientos le impidió florecer.

El principal embate contra los paseos dominicales vino de la izquerda; los grupos dizque más progresistas mostraron el rostro intolerante; descalificaron las manifestaciones que no fueron una, no por sus causas, sino por sus convocantes. Armados de un conservadurismo rechinante, se dedicaron a denostar a quienes levantaban la voz por ser parte del sistema, sin importar la pluralidad de las organizaciones civiles representadas. Los rostros de la marcha, según los intolerantes, eran parte del México malo, privilegiado, insensible y convenenciero, que no suele condolerse con masacres, desapariciones, abusos, corrupción e impunidad; quienes no quieren quedarse sin visa para ir a esquiar en Vail.

—Entonces, ¿la marcha valió madre por haber sido convocada por el “enemigo”?

En su columna de ayer en Reforma, Jesús Silva Herzog-Márquez habla del equívoco de la unidad como símbolo de fortaleza y de la peligrosa tentación del pensamiento bélico que tacha de “antipatriota al pluralismo”.

Creo que el debate sobre la marcha del domingo no se desarrolló sobre ideas, conceptos o puntos de vista divergentes acerca de la situación del país o el proceder del gobierno; que la disputa por la marcha se fue al terreno del pleito de cantina, donde la discusión se centra en quién tiene más derecho a manifestarse, quién es el poseedor de las causas legítimas y a quién pertenece el monopolio de calles y reclamos.

Las diferencias superficiales, vencieron al debate de fondo.

Ahí está, si se quiere ver, el fracaso de la marcha, no de los marchistas, sino de una sociedad incapaz de ponerse de acuerdo.

 

EL MONJE FOTÓGRAFO: Focos rojos encienden en el PRI, aumentan el estrés y ponen al partido tricolor al borde de un ataque de pánico. El triunfo que se presumía seguro en el Estado de México, pende de un hilo. El “destape” de Alfredo del Mazo no catapultó las preferencias como anhelaba el hijo pródigo de Atlacomulco. Así lo muestra la encuesta publicada ayer por EL UNIVERSAL. Las cifras hablan de un empate técnico entre el priísta, la panista Josefina Vázquez Mota (quien no ha terminado de deshojar la margarita) y la candidata de Morena, Delfina Gómez, rete bien iluminada por el Rayito de Esperanza. La debacle histórica del PRI (ha caído 7 puntos en 3 meses), muestra el contagio del descontento ciudadano percibido a nivel nacional. Llaman la atención tres elementos; el reconocimiento de Josefina; la penetración de Morena y su abanderada, solo dos puntos abajo del candidato Del Mazo; el desplome del PRD hasta el cuarto lugar por la resistencia del líder mexiquense, Héctor Bautista, a aliarse con el PAN para hundir la nave tricolor. La encuesta de EL UNIVERSAL coincide con la de Consulta Mitofsky, publicada la semana pasada. Ambos sondeos revelan a un priísmo en el peor momento de su historia, rebasado, con el mayor rechazo acumulado y un panorama negro ante la baja popularidad presidencial propiciada por el escándalo de la Casa Blanca, Ayotzinapa y el gasolinazo. Los numeritos ponen en entredicho el dominio del tricolor en su principal —y último— bastión electoral. La hipótesis de la derrota se materializa. Si el PRI gana la elección mexiquense de junio próximo tendrá alguna oportunidad de conservar el poder a nivel federal, aun cuando las cifras pronostiquen lo contrario, al menos en esta fotografía… tan fea.

 

@JoseCardenas1

[email protected]

www.josecardenas.com

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios