El maestro Antonio

Heriberto Murrieta

Antonio Naelson Matías ha anunciado su retiro para cuando el Toluca termine su participación en el actual torneo, en el mejor de los casos, el 28 de mayo, fecha de la gran final.

Llegado a México en 1998, de inmediato dio muestras de su enorme calidad. Dice Luis Roberto Alves “Zague” que cuando jugó por primera vez contra él, de inmediato le llamó la atención. “Éste sabe con la pelota”, dijo para sus adentros el heredero del “Lobo Solitario”.

Y es que “Sinha”, figura menuda, baja la estatura, anatomía correosa, pura fibra, nació con un talento especial para jugar al futbol. Su excelente técnica, su clase de jugador grande, su visión de campo e inagotable creatividad, hicieron de él un volante ofensivo diferente. No por nada, ya naturalizado, jugó para la Selección Mexicana en el Campeonato Mundial de Alemania en 2006.

El as del pase filtrado es un hombre serio. Detrás de su aparente sequedad esconde su extraordinaria calidad humana. Su formalidad impone respeto; su talento, admiración.

El domingo pasado cumplió 600 partidos en el máximo circuito del futbol mexicano. Impresionante, si consideramos que desde hace tiempo tiene una rodilla seriamente averiada y que cuenta con 40 años de edad. Celebró con un concierto de virtuosismo, poniendo pases para gol, incluso uno de lujo con la cabeza, sin moverse de su posición, para dejar al colombiano Uribe solo frente al portero jarocho Melitón. ¡Una pincelada extraordinaria del maestro Antonio!

Eso ha tenido siempre: la claridad mental y el toque finísimo para obsequiar al compañero una inmejorable situación de gol, mano a mano con el portero enemigo. Sinha no pone medios goles, sino tres cuartos de goles, a los delanteros que se benefician del gran surtidor de balones que vino de Brasil.

Ya no está para jugar partidos completos, pero le bastan unos cuantos minutos para cambiar el rumbo de un partido. Y eso es oro molido para un entrenador. El domingo último contra el Veracruz, entró de cambio en el segundo tiempo y en un abrir y cerrar de ojos se hizo sentir.

Ha vuelto al equipo de sus amores, donde se ha encontrado con Rubens Sambueza, el crack americanista que recaló en la centenaria escuadra roja. Ver juntas a las dos eses, Sinha y Sambueza, es un verdadero lujo para quienes saben paladear el deporte más maravilloso.

Profesionales como Sinha serán siempre bienvenidos. Su impecable carrera ya está en los anales del futbol mexicano. ¡Salve, maestro Antonio!

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