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Semana maldita en la CDMX

04/05/2017
02:04
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Una balacera en las cercanías del mercado de Sonora dejó tres muertos. Según los testigos, tres hombres se acercaron a una camioneta de tres toneladas y media y amagaron al conductor. No advirtieron que un hombre salía de pronto de la parte trasera de la unidad.

Ese hombre los acribilló.

De acuerdo con las autoridades capitalinas, los tres asaltantes tenían antecedentes penales por robo. Tanto el conductor como el autor de los disparos huyeron.

Eso sucedió ayer, en la Ciudad de México, poco antes del mediodía.

El viernes pasado, a las once de la mañana, hubo otra balacera. Esta vez en las inmediaciones de Plaza Meave, en el Centro Histórico.

La Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ) informó que cuatro hombres armados ingresaron en la plaza, dedicada a la venta de artículos de cómputo y de telefonía, amagaron a los empleados del local 1F, se apoderaron de diversos equipos, que guardaron en una maleta, e intentaron abrirse paso hacia la calle.

Un locatario los vio huir e intentó detenerlos. Le dispararon en el abdomen. La detonación hizo que la plaza se convirtiera en un manicomio. Policías de Investigación “que realizaban trabajos en la zona” llegaron al lugar. Los asaltantes abrieron fuego contra ellos. De acuerdo con el reporte, los agentes “repelieron la agresión”.

Dos de los asaltantes cayeron. Uno murió de manera instantánea, otro terminó en la Cruz Roja con dos disparos en el pecho. Los dos restantes huyeron con el botín.

Luego de la balacera, los locatarios denunciaron que supuestos integrantes de la Unión Tepito les han estado cobrando “derecho de piso” con el argumento de que tienen compradas a las autoridades y bajo la amenaza de asesinar a los comerciantes y hacer daño a sus familiares.

Al día siguiente, alrededor de la medianoche, 20 hombres armados que se hicieron pasar como personal de mantenimiento que iba a reparar los elevadores, ingresaron en un Walmart ubicado en calzada de Tlalpan y Lago Poniente, colonia Américas Unidas.

Según la información que dio luego la procuraduría capitalina, los asaltantes amagaron a los empleados y los encerraron en un almacén contiguo. Luego, con la tienda para sí solos, eligieron aparatos electrónicos, así como equipos de telefonía celular y de cómputo.

Antes de escapar, se detuvieron a saquear el cajero automático.

Una nota de prensa indica que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública llegaron rápidamente al lugar, aunque los asaltantes “no han podido ser identificados”.

Eso fue el sábado. El lunes siguiente, a la una de la tarde, tres o cuatro sujetos vestidos con playeras negras, gorras y cubrebocas, ingresaron al centro comercial Pabellón Cuauhtémoc, en Antonio M. Anza y Avenida Cuauhtémoc.

Aquel día era “puente”. La plaza hervía. La gente comía, compraba, iba al cine, deambulaba por la plaza.

Los comensales de un restaurante del segundo piso dijeron después que habían escuchado la rotura de varios cristales.

En efecto, los asaltantes quebraron con marros las vitrinas de una joyería, amagaron con armas de fuego a los empleados y echaron mano de lo que pudieron: “joyas, relojes, pulseras y esclavas”.

Metieron todo en mochilas y luego atravesaron la plaza desde el segundo piso. Nadie intentó detenerlos.

Una vez en la calle, huyeron a bordo de motocicletas.

Esa madrugada, la Agencia de Investigación Criminal, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada y la Secretaría de la Defensa Nacional, realizaron un operativo en un edificio de Avenida Ejército Nacional: residencial Hares.

Ahí habitaba desde hacía tres semanas el brazo derecho de Joaquín Guzmán Loera, Dámaso López Núñez, supuesto líder del Cártel de Sinaloa desde que El Chapo Guzmán fue detenido y extraditado.

Dámaso fue detectado por las características del vehículo en que se trasladó de Sinaloa a la Ciudad de México. En un segundo operativo realizado esa misma madrugada en un conjunto residencial de Santa Fe, fue aprehendido un sujeto apodado El Chómpiras, “operador logístico y financiero del Cártel de Sinaloa en la Ciudad de México, y encargado del pago de nómina” a integrantes de la organización delictiva de Dámaso López.

Todo esto ocurrió en menos de una semana. Menos de una semana en eso que seguimos llamando la Ciudad de México, aunque sea otra, fatalmente otra.

 

@hdemauleon

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