Agustín Basave deja la presidencia del PRD

Ciro Gómez Leyva

La noche del martes previo a las elecciones platiqué largo con el presidente del PRD, Agustín Basave. No se hacía ilusiones sobre los resultados y estaba consciente de las descalificaciones que se le vendrían encima después del 5 de junio.

Entre sus reflexiones y anécdotas, una pintó inmejorablemente lo que significa presidir a este partido que es una suerte de latifundio sin límites claros y con un montón de grupos que reclaman la propiedad de cada metro cuadrado. Me dijo que una parte del PRD estaba furiosa con él por haber hecho alianza en Veracruz con el PAN del “impresentable” Miguel Ángel Yunes, y otra no le perdonaba no haber hecho alianza en Puebla con el PAN de Rafael Moreno Valle, a pesar de que ese gobierno es acusado de meter a la cárcel a luchadores sociales filo perredistas. Eso es el PRD, hoy.

Institucional, Basave repite que el saldo del 5 de junio es de luces y sombras. Pero él, analista serio de la política, sabe que excepto por las alianzas con el PAN, los números no fueron buenos, en especial frente a la que, cuando cenamos, era la segunda fuerza de izquierda de México y ahora es la primera, Morena.

Aquella noche, desde luego, le pregunté si renunciaría tras los comicios. Por lo que me explicó en torno de la baja solidaridad de las corrientes perredistas, la poca capacidad de maniobra que la normatividad le daba como presidente y el tamaño de la crisis financiera del PRD, lo probable era que se marchara mucho antes del término de su gestión, octubre de 2017.

Sin que lo quiera confirmar en público todavía, Basave dejará en breve la presidencia del PRD. Tipo cuidadoso de las formas, procedimientos y consecuencias, seguramente esperará a la sesión de Consejo Nacional y ahí dará a conocer su renuncia y las causas de la decisión. Ese Consejo podría tener lugar el primer fin de semana de julio.

Es lo mejor que puede hacer. Coincido con él en la afirmación que le hizo hace unos días a Ricardo Gómez en EL UNIVERSAL: “Tomé la presidencia cuando el PRD atravesaba por la peor crisis de su historia y se daban los peores augurios sobre el futuro inmediato del partido”.

El futuro sigue siendo sombrío, pero se necesita más que la voluntad de un hombre apasionado y civilizado para evitar que el PRD se estrelle contra las rocas. Creo que Basave hizo incluso más de lo que tenía que hacer. Llega ahora el momento de que una nueva dirigencia se ponga al servicio de Miguel Ángel Mancera, o afiance las alianzas con el PAN en 2017 y 2018, o a reconstruya desde la derrota los puentes con Andrés Manuel López Obrador.

Es una de tres. Una. El mayor error de Los Chuchos, foros soles, bejaranos et al será seguir simulando y perdiendo tiempo. El PRD tiene que decidir ya la ruta a seguir y reconfigurarse en torno de ella. Para eso no requiere de Agustín Basave, un buen presidente para medio sortear una tormenta como la del 5 de junio.

MENOS DE 140. Le rascaron y le rascaron. ¿Serán sólidas las acusaciones de la PGR? Parecería que no.

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