Parecía que ya México podía dejar de estar enfocado al cien por ciento en las acciones y tuitazos del bad hombre que habita la Casa Blanca. Esto porque México dejó de ser el blanco de ataque favorito de Trump y su gobierno, quien volteó su mirada a los países musulmanes de Medio Oriente a través de su prohibición para que ciudadanos de siete países entren a EU por un primer lapso de 90 días.

Esto permitía pensar que de nueva cuenta nos podíamos concentrar en nuestros problemas nacionales, que vaya que los hay. Pero una vez más el radar informativo nos obliga a voltear a ver a Estados Unidos y a su relación con México.

Mientras la seguridad sigue empeorando y en tanto la ciudadanía está disconforme por la posibilidad o no de que hoy aumenten los precios de las gasolinas, la atención la vuelve a acaparar Trump.

Ahora por la incógnita de cuál fue el tono de la llamada telefónica que sostuvieron el presidente de EU y el de México poco después de que se cancelara (cada quien tiene su versión sobre quién le canceló a quién) la reunión entre ambos programada para el 31 de enero.

Lo primero que debemos anotar es que cada vez que Peña tiene un acercamiento con Trump lo que sigue es un desastre para el presidente de México y para el país. Primero ocurrió con la visita de Trump a Los Pinos como candidato, por la cual todavía hay quien señala a Peña como el culpable del triunfo del republicano en la elección de noviembre, porque logró hacerlo ver como un hombre de Estado. Una tontería por donde se le vea, porque el día que México logre incidir en la elección de EU, ese día seremos un país completamente distinto al que somos actualmente por el tamaño y nivel de desarrollo necesario.

Le siguió la visita pactada del 31 de enero que quedó cancelada y sobre la cual nos referimos en la columna de la semana pasada.

Y ahora que se filtró una supuesta versión de la llamada entre Trump y Peña que buscó limar las asperezas generadas por la cancelación, el efecto ha sido lo opuesto. La filtración que dio a conocer Dolia Estevez sin presentar prueba alguna va en el sentido de que Trump habló de enviar al ejército estadounidense a México para lidiar con el crimen ante la imposibilidad de que nuestras propias fuerzas de seguridad puedan hacerlo.

Se ha revivido el sentimiento antiyanqui que tanto tiempo costó desterrar de la relación bilateral. Con solo una filtración a la periodista adecuada para tal fin y con la complicidad de la periodista en México que le diera eco a esta voz, el antiyanquismo renació con fuerza.

Y junto con el antiyanquismo han seguido los reclamos al presidente Peña a quien se le está exigiendo que dé a conocer la grabación o la versión estenográfica de la llamada para aclarar lo que ocurrió. Esta es una exigencia inútil que de darse dejaría muy mal parado al gobierno de México como uno que no sabe mantener la discreción de las comunicaciones entre jefes de Estado.

Lo que ocurre en las democracias avanzadas que se jactan de serlo es que tras una conversación entre jefes de Estado se pacta un comunicado conjunto y con eso basta. Algo que ya ocurrió después de la llamada telefónica entre Peña y Trump.

Más allá de que la filtración muestra la total falta de oficio político en el gobierno trumpiano, el tema ahora es saber quién en la Casa Blanca lo hizo y con qué fines. ¿Fue para golpear a Peña?

Y sobre todo hay que tener claro el gran reto de la relación bilateral que sigue siendo crucial para ambos países, pero sobre todo para un México que no hizo la tarea de desvincularse y de trabajar en la enorme dependencia que tenemos con nuestro vecino del norte. Así, la pregunta es: ¿Cómo se hará el acercamiento a futuro con EU sin tener que volver a poner al presidente Peña frente a ese bad hombre que tan caro le ha costado a México a tan solo quince días de su llegada al gobierno?

APOSTILLA: Pobre México, tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios... es una frase que se le atribuye a Porfirio Díaz. Pues ahora la situación es tan compleja que un grupo de diputados han decidido acercarse a Dios. Están organizados en grupos de oración en la Cámara de Diputados con la idea de retrasar lo que ven como la llegada del Apocalipsis. Esto es en serio. Tan serio como la llegada de Trump a la Casa Blanca.

@AnaPOrdorica

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