Llame a la resistencia, señor Presidente

Alejandro Hope

Estimado señor presidente Enrique Peña Nieto:

Usted probablemente no me conoce y, si me conoce, si me ha leído, estoy seguro de que no le simpatizo. Desde el inicio de su mandato, he sido un crítico constante de su gobierno y de sus políticas.

Hoy, sin embargo, quiero ponerme de su lado. Y conmigo, muchos millones de mexicanos. Sólo pedimos una cosa: frente a Donald Trump, resista y convóquenos a resistir.

El país está ante un grave peligro. Los votantes estadounidenses decidieron llevar a la Casa Blanca a un hombre impulsivo, ignorante y racista que hizo de las amenazas a México y los mexicanos uno de los ejes centrales de su campaña.

No está de más recordar que el individuo que será el hombre más poderoso del mundo en dos meses ha señalado repetidamente su intención de deportar a seis millones de migrantes, mexicanos en su mayoría. Se ha pronunciado por construir un inmenso muro fronterizo que, añadiendo el insulto al perjuicio, sería pagado, directa o indirectamente, por los mexicanos. Tiene como objetivo destrozar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, si no puede renegociarlo a modo (lo cual equivale a lo mismo), e imponer aranceles punitivos en contra de exportaciones mexicanas.

Ahora, algunos le dirán que todo eso no es más que encendida retórica de campaña, un embuste para obtener votos, y que, ya en el cargo, moderará sus posiciones. Yo no estaría tan seguro de ese giro hacia la normalidad, al menos no en lo que atañe a México. Por tres razones:

1. Trump ve al mundo como un permanente juego de suma cero. Si él gana, alguien pierde. Si Estados Unidos triunfa, otros países tienen que salir derrotados. Por definición, no hay posibilidad de arreglos mutuamente satisfactorios con un personaje de ese tipo.

2. Las deportaciones masivas, el muro fronterizo y la destrucción del TLCAN son precisamente lo que quiere la clientela fundamental de Trump, los votantes blancos del Medio Oeste estadounidense. Les tiene que cumplir, así sea en parte, si quiere reelegirse en cuatro años.

3. Hasta ahora, no ha tenido ningún costo para Trump atacar a México y a los mexicanos. Después de todos los insultos y todas las amenazas, se le abrieron las puertas de Los Pinos, cuando apenas era candidato, cuando su campaña parecía moribunda. A cambio de nada. Lo más probable es que piense que así van a ser todas las interacciones futuras: él ataca, nosotros cedemos.

No podemos hacer nada para modificar la psicología de Trump. Tampoco para alterar las opiniones de sus partidarios, al menos no en el corto plazo. Pero sí es posible imponerle costos, si se decide por una ofensiva como la que delineó en su campaña.

¿Cómo? Jorge Castañeda puso algunas ideas concretas en la mesa en una columna reciente (http://bit.ly/2fjRMlO). Aquí van algunas otras: http://bit.ly/2eQJBtl. De seguro, su equipo puede imaginar varias más.

Además, señor Presidente, tiene usted un arma secreta: el pueblo de México. Nos podemos sumar a una campaña de resistencia. Podemos boicotear productos estadounidenses específicos. Podemos posponer viajes no esenciales al norte de la frontera. Podemos crear fondos y juntar donativos para la defensa legal de los migrantes mexicanos. Podemos marchar, protestar, coordinarnos con el naciente movimiento de resistencia en Estados Unidos.

¿Detendría todo eso a Donald Trump? Tal vez no en el corto plazo, pero sí le negaría algunos triunfos fáciles. Y poner fin a la era de Trump pasa por recetarle pequeñas derrotas. Acumuladas, pueden acabar con el embrujo que ejerce sobre un sector crucial de votantes estadounidenses.

Resista, señor Presidente. Y convóquenos a
resistir.

Atentamente,

Alejandro Hope

 

[email protected]

@ahope71

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