Merodio es el mensaje

Salvador García Soto

La designación-imposición de Paloma Merodio como vicepresidenta del Inegi no es algo nuevo en el estilo de ejercer el poder del Presidente. Imponer a funcionarios en poderes, dependencias o instituciones públicas autónomas, por puro capricho, intereses de grupo y cercanía política, más que por experiencia, trayectoria o méritos reales, ha sido una práctica constante y repetida en la administración de Enrique Peña Nieto. Ejemplos sobran: desde ministros de la Corte cuestionados, serviles e impugnados, hasta consejeros, magistrados o comisionados incondicionales o secretarios aprendices, este ha sido el sexenio donde la amistad, el interés político y el desprecio por las instituciones han prevalecido en nombramientos que propone el Presidente (y en la mayoría de los casos impone) y que le aprueba una servil mayoría del PRI y de congresistas de oposición del PAN, el Verde y el PRD.

Pero si bien en muchos casos anteriores de designaciones conjuntas importantes del Ejecutivo y el Legislativo también pasó que las críticas de la sociedad civil y la opinión pública, junto con señalamientos y evidencias de falta de capacidad, autonomía, requisitos legales o de idoneidad de los propuestos para el cargo, fueron desoídas por manotazos en la mesa del Presidente, en el caso de la joven maestra Paloma Merodio parece haber detrás de su accidentado y polémico nombramiento todo un mensaje de fuerza y autoridad —que raya en autoritarismo—, especialmente de cara a lo que viene en los próximos meses: las elecciones del Estado de México, tierra de Peña Nieto, y la sucesión presidencial de 2018.

Y aunque en la práctica nada tiene que ver un nombramiento fast track y cuestionado en el Senado, con elecciones reñidas que enfrentarán Peña y el PRI este y el próximo año, en ambos casos el denominador común resulta ser la decisión de fuerza de imponer como sea, contra quien sea y al costo que sea, la voluntad del Presidente. Ese parece ser el mensaje que mandaron desde Los Pinos y el PRI, con ayuda de algunos serviles “opositores”, al decidir imponer a una joven seguramente capaz y preparada como Paloma, pero que nunca cumplió con los requisitos legales que exige la Ley del Sistema Nacional de Estadística y Geografía que rige el funcionamiento y la integración de la Junta de Gobierno del Inegi: contra lo que digan críticos, opositores y sociedad civil, incluso en contra de la ley, el Presidente puede y va a imponer su voluntad. ¿Eso es lo que vamos a ver el 4 de junio y en la próxima elección presidencial?

La preocupación de que Merodio sea en ese sentido una Paloma mensajera —que viene a recordarnos que, contra lo que muchos crean y a pesar de sus muy bajos niveles de aprobación popular, el poder del Presidente sigue siendo el máximo poder en este país— encaja perfectamente con lo que varios personajes, lo mismo empresarios importantes que políticos encumbrados, dicen haber escuchado de voz del inquilino de Los Pinos: “Voy a ganar la Presidencia en 2018. ¿No me crees? Escúchame: voy a ganar la Presidencia”, les ha repetido en el despacho de Los Pinos a varios visitantes el hombre que hoy muchos ven como débil y acabado. ¿Lo hará a pesar de todo lo que tiene en contra y, como en muchas decisiones de su gobierno, pasando por encima de la sociedad o incluso de la ley?

 

Los relinchos del Bronco. A menos de dos años de un triunfo histórico y un fenómeno político que impactó a todo el país y llegó incluso al extranjero, el gobierno de Jaime Rodríguez El Bronco en Nuevo León, el primero formado por un candidato independiente, parece desmoronarse no sólo por sus cuestionables resultados: descomposición en la seguridad, malos manejos presupuestales y presuntos vínculos con personajes acusados de narcotráfico; también por las rupturas que empiezan a surgir en el equipo gobernante, con la renuncia ayer, “por razones personales”, del coordinador ejecutivo del gobierno del estado, Fernando Elizondo.

Elizondo no sólo era el segundo hombre a bordo del gobierno de Nuevo León; también era el personaje que, desde la campaña, fue visto como el factor de experiencia política y de gobierno para conducir una administración encabezada por un candidato carismático y dicharachero, pero que no tenía ni toda la experiencia para gobernar un estado tan complejo, cuna de algunas de las familias industriales más importantes de México, ni toda la confianza de las cúpulas empresariales y de poder que dominan esa entidad norteña y que habían incrustado al ex panista, ex senador, ex secretario de Estado y ex gobernador interino, como su enlace y hombre de confianza en la primera administración estatal independiente.

La salida de Elizondo, anunciada ayer de manera conjunta con el gobernador, no pudo llegar en un momento menos oportuno para El Bronco; cuando los cuestionamientos y expresiones ciudadanas crecen por el aumento de la inseguridad, reflejada también en crisis de los penales estatales, y cuando acaban de salir a la luz los vínculos amistosos y financieros de Jaime Rodríguez con el ex fiscal de Nayarit, Édgar Veytia, acusado y procesado en una Corte de Estados Unidos por narcotráfico a “gran escala”.

Ayer en Monterrey circulaban versiones de que el gobernador está próximo a solicitar al Congreso que le autoricen adelantar la fecha de su segundo informe de gobierno, prevista para octubre de este año, y que la premura tendría que ver con su petición de licencia inminente para abandonar la gubernatura y comenzar a hacer campaña nacional para su candidatura “independiente” por la Presidencia en 2018.

De hecho, en la prensa local también se hablaba ayer que la renuncia repentina de Elizondo tenía que ver con la próxima salida de El Bronco y con que éste se negó a dejar a su segundo de a bordo como gobernador sustituto o interino, por lo que los mismos grupos de poder que llevaron a Fernando a la campaña y luego al gobierno de Rodríguez Calderón, le habrían pedido que renunciara ante el grave desgaste que ven en la administración estatal y la negativa de darle el interinato.

Si El Bronco se va de Nuevo León en las próximas semanas, dejará una administración en crisis, un estado con problemas de seguridad y una sociedad inconforme y decepcionada de quien les prometió lo mismo meter a la cárcel a su antecesor Rodrigo Medina —algo que no ha podido ante la defensa jurídica y política que protege al priísta—, que hacer un gobierno distinto al de los partidos que habían gobernado la entidad.

Sin ninguna de esas promesas cumplidas y con un muy bajo porcentaje de intención en las encuestas, Jaime Rodríguez buscaría ser candidato independiente a la Presidencia. No podrá repetir la hazaña histórica de 2015 en su estado y es más probable que, aunque el presidente Peña Nieto se deslindó y dijo que no apoya su candidatura, este personaje termine siendo más bien comparsa del PRI, del que proviene, en la estrategia de dividir y fragmentar el voto antisistema y de paso desacreditar la figura de los independientes.

Tal vez los antiguos relinchos del Bronco que sedujeron y fascinaron a los neoleoneses y a buena parte del país, terminen ahora en la sucesión de 2018, en inofensivos reparos y rebuznos.

 

Notas indiscretas... Si la sinceridad clasista de Nicolás Alvarado ya habían golpeado los criterios con los que se elige a directivos de TV UNAM, ahora las desafortunadas y deleznables declaraciones de Marcelino Perelló, con su muy particular y misógino punto de vista sobre la violación “y el placer que experimentan las mujeres al ser violadas”, dejan muy mal parada a la radio universitaria. Radio UNAM es y ha sido un espacio de libre expresión, pluralidad y diversidad que caracterizan la vida universitaria, pero las expresiones del ex líder estudiantil del 68 rayan en la misoginia y la legitimación de la violencia de género. No se trata de ser “políticamente correcto”, pero afirmar que “hay mujeres que disfrutan la violación” y que sólo al ser violadas “han tenido un orgasmo” o que no se puede considerar violada a una persona —sobre todo mujer en la visión del comentarista— a la que le introducen “los dedos, palos de escoba o vibradores” sin su consentimiento, es francamente inaceptable. En todo caso, el rector Enrique Graue no avaló el muy personal punto de vista de Perelló, ni lo consideró apropiado, “por atentar contra el espíritu de la emisora y de la institución académica”, además de “normalizar la violencia y oponerse al concepto de equidad e igualdad de género”. Así acabó el programa Sentido Contrario de Perelló, por falta de sentido… En la aprobación de las candidaturas independientes por parte de los consejeros electorales del Estado de México hubo cosas muy extrañas. 6 de 8 solicitudes de ciudadanos fueron desechadas por el IEEM y de las dos que aprobaron los consejeros, a Teresa Castell la pusieron a sudar, mientras que al único que le autorizaron la candidatura casi de manera express y sin mayores revisiones ni cuestionamientos fue a Isidro Pastor. De hecho, varios de los consejeros del instituto electoral mexiquense, contradiciendo los mandatos del INE, actuaron como “peritos” sin serlo y declararon, al menos seis de los siete en funciones, que Pastor no sólo había cumplido con los requisitos para ser candidato, sino que “los había excedido”. No les importó el desaseo con que el ex priísta entregó sus listas de “apoyos ciudadanos” en cajas de huevo, de galletas y hasta de jabón, ni que llegara con actitudes prepotentes y con gritos a apoderarse de la ventanilla oficial y a retrasar la recepción de las solicitudes de los demás aspirantes independientes. Con todo, un grupo importante de consejeros electorales locales apoyaron y avalaron al polémico Isidro. ¿Lo harían por miedo al alocado personaje o porque alguien pastoreó a los consejeros para que ayudarán a Pastor?... Los dados mandan Escalera doble y se guardan por vacaciones de Semana Santa. El lunes 17 volverán a girar con muchos huevos, pero de Pascua. Saludos afectuosos a los amables lectores.

 

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