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¿Y el interés superior de la niñez?

Paola Félix Díaz

En un Estado omiso, irresponsable e irrespetuoso de su niñez, los tratados internacionales y los mandatos constitucionales y legales se convierten desafortunadamente en letra muerta. Tal es el caso de México, en donde el interés superior de la niñez es sólo un concepto y no una realidad.

Existen en nuestro país prácticamente 40 millones de personas menores de 18 años, quienes representan prácticamente 33% de la población, que se encuentra invisibilizado y desentendido por el Estado Mexicano, en sus tres principales etapas: la primera infancia, la edad escolar y la adolescencia.

Las niñas, niños y adolescentes en México representan el sector más pobre y más vulnerable. Desafortunadamente cada día más, son víctimas de abuso, violencia, discriminación y explotación. Se han convertido en presa fácil de los grupos criminales, de ahí que el narcotráfico, las redes de trata de personas y ahora los denominados huachicoleros, han encontrado en la niñez mexicana mano de obra barata, seguridad y una fuente de ingresos.

90% de la población infantil que trabaja, realiza actividades económicas no permitidas, no tienen la edad mínima para trabajar, realiza actividades que resultan peligrosas para su salud, seguridad, moralidad y dignidad humana, que impide el ejercicio pleno de sus derechos y su desarrollo presente y futuro.

En nuestro país, debido a la pobreza, las y los niños aun mueren por enfermedades intestinales y, en contraste, mueren también a causa de actos delictivos, ya sea perpetrados en su contra o como consecuencia de su participación activa en los mismos.

Hasta hace pocos años, las imágenes mostradas en los medios de comunicación de niños cooptados por los cárteles, que no rebasaban los 10 años, portando orgullosos cuernos de chivos y escopetas, no fue suficiente para atender la problemática.

La denuncia pública por parte de organismos internacionales y de la sociedad civil en donde colocan a México en el segundo lugar de los países que cuentan con mayor turismo sexual infantil, tampoco fue suficiente para emprender acciones contundentes por parte de las autoridades gubernamentales.

Hoy, tampoco han sido suficientes las imágenes de niñ@s y adolescentes difundidas en medios de comunicación, cometiendo ilícitos en materia de hidrocarburos, ya sea perforando, extrayendo, transportando, vendiendo combustible robado o sirviendo de halcones y escudos a los delincuentes.

Una y otra vez, las niñas, niños y adolecentes son víctimas. Víctimas de las autoridades, de los delincuentes y de la sociedad. Víctimas de un Estado que no ha hecho suficiente para atender sus necesidades de nutrición, salud, educación, vivienda; que no ha sido capaz de mirar en ellos un importante bono demográfico; que se niega a mirar en sus ojos un futuro alentador; y que por momentos parece ser incapaz de reconocerlos como personas sujetas de todos los derechos que les corresponden.

La niñez mexicana es un grupo social en manifiesta desventaja. Un grupo conformado por víctimas [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected], [email protected]. Un grupo cuyas oportunidades se reducen cada día más bajo las políticas de un modelo económico que los deja no sólo sin oportunidades, sino prácticamente sin posibilidades para acceder a las pocas que existen. México está en deuda con ellas y ellos.

Diputada federal y activista social.
@LaraPaola1

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