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Ley 3de3: de la indignación a la acción

Margarita Zavala

No importa si hablamos de inseguridad, pobreza, malos empleos, daño al medio ambiente, o deficientes servicios de salud o educación

En mis recorridos por México, mujeres y hombres, jóvenes y adultos mayores, amas de casa, médicos, profesores y trabajadores, en fin, todos los mexicanos me dicen que el principal problema que tenemos como país es la corrupción. No importa si hablamos de inseguridad, pobreza, malos empleos, daño al medio ambiente, o deficientes servicios de salud o educación, el tema común a todos ellos es uno solo: la corrupción que en estos años todo lo está tocando y trastocando.

Estoy convencida de que México no merece quedarse atrapado en la corrupción y la mediocridad. Ese no es nuestro destino. Y también creo firmemente que la solución está en los ciudadanos libres que queremos transformar a nuestro país.

Por eso, me parece una extraordinaria noticia que organizaciones de la sociedad civil que están dando la lucha por la transparencia y contra la corrupción, hayan convocado a los ciudadanos, con o sin partido, a firmar la iniciativa ciudadana para una Ley General de Responsabilidades Administrativas, conocida como Ley 3de3. Es una excelente iniciativa que contempla, además de hacer obligatorio para los funcionarios públicos de todo el país la presentación de 3 declaraciones –fiscal, patrimonial y de conflicto de interés–, otros elementos clave como la creación de un verdadero Sistema Nacional Anticorrupción.

Hace unos meses, en “Dignificación de la Política” organizamos un foro sobre la corrupción. Ahí, muchos de los destacados ciudadanos que están impulsando esta iniciativa explicaban que lo que engendra a la corrupción y permite que crezca no es una persona o personas, sino la prevalencia de un sistema, de un conjunto de condiciones e incentivos que premian la deshonestidad y castigan la integridad en la política, los negocios y el gobierno. Por eso, no se requiere poner o quitar a una persona para que el país se salve de la garras de la corrupción. Lo que hace falta es romper con el sistema que la mantiene, la permite y la premia. Eso es lo que se busca con la Ley 3de3.

Los ciudadanos que impulsan la Ley 3de3 se han propuesto reunir 120 mil firmas y reunir los requisitos de firmas necesarias para una iniciativa ciudadana. Yo creo que para darle más fuerza política hay que hacer un esfuerzo más grande entre todos, y juntar más firmas a fin de que se escuche la voz de los mexicanos que estamos hartos de ver a nuestro país lastimado por el cinismo de la corrupción y la impunidad de la misma.

Yo, desde luego, ya firmé. Invito a todos los lectores de EL UNIVERSAL a entrar a la página web www.ley3de3.mx. En esa página, hallarán un resumen de quince puntos sobre la iniciativa a presentarse, el formato para firmarla y las instrucciones para llevarla a los centros de acopio. Esta es una gran oportunidad para comenzar a sacar a México de esta larga noche de corrupción y cinismo. Me dio mucho gusto que el grupo parlamentario del PAN en el Senado, en voz de la senadora Marcela Torres, se sumara a esta propuesta. Muchos son las y los ciudadanos que están sumándose a esta iniciativa ciudadana. Sumarse es un derecho que tenemos los ciudadanos y que está contemplado en el artículo 35 fracción VII de la Constitución. Firma y transforma tu indignación en acción.

POR CIERTO. Ahora que viene el papa Francisco, conviene leer la entrevista de Andrea Tornielli publicada como Francisco. El nombre de Dios es Misericordia. El capítulo VII se lo dedica a la corrupción, y ante la pregunta específica “¿Qué diferencia hay entre pecado y corrupción?”, el Papa inicia su reflexión diciendo: “La corrupción es el pecado que, en lugar de ser reconocido como tal y de hacernos humildes, es elevado a sistema, se convierte en una costumbre mental, una manera de vivir. Ya no nos sentimos necesitados de perdón y de misericordia, sino que justificamos nuestros comportamientos y a nosotros mismos.”

Abogada

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