Podemos especular mucho sobre las directrices que pueda seguir el gobierno de Donald Trump a partir del 20 de enero. Sin embargo, más allá de esas consideraciones, se impone la necesidad de asumir y mantener un rol proactivo y previsor, y lo más importante: estar unidos para poder enfrentar de la mejor manera cualquier tipo de escenario.

Esta es una responsabilidad que no se limita al gobierno de la República, como máximo depositario de la representación nacional, sino que se extiende a los distintos componentes del Estado mexicano y a los diversos sectores de la sociedad.

Necesitamos confluir en torno a una visión común y prioridades muy claras, de tal forma que podamos actuar con una posición sólida y estratégica, tanto para efectos de eventuales negociaciones, como de la defensa puntual de los intereses de México y de los mexicanos.

No podemos minimizar los retos y los riesgos, pero tampoco asumir una actitud catastrofista. Todo desafío puede convertirse en una oportunidad, y para lograrlo, contamos con múltiples aliados e interlocutores.

Debemos aprovechar todas las redes de contacto binacionales y multilaterales que tenemos a nuestra disposición. En Estados Unidos hay muchos actores políticos, institucionales, sociales y económicos, cuyos intereses y visión coinciden con los nuestros. Lo mismo estados cuya economía depende en alto grado de la relación con México, que empresas, cámaras de representación y organizaciones de la sociedad civil.

Se trata de multiplicar, diversificar y profundizar el cabildeo y la capacidad de interlocución, cada cual en su ámbito, como lo estamos haciendo desde la iniciativa privada. Es el caso de la alianza que confirmamos esta semana entre el Consejo Coordinador Empresarial y los organismos que lo conforman, el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales, la American Chamber of Commerce México y la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus siglas en inglés).

En el seno del CCE, ya nos encontramos trabajando en el desarrollo de propuestas integrales con visión de largo plazo para esta etapa, a través del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales, conformado por los presidentes de los organismos empresariales cúpula, así como de reconocidos expertos en la materia.

Asimismo, estamos en contacto con nuestras contrapartes de EU, empresas que tienen intereses en ambos lados de la frontera y con todos aquellos que, como nosotros, están convencidos de que el camino a seguir y profundizar es el de la apertura, el libre comercio y el trabajo compartido; en la confianza de que estos principios prevalecerán, porque son pilar de desarrollo para ambas naciones.

A todos, como empresarios, nos interesa defender las realidades económicas y los beneficios que ha significado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte para los tres países que lo integran. Sin embargo, lo que sea necesario conversar y profundizar, lo haremos con estrategia y visión, en conjunto: sector público, privado y sociedad.

Así es como los mexicanos podemos integrar respuestas y acciones a la altura de las circunstancias: sumando coincidencias, voluntades y capacidades. Hay mucho que reflexionar, revisar, replantear y reforzar. Esa es la convocatoria que hemos hecho a los mexicanos: que juntos hagamos este ejercicio de planeación y acción.

Debemos dejar de lado intereses particulares, de grupos o personales, y partir de lo básico: tener claras nuestras prioridades, cerrar filas en torno a ello y desarrollar, en congruencia, los planes, las acciones, las políticas preventivas y los escenarios de respuesta que se requieran.

Tenemos que responder adecuadamente a preguntas muy importantes y tomar determinaciones estratégicas: no sólo acerca del futuro de la relación bilateral, sino de la nación que queremos construir juntos. Lo que no podemos hacer es limitarnos a reaccionar.

Presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

@jpcastanon

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