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No acaba de sacar Sony Music el The Hidden World of Chet Baker (comentado ayer en la Neblina Morada), cuando el mercado informal alternativo le dedica su alfombra negra al filme de Robert Budreau Nacido para Triunfar (Born to be Blue), aparecido en DVD. Se trata de una biopic libre que rehúye los esquemas del drama biográfico, tan gustado en Hollywood, para ofrecer una cinta dentro de otra: cuando el trompetista comienza a rodar un filme sobre sí mismo y su pasado regresa para atormentarlo. Y cuando parece que ya no da para más, aparece una mujer que lo casa a flote.
Carmín Tropical, es otra de las sorpresas del mes, sobre todo porque la cinta de Rigoberto Pérez Cano (el director de Norteado) es un género que en México no se da tanto como algunos quisieran: el thiller transgénero y transexual, donde una mujer (Mabel) regresa a su pueblo natal para tratar de dar con el asesino de su amiga, Daniela, en un universo regido por el travestismo, zona poco explorada por el cine mexicano. La película ganó el Ariel (2104) al Mejor Guión.
Como resulta impensable que alguna de las majors se atreva a sacar Cosmos, la última película del director polaco, Andrzej Zulawski (fallecido en febrero de este año) el consultorio cinematográfico del doctor Juan Heladio Ríos en el Tianguis del Chopo, la ofrece como receta de melodrama surrealista friki, basado en la novela de Witold Gombrowicz, que investiga los orígenes de la realidad en una vorágine de ritos, misterios, caos y ceremonias eróticas. Como otras películas de Zulawski como La Posesión, La Mujer Pública y no se diga El Diablo, es un cine que en terrenos de la intelectualidad decadente del Chopo, lleva a un sinfín de discusiones bizantinas como aplicaciones terapéuticas del insomnio. Advertidos están.
Juran los que saben del asunto que, la próxima semana el Capitán Kóblik, la más reciente película del argentino Ricardo Darín, dirigida por Sebastián Borensztein, tendrá su alfombra negra como debe ser porque parece, que nadie se atreverá ni siquiera a sacarla en cine por lo espinoso de su trama: Los vuelos de la muerte durante la dictadura militar de la Argentina a finales de los años 70. ¿A cuántos arrojó Koblic —vivos o muertos— en caída libre sobre el Río de la Plata? No se sabe, pero el capitán fue a dar a una colonia aislada, una vez concluida su misión para borrar todo vestigio de su vida anterior como arrojado de cuerpos, muchos de ellos, seminconscientes. Una cinta de vértigo de muerte que hace recordar otro filme duro sobre la dictadura: Garaje Olimpo.
Tan socorridos se han vuelto los temas del narco que, algunos vivales, con tal de emular el éxito de serie chafas (pero vendedoras) como la interminable de El Señor de los Cielos, les ha dado por inventar, como es el caso de Narco Cultura, el documental de Shaul Schwartz, una inexistente parte 2 (Arresting), armada con parte de un documental español, que na da tiene que ver. Cuidado, no se dejen sorprender.
pepenavar60@gmail.com
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