Lo que parecía imposible: conciliar a todas las fuerzas vivas roqueras que ejercen el cuarto poder, lo consiguieron Los Who la pasada noche del miércoles en un Palacio de los Deportes lleno a tope. Prácticamente todo: el geriátrico de la vieja guardia, los contingentes del Insen de la tecla, la tercera y cuarta edad presente; la creciente chaviza milenial o hipster de patito.com y los licenciados en visualización patrulla de Facebook 24 horas, acudieron al llamado de la selva eléctrica propuesta por su actual gira de 50 aniversario.

Jóvenes, veteranos de colmillo retorcido, amarradores profesionales de navajas, y hasta abuelos gordos de cabecita blanca con “novias” de 14 años se registraban en la sala de prensa de Ocesa. En las afueras del Palacio (que ofreció una regia sonorización), Luis Jasso, El Chico Migraña advertía que el concierto iba a ser abierto por el hermano (incómodo) de Pete Townshed, Simon, que no contento con estar en la banda, se aventó un set por el que muchos lo odiaron, ya que les liquidó sus esperanzas de regresar a tiempo a casa en el Metro.

Fernando Aceves, que tenía preparada su cámara ante un eventual posible atentado contra un venerable decía que no, que nadie iba a abrir el concierto.
Pero el hermanito de Pete (que parece que le debía un favor) se lo cobró. Ya para cuando salieron Roger Daltrey, Pete y compañía: el hijo de Ringo Starr, Zak Starkey; “Frankie Boy” Pino Palladino, Loren Gold, Frank Simes y John Corey, no fue sorpresa ver en la alineación al abusivo pelón, cuando se escucharon los primeros fraseos de “I can explain”.

Un set de probados como legendarios éxitos: “Who are you”, “I can see for the miles”, “The kids are alright”, “Behind blue eyes”, “Pimball wizard”, “Baba O’Riley”, “See me”, “Feel me” y muchas más saldaron la finta de hace años cuando amenazaron con venir. Impresionante concierto como experiencia didáctica de abuelo regordete a noviecita imberbe: observa y aprende; mañana te hago tu examen sobre The Who y prepárate bien, porque incluirá también a John Entwistle y Keith Moon… Eso si es que quieres andar conmigo del brazo
y por la calle.

El único pero de la noche fue cuando Daltrey, haciendo un notable esfuerzo recuperó la voz y el aire que parecía que se le iba, y cuando Townshed, acordándose de sus viejos tiempos y con la adrenalina al máximo, se le hizo fácil barrerse de rodillas por delante sobre el escenario, cual si fuera QB de la NFL.

La suerte hizo que el respetable y no tanto, pasara aceite.

Por alguna extrañísima razón parece que, el ajonjolí de todos los rocanroles mexicanos e internacionales, el benemérito licenciado Chava Rock, no asistió al concierto de The Who porque Pete Townshed y Roger Daltrey no tuvieron la amabilidad de invitarlo personalmente y, “el lic.” ya es de los que, debido a su abultada agenda de publirrelaciones que va de Ecatepunk a Neza York, no da paso sin huarache de charol.

pepenavar60@gmail.com

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