Putin tiene razón. Obama también

Jean Meyer

El presidente ruso tiene razón cuando prepara una eventual implicación directa de su ejército contra el Califato en Siria

En estas columnas no he dejado de criticar al presidente Putin, menos cuando denunció la intervención de la OTAN en Libia y señaló el peligroso vacío que dejaría la caída de Bashar al Asad en Siria. Por eso le doy la razón cuando prepara una eventual implicación directa de su ejército contra el Califato. El 4 de septiembre explicó que “la crisis de los refugiados en Europa era absolutamente esperada. Nosotros en Rusia, y en particular su humilde servidor, dijimos hace años que vendrían grandes problemas si nuestros dizque socios occidentales iban a persistir en su política, que siempre califiqué como equivocada… La avalancha de refugiados que huyen hacia Europa se debe a las agresiones de Estados Unidos y la Unión Europea”. Muy cierto, por desgracia. Concluyó con la necesidad de formar una coalición de todos contra el Califato, incluyendo a Siria.

Hay más de 30 mil yihadistas extranjeros en las filas del Califato, algo que le dio el control de la mitad del territorio sirio y de buena parte de Irak. Esos ‘internacionalistas” vienen de cien países, pero los contingentes más numerosos vienen de Francia, Túnez, Marruecos y… Rusia. Según el FSB ruso, son más de 2 mil los ciudadanos de Rusia, entre los cuales hay muchos chechenos, y el Califato ha recibido la adhesión de un “Emirato del Cáucaso”, algo que amenaza todas las repúblicas autónomas de Rusia en la zona: Chechenia, Daguestán, Ingushetia etc… Las ex repúblicas soviéticas de Asia Central están también amenazadas: el jefe de las Fuerzas Especiales de Tadzhikistán se unió, en abril pasado, a las fuerzas del Califato en Siria, en compañía de unos 400 tadzhiks.

Desde el principio de la crisis, en 2011, Rusia, fiel a una alianza de muchos años, afirmó su apoyo a un gobierno sirio sostenido por Irán. Recientemente, las derrotas acumuladas por el ejército sirio, frente a las fuerzas del Califato y de Al Qaeda (los insurgentes democráticos no pesan casi nada), han convencido a Moscú de la necesidad de luchar en serio contra el Califato, lo que no ha hecho la “coalición” que va de Estados Unidos y Europa hasta Arabia Saudita, pasando por una Turquía que lleva un juego muy tramposo desde un principio. La primera reacción de EU al envío de más material militar ruso a Damasco fue de indignación; logró que Bulgaria cerrara su cielo a los aviones de carga rusos y pidió lo mismo a Grecia que no hizo caso. ¡Qué bueno! O sea que en un primer momento (6 o 7 de septiembre), Washington intentó parar el esfuerzo ruso, la llegada de material y “consejeros” militares. Recuerdo que la guerra de Vietnam empezó en serio con el envío de “consejeros” militares US. El análisis US seguía siendo: “Si los rusos quieren ayudar contra ISIS, deben cesar de armar y ayudar a Bashar”.

El secretario ruso de relaciones, Serguei Lavrov, contestó a su colega John Kerry que Rusia seguirá cumpliendo sus compromisos con Siria en cuanto a material militar. Mientras, los rusos construían a gran velocidad una base aérea cerca de Latakia (Siria) y mandaban cientos de militares con varios aviones de caza y transporte, así como tanques y otros blindados. ¿Preliminares a una entrada directa del ejército ruso en la lucha contra el Califato? Podría ser la revancha de la guerra perdida en Afganistán contra unos talibanes, apoyados por EU, predecesores de Al Qaeda y el Califato… El 15 de septiembre el presidente Putin garantizó el apoyo militar a Siria “contra la acción terrorista e instamos a otros países que se unan a nosotros”. Tres días después ¡oh sorpresa! EU inició un diálogo militar para resolver la guerra en Siria e Irak, de modo que, el 18, los dos ministros de la Defensa hablaron largo por teléfono. Moscú no descarta enviar tropas y Washington lo acepta. Acepta además que Bashar ya no es el enemigo número uno. Me permito opinar que Obama tiene razón de dar ese giro radical. Eso sí, sus soldados no pondrán “botas en tierra”.

P.S. Me permito opinar que José Manuel Mireles, encarcelado sin juicio desde junio de 2014, es un preso político.

 

Investigador del CIDE.

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