El deporte profesional y el amateur están regidos por normas establecidas por instituciones privadas y estatales. El término profesional se refiere a quien vive del deporte; amateur, al que lo practica por gusto, sin fines de lucro. No obstante, según el especialista H. Lucot, “En el deporte profesional y en el deporte de aficionados, el dinero se ha convertido en la principal razón de sus actores”.

La historia dice que el profesionalismo deportivo existe desde la más remota antigüedad, puesto que en todas las épocas los vencedores no sólo han recibido premios importantes, sino que gracias a la fama y al prestigio adquirido, muchos han optado por competir y enseñar a cambio de estipendios que les permiten vivir con holgura. En su tiempo, el pensador francés Charles Montesquieu (1639- 1755) dijo: “El deporte gusta porque halaga la avaricia, es decir, la esperanza de poseer más”. Actualmente, la dedicación exclusiva a la actividad deportiva es considerada un trabajo.

También hay testimonios de que profesionalismo deportivo surgió en Atenas a comienzos el siglo VI a. C. De ahí se extendió al resto del mundo griego. Sin embargo, cuando las competencias se realizaban en el marco de festividades religiosas, éstas adquirían un carácter sagrado y los premios eran sólo simbólicos. Según Richard Mandell, en su libro Historia cultural del deporte, “La industria deportiva helénica fue la respuesta a la demanda inextinguible de héroes por parte de los griegos en una época en que ya no se estilaba el héroe guerrero de corte clásico ni el héroe político prealejandrino. Los profesionales, acompañados por su séquito, rendían a los estadios, cosechaban coronas, trofeos, fama y distinciones, que, de regreso a sus ciudades de origen, se transformarían en dinero constante y sonante y en otras contrapartidas materiales”.

Hay consenso en que tanto el deporte profesional como el amateur aportan muchos beneficios a quienes lo practican: diversión, bienestar físico, salud, etc. Como ejercicio, busca fortalecer al ser humano tanto en sus capacidades físicas como espirituales. Acerca de cómo surgió el profesionalismo, el escritor estadounidense Ernest Hemingway (1898-1961) escribió: “cuando un deporte es suficientemente atractivo para inducir a la gente a pagar por verlo, se tiene el germen del profesionalismo”. Y en torno a la importancia del amateurismo, el poeta inglés Robert Graves (1895- 1985) dijo: “En el deporte, como en el amor, la condición amateur debe ser rigurosamente mantenida”.

rjavier_vargas@terra.com.mx

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