El PRD: última llamada

Gerardo Esquivel

El PRD está en una encrucijada y muy pronto tendrá que decidir cuál será la estrategia que seguirá en las elecciones que están por venir. El PRD tiene que elegir entre tres opciones posibles: 1) continuar con su política de alianzas con el PAN; 2) postular candidatos propios o 3) buscar una alianza con Morena y otras fuerzas de la izquierda.

La primera opción es la estrategia que siguió el PRD en varios estados en las elecciones de este año y que le resultara muy exitosa… al PAN. En efecto, si bien las alianzas PAN-PRD lograron ganar tres gubernaturas este año (Durango, Quintana Roo y Veracruz), ninguna de ellas fue con un candidato afín o cercano al PRD. Esta estrategia tiene como objetivo fundamental evitar un triunfo del PRI, pero carece de una estructura programática y de compromisos específicos que permitan considerar a estos logros como victorias para el PRD. En cualquier caso, es más o menos evidente que este tipo de estrategia ha contribuido paulatinamente al desdibujamiento ideológico del PRD y, por ende, a su deterioro en la percepción ciudadana como alternativa real de gobierno.

La segunda opción implica participar en las elecciones venideras con candidatos propios. Esta opción tendría la ventaja de que podría permitirle recuperar parte de su identidad perdida y de reposicionarse como un partido progresista, con un ideario propio y con candidatos surgidos de sus propias filas. El problema con esta alternativa es que puede hacer patente el achicamiento real del partido. El surgimiento de Morena como opción de izquierda ha causado una importante mella en la intención de voto por el PRD. De hecho, en las elecciones de este año, Morena ya rebasó de manera significativa al PRD y logró ubicarse como tercera fuerza política nacional. Por otro lado, las encuestas conocidas para el DF y a nivel nacional revelan una caída muy fuerte en las preferencias electorales por el PRD. Una encuesta reciente publicada por EL UNIVERSAL, por ejemplo, mostró que la intención de voto por el PRD en una eventual elección presidencial era de sólo 6%. Esto fue apenas un punto porcentual por encima de lo que obtuvo el Partido Verde, sólo dos puntos porcentuales por encima de Movimiento Ciudadano y 11 puntos porcentuales por debajo de Morena. Esto implica que actualmente el PRD parece estar más cerca de los llamados partidos chicos que de los partidos grandes. En estas condiciones, ir solo en las elecciones venideras puede ser un acto de intrepidez, pero también podría ser un acto de enorme ingenuidad política.

Finalmente, la tercera opción es buscar una posible alianza con Morena y con otras fuerzas de izquierda como el PT o Movimiento Ciudadano. Durante años, algunos líderes del PRD han dicho que esto no sería posible porque cualquier propuesta de alianza era rechazada de manera sistemática por Andrés Manuel López Obrador. Este jueves, sin embargo, durante una entrevista radiofónica, López Obrador mantuvo abierta la posibilidad de establecer una alianza con el PRD. Por lo tanto, la posibilidad de forjar una coalición amplia de izquierda existe y, a diferencia de lo que ha ocurrido regularmente en las alianzas con el PAN, el PRD podría estar en condiciones de pactar auténticos gobiernos de coalición y de proponer algunos temas de la agenda liberal que Morena ha sido relativamente reacio a adoptar.

En cualquiera de las dos primeras opciones, el PRD está condenado a la irrelevancia y a la marginalidad. La tercera opción es quizá la más atractiva, la que le permitiría sobrevivir y empezar a recomponerse y reconstituirse ideológicamente. Ya veremos si el PRD es capaz de resistir la tendencia a la autodestrucción que lo ha caracterizado en los últimos años.

Economista

@esquivelgerardo

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