Miedo a la transparencia

Editorial EL UNIVERSAL

Hace tres meses una iniciativa ciudadana fue presentada al Senado. Creada por organizaciones civiles y grupos académicos, la Ley General de Responsabilidades Administrativas plantea una serie de herramientas que da lugar a pesos y contrapesos para evitar las causas que alimentan la corrupción en el país. Uno de esos elementos consistía en que todos los representantes populares presentaran sus declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses y las hicieran públicas.

Para que el Congreso aceptara el proyecto, se requería el apoyo de 120 mil ciudadanos. En sólo seis semanas se lograron más de 300 mil firmas; con esta cifra llegó a la Cámara Alta, aunque al final fueron más de 600 mil quienes avalaron la propuesta que, en los hechos, recoge el malestar ciudadano contra ese tipo de políticos que utilizan los recursos públicos para el beneficio propio sin tener que rendir cuentas.

En los primeros minutos del miércoles llegó la hora de votar si la declaración 3de3 sería pública o no. ¿Tiene algún sentido que los funcionarios presenten declaraciones que se quedarán en la opacidad? ¿Cual es el temor a que la sociedad conozca sus bienes?

Los senadores impidieron la máxima publicidad de la 3de3. Votaron a favor 51 panistas y perredistas y en contra 59 legisladores de PRI, PVEM y un independiente. Pero hay un grupo conformado por 14 senadores (de PT, PRD y PAN) que pudo haber cambiado ese balance, y que al momento de la votación se ausentó o simplemente no emitió su sufragio, con lo cual se frenó la posibilidad de que las declaraciones sean públicas. Por pertenecer a partidos que manifestaron interés en apoyar la propuesta, hace falta conocer la explicación de su comportamiento.

De acuerdo con un estudio del Inegi revelado hace tres semanas, el segundo tema que más irrita a los habitantes de este país, después de la inseguridad, es la corrupción. En las elecciones del 5 de junio se dio la alternancia en aquellas entidades cuyas administraciones han estado marcadas por la sospecha de malos manejos del erario. ¿No bastaron esos dos recientes datos para que la clase política entendiera que el país necesita transitar hacia nuevas formas de rendición de cuentas y termine así con esa serie de personajes cuyas vidas han transcurrido en la administración pública y actualmente poseen bienes que difícilmente podrían haber adquirido únicamente con su salario?

Transparentar al máximo la 3de3 era la oportunidad para demostrar el deseo de cambio y el Senado la dejó ir. Sin embargo, hay avances, pues se aprobaron otras leyes del Sistema Nacional Anticorrupción y un Comité Ciudadano estará al frente. No de manera perfecta, pero comienza una transformación: habrá una vigilancia pública a las manos y bolsillos de funcionarios.

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