¿Quién derrocó al gobierno del presidente Evo Morales en Bolivia y por qué?

Este es el momento de analizar a los actores detrás de la caída del presidente Evo Morales y sus motivaciones, así como los errores cometidos por el gobierno boliviano en los últimos 13 años

¿Quién derrocó al gobierno del presidente Evo Morales en Bolivia y por qué?
Evo Morales, asiste a la ceremonia del fuego sagrado en la isla Intja - Foto: Gaston Brito/REUTERS
English 15/11/2019 16:14 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 16:42

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El gobierno más exitoso en términos de crecimiento económico e inclusión social de Sudamérica ha sido derrocado en un golpe híbrido, y este es el momento de analizar a los actores detrás de la caída del presidente Evo Morales y sus motivaciones, así como los errores cometidos por el gobierno boliviano en los últimos 13 años.

Mientras que la situación en el país andino es volátil y crece la resistencia a la autoproclamada mandataria Jeanine Áñez, es evidente que los sospechosos habituales detrás de los golpes en América Latina y el CaribeEstados Unidos y sus aliados regionales, la Organización de Estados Americanos (OEA), las fuerzas armadas locales, opositores de derecha, dirigentes empresariales e iglesias cristianas—se coludieron para sacar ventaja de las elecciones del 20 de octubre.

En este marco, el ex presidente Carlos Meza resultó el candidato opositor más viable, debido a sus credenciales moderadas y su renuncia en 2005 luego del “referéndum del gas” en el que la mayoría de la población votó por la nacionalización de los hidrocarburos promovida por Morales como líder campesino, antes de suceder a Meza (y al jefe de Estado interino Eduardo Rodríguez) en el Palacio Quemado de La Paz.

Ex líder del Congreso, Meza, quien infructuosamente negoció con Chile un acceso al Pacífico en la Corte Internacional de Justicia, trabajó en los últimos años como experto de Diálogo Interamericano, un centro de estudio en Washington financiado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) y empresas multinacionales activas en la región.

Cables del Departamento de Estado publicados por WikiLeaks destacaron que Meza mantuvo correspondencia regular con funcionarios de Estados Unidos en sus esfuerzos para desestabilizar a Morales, quien cometió un grave error después de que se interrumpió el conteo de votos al solicitar a la OEA una “auditoría vinculante”, que el organismo utilizó para exigir nuevos comicios.

En busca de su cuarta reelección—pese a que la mayoría votó en contra de este objetivo en el referéndum de 2016 convocado por su propio gobierno—, Morales ganó por más de 600,000 sufragios según los resultados oficiales, que le dieron apenas por encima del margen de 10% necesario para derrotar a Meza en primera vuelta.

Al contrario de la posición de la OEA, expertos del Centro para Investigación Económica y Política, con sede en Estados Unidos, no encontraron pruebas de irregularidades o fraude, subrayando que el reporte preliminar de la OEA “levanta preguntas perturbantes acerca del compromiso de la organización para llevar a cabo una observación electoral imparcial y profesional”.

Para este momento, sin embargo, Meza fue reemplazado como principal figura de la oposición por las turbas ultraderechistas encabezadas por Luis Fernando Camacho, jefe del Comité Cívico de Santa Cruz.

Como los periodistas Max Blumenthal y Ben Norton han expuesto, Camacho es un millonario mencionado en los “Papeles de Panamá” que procede de una familia que se benefició de las reservas de gas natural de Bolivia (las segundas de Sudamérica tras Venezuela, con 1.5 billones de metros cúbicos) y que perdió parte de su riqueza cuando Morales cumplió el referéndum de 2005 y nacionalizó los recursos, a fin de financiar programas sociales. 

Militantes racistas

Previamente, Camacho fue vicepresidente de la Unión Juvenil Cruceñista, descrita por la embajada de Estados Unidos en La Paz como “racista” en 2008, señalando que sus miembros “han atacado frecuentemente a personas e instalaciones” favorables al MAS (el Movimiento al Socialismo de Morales) y al gobierno. 

Un líder del movimiento separatista en la provincia de Santa Cruz e ideólogo de Camacho es el terrateniente Branko Marinkovic, quien fue militante de la Falange Socialista Boliviana inspirada en Franco, un grupo fascista que dio refugio al criminal de guerra nazi Klaus Barbie durante la Guerra Fría; más tarde Barbie fue empleado por la CIA en la Operación Cóndor para el exterminio de disidentes en América Latina.

Varias fuentes, como la firma privada de inteligencia estadounidense Stratfor, consideran que la familia de Marinkovic integró el régimen títere nazi ustacha de Croacia, antes de emigrar a Bolivia.

Hoy, Marinkovic es un ferviente simpatizante del presidente brasileño Jair Bolsonaro y del líder opositor venezolano Juan Guaidó. Vive en Brasil, después de que fuera relacionado con la trama para asesinar a Morales en 2009.

Si el racismo de Marinkovic y Camacho sorprende al lector promedio, vale la pena indicar que es usual en la sociedad boliviana. El odio profesado por la minoría blanca hacia el primer presidente indígena en la historia del país también se vio reflejado en las declaraciones de Camacho tras asaltar el Palacio Quemado el domingo, al prometer que “la Pachamama [el espíritu de la Madre Tierra andina] nunca regresará a este palacio. Bolivia pertenece a Cristo”.

En el mismo tono, Áñez tuiteó en 2012 “sueño con una Bolivia libre de rituales satánicos indígenas. La ciudad no es para los indios, deberían ir al Altiplano o al Chaco”. 

La ex vicepresidenta del Senado es también tía de un traficante de cocaína que hace un par de años fue detenido en Brasil, al contrabandear en avión 400 kilos de cocaína desde Bolivia; el miércoles, Áñez declaró que “siente mucha pena por los mexicanos” porque “decidieron entrar en algo de lo que nosotros queremos salir”, en alusión al presidente “socialistaAndrés Manuel López Obrador, quien reconoció la victoria de Morales y le otorgó asilo esta semana.

La Red Radio Educación de Bolivia filtró 16 audios la semana pasada que involucran a dirigentes de la oposición que llamaban a un golpe, incluyendo a Manfred Reyes Villa, ex prefecto (gobernador) de Cochabamba acusado de corrupción y que ahora reside en Estados Unidos; también son mencionados los senadores estadounidenses Marco Rubio, Bob Menendez y Ted Cruz.

Medios de prensa en Venezuela han resaltado que una trama para derrocar a Morales fue desarrollada por los expresidentes bolivianos Gonzalo Sánchez de Lozada (Meza fue su vicepresidente) y Jorge Quiroga; los funcionarios de la embajada de Estados Unidos Mariane Scott y Rolf A. Olson, así como Camacho, Reyes Villa y Jaime Alarcón Daza (titular del Comité Cívico de La Paz).

Las personas citadas se reunieron con funcionarios de las embajadas de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, España y Reino Unido (esta última es la primera nación europea que reconoció al régimen de Áñez) en La Paz, para solicitarles su intervención encabezando la crítica a las elecciones, con objeto de dar credibilidad al plan.

Por su lado, medios de Brasil reportaron que Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente y titular del comité de Asuntos Internacionales del Congreso de ese país, realizó una audiencia con Camacho en octubre, para discutir “la integración de Bolivia en el Mercosur”.

Otros actores clave del plan fueron el general Williams Kalimán Romero, jefe de las fuerzas armadas de Bolivia que fungió como agregado militar en Washington y el general Vladimir Calderón Mariscal, comandante de la policía y ex titular del programa de intercambio en la materia con Estados Unidos.

En términos geoestratégicos, Bolivia, sin costas y puente entre la cordillera andina, el Amazonas y las regiones septentrionales de Chile, Paraguay y Argentina, poseería entre 50% y 70% de las reservas mundiales de litio conocidas.

Dicho mineral es usado en teléfonos móviles, las industrias aeroespacial y nuclear, en herramientas y autos eléctricos; el precio del carbonato de litio, que se duplicó entre 2010 y 2017, atrajo la atención del gobierno de Morales, que el año pasado aseguró una inversión de USD $1.3 mil millones de ACI Systems de Alemania para crear una industria de baterías de litio que generaría mil millones de dólares anuales.

Los ambiciosos programas económicos de Morales, que le permitieron reducir la pobreza y el desempleo, aumentando el Producto Interno Bruto de USD $9 mil millones a USD $40 mil millones, a menudo fueron criticados por observadores de extrema izquierda y activistas ambientales.

Señalan que Morales profundizó el modelo extractivista y transformó una revolución campesina en caudillismo. Mientras que el MAS dio la espalda a las bases indígenas, La Paz promovió el desarrollo de carreteras, plantas hidroeléctricas y la explotación de petróleo en zonas protegidas.

Morales reveló en 2013 un proyecto para ampliar la frontera agrícola del país de 3.5 millones de hectáreas a 13 millones en diez años; más de 800,000 hectáreas del bosque Chiquitano en el límite con Brasil se quemaron en agosto pasado, apenas un mes después de que Morales anunció un decreto para incrementar la producción de carne para exportación. Organismos civiles llamaron a derogar la medida, al argumentar que ayudó a desatar los incendios y violó leyes ambientales.

De acuerdo con el periodista uruguayo y teórico político Raúl Zibechi, “la izquierda latinoamericana no puede aceptar que una parte considerable del movimiento popular exigió la renuncia del gobierno de Morales, porque no puede ver más allá de los caudillos”.

Editado por Sofía Danis
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