La noche comenzó con ambiente de fiesta en el estadio Jalisco, pero terminó entre lamentos rojiblancos.

Cruz Azul venció 1-2 a y aseguró su pase a la final del Clausura 2026 con un global de 3-4.

La llamada “final adelantada” cumplió con intensidad, goles y dramatismo hasta el último minuto.

La mística del inmueble de avenida Independencia apareció desde el arranque.

La afición de Chivas no dejó de alentar y el estadio vibró con cada balón dividido.

Sin embargo, el empuje de la tribuna no alcanzó para romper la mala racha ante La Máquina, que ya suma nueve partidos sin perder contra el Guadalajara.

Cruz Azul golpeó muy temprano. Apenas al minuto 6, Jeremy Márquez encontró un rebote dentro del área y venció a Óscar Whalley para adelantar a los celestes. El tanto cayó como un balde de agua fría para unas Chivas que todavía buscaba acomodarse sobre la cancha.

La reacción rojiblanca llegó casi de inmediato. Al minuto 8, Omar Govea tomó el balón fuera del área y sacó un disparo potente que dejó sin oportunidad a Kevin Mier. El empate levantó a la grada y le devolvió vida a un equipo que necesitaba responder rápido.

Con el paso de los minutos, el partido se convirtió en una batalla intensa. Hubo entradas fuertes, tarjetas amarillas y mucha tensión en medio campo. Santiago Sandoval, Efraín Álvarez y el Oso González sostuvieron a Chivas por varios lapsos, mientras Cruz Azul apostó por las individualidades de Charly Rodríguez, Rotondi y Paradela.

En el inicio del segundo tiempo, Rotondi tuvo una oportunidad clara frente al arco, pero falló de cabeza. Óscar Whalley respondió con varias atajadas que mantuvieron vivo al Guadalajara. El portero rojiblanco se llevó los aplausos del estadio, aunque la presión cementera no dejó de crecer.

El golpe definitivo llegó al minuto 65. Agustín Palavecino apareció dentro del área y marcó el 1-2 que silenció el Jalisco. La banca celeste explotó de emoción y Joel Huiqui festejó con fuerza un gol que valió una final más para Cruz Azul.

Al final, Huiqui levantó la mirada al cielo y celebró junto a sus jugadores una noche que ya forma parte de su historia. El técnico interino, en su primera aventura de Liguilla desde el banquillo, superó a un Gabriel Milito con más recorrido internacional, pero sin respuesta en el momento clave, las ausencia y el no tener cambios acabaron con esa ilusión.

La Máquina sueña con la décima y espera rival entre Pachuca y.

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