En este ensayo de la ceguera en el que se ha convertido la relación México-Estados Unidos no hay más que de dos: o la crisis del lado mexicano es producto de la ignorancia absoluta, lo cual sería muy-muy grave (pienso en el canciller Roberto Velasco Álvarez y en el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch), o peor, proviene del conocimiento absoluto que desemboca en cobardía diplomática y en imprudencia política (pienso de nuevo en Velasco y García Harfuch). Subrayo: o de verdad en el caso Sinaloa García Harfuch no sabía nada de nada desde hace un año tal como dice y Velasco no tenía ni remota idea de lo que se aproximaba desde Estados Unidos, y entonces ambos deberían renunciar por ineficientes, o sabían todo y deberían marcharse por sus negligencias.

Para ponerle fecha y nombres al inicio de la crisis, digamos que todo se empezó a salir de control hace poco más de un año, el 13 de mayo de 2025, cuando el embajador mexicano en Washington D.C., Esteban Moctezuma Barragán, inexplicablemente se mostró eufórico y tuiteó:

“¡Bienvenido a México, Ron Johnson!”.

Una línea más abajo, como en carnaval, colocó una banderita de México junto a la de Estados Unidos. En una ceremonia celebrada en la capital gringa, el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, recién había tomado juramento a Johnson como nuevo embajador en nuestro país y el futuro hombre de Donald Trump en Ciudad de México, faltaba más, gustosamente posó para una foto con el embajador mexicano.

Qué padre, pensé, el neodiplomático y la SRE no se enteran de nada. Y no: orondo, el personaje, cuyo origen político se remonta a la cuna del inefable Ernesto Zedillo y después al baúl de Ricardo Salinas Pliego (ese bonito fan de Hernán Cortés), agregó: “Acudí a la protesta del embajador designado a México (sic), quien reiteró apertura y disposición para fortalecer nuestra relación bilateral”.

Ajá. Ya va a ver su apertura y disposición en qué consiste, me dije. Dos líneas después, Moctezuma Barragán remató: “¡Enhorabuena!”. Enhorabuena. Vaya, pero si no era el momento de parabienes sino de darnos el pésame a los mexicanos. ¿Realmente el expriista no tenía la menor idea de quién era Ronald Douglas Johnson? Parecía que no sabía nada del personaje oriundo de una pequeña ciudad de Alabama que se le paraba enfrente. ¿En la Cancillería mexicana estaban tan ocupados esquivando o disimulando cachetadas de Trump que no pusieron atención a la trayectoria de Johnson? ¿Creyeron que simplemente era el exembajador de Estados Unidos en El Salvador de Nayib Bukele entre 2019 y 2021 y ya?

El caballero es un exmilitar estadounidense, formó parte del cuerpo de Boinas Verdes y mucho antes de que Bukele fuera adulto estuvo en El Salvador cuando su país se entrometió en la guerra civil (claro, del lado de los militares y la oligarquía). Ha participado en operaciones en zonas conflictivas como Afganistán, Irak y los Balcanes, y salvo que varios medios internacionales y yo nos equivoquemos, fue ni más ni menos que agente de la CIA en calidad de Paramilitary Operations Officer. Sí, esos PMOOs que se especializan en Covert Action programs, es decir, la élite en operaciones encubiertas para combatir (o regular) globalmente el tráfico de estupefacientes, atacar o no a cárteles, detener o no el tráfico de armas, estabilizar o desestabilizar regímenes, y presuntamente concebir, planear y ejecutar asesinatos de narcos, criminales, terroristas u opositores a Washington, entre otras chuladas.

En términos del Hollywood que tanto les encanta, Johnson es Bruce Willis, pues. O Jack Ryan. O Rambo. O Bourne. O todos juntos. O el soldado y espía que usted quiera de la Inteligencia estadounidense. ¿A qué creía Moctezuma que venía un personaje con semejante carrera militar y con una muy destacada trayectoria en inteligencia y operaciones en la CIA? ¿A visitar ajolotes? ¿No se le ocurrió que un super especialista en inteligencia, narcotráfico, cárteles y terroristas tendría una agenda específica? ¿No pensaron en Palacio Nacional que tenían que vetar su designación a pesar de que eso provocara un estruendoso berrinche de Trump?

El hombre de la CIA en Ciudad de México vino a preparar el camino para que, si su presidente así lo requería, orquestara cuanta operación encubierta contra cárteles y políticos presuntamente corruptos se les ocurriera en el Pentágono, Langley, el Departamento de Justicia y la Casa Blanca. Encubierta o abierta. Simple: basta acusar y capturar a los políticos o militares mexicanos que se les antoje, alegando siempre presuntos nexos con los cárteles.

Y en el caso sinaloense algo habrá de cierto en las imputaciones (¡pruebas, pruebas!) porque de otra manera no se entiende que un general en retiro, exsecretario de Seguridad en Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, se haya entregado a Estados Unidos hace unas horas. Imagine usted todo lo que podría narrar el general si los fiscales gringos lo convencen de cooperar en el caso abierto contra Rubén Rocha Moya, el morenista gober precioso de Sinaloa que quién sabe dónde ande en estas horas… ya que le congelaron sus cuentas.

Tercera llamada. Tercera. Ahora sí comenzamos el teatral vals compuesto y orquestado por la CIA en México, mientras García Harfuch y Velasco (el gobierno mexicano, pues) ni idea qué hacían a lo largo de estos meses. Quizá congelarse, sonreír y tuitear, como Moctezuma hace un año, mientras rezaban para que nada sucediera.

Lástima, ya sucedió. En política la inacción es igual a omisión e indolencia.

Por cierto, felicidades a Ron D. Johnson, que el martes cumple un año de poder en México.

(Qué cosa).

BAJO FONDO

“El embajador Johnson se desempeñó como Enlace de Ciencia y Tecnología de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ante el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, en Tampa, Florida. Previamente, fue Asesor Especial del Comando Sur de EE.UU. en Miami, donde gestionó la colaboración entre el Comando y la Comunidad de Inteligencia. Trabajó en una amplia gama de temas regionales, como refugiados, combate al narcotráfico, la lucha contra el terrorismo, los derechos humanos y el control de las enfermedades virales tropicales.

“El embajador Johnson ha desempeñado diversas funciones, entre ellas la de Asesor Especial Adjunto del Comandante del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (2006-2008) así como la de oficial superior de operaciones en la CIA. El embajador Johnson sirvió en el ejército estadounidense de 1984 a 1998 y se retiró como Coronel. También formó parte de la Guardia Nacional del Ejército de Alabama, alistándose como soldado raso en 1971 y alcanzando el rango de capitán antes de incorporarse al servicio activo en el Ejército en 1984”.

Ahí estaba todo a la vista, en las páginas oficiales, pero no, el coronel y oficial de las Fuerzas Especiales venía a ver el Mundial, ¿sí?

jp.becerra.acosta.m@gmail.com

Twitter: @jpbecerraacosta

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