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La Ciudad de México se pintó de amarillo. No fue por el América, sino por Colombia. Miles de aficionados cafeteros tomaron las calles cercanas al Coloso de Santa Úrsula y transformaron el primer partido de su selección en una auténtica fiesta mundialista.
Desde varias horas antes del encuentro contra Uzbekistán, la afición colombiana llegó con camisetas, banderas y cánticos que hicieron sentir a su equipo como si jugara en casa. El amarillo dominó los alrededores del inmueble y cada rincón respiró ambiente de Copa del Mundo.
Ni las manifestaciones que se registraron en la zona lograron frenar el entusiasmo. Los seguidores de la Tricolor avanzaron entre avenidas, estaciones del metro y accesos al estadio, con el objetivo de acompañar a su selección en el debut mundialista.

La lluvia apareció por momentos, pero tampoco cambió los planes de los aficionados. Muchos prefirieron mantenerse en la fila para ingresar al estadio. Entre cantos, ovaciones y festejos, el ánimo permaneció intacto, pese a las complicaciones climáticas.
Los alrededores del inmueble ofrecieron una postal digna de Copa del Mundo. Algunos seguidores portaron sombreros típicos de Colombia, otros llevaron penachos y varios lucieron la bandera nacional pintada en el rostro.
La fiesta también contó con invitados de lujo. Radamel Falcao y Maluma asistieron para apoyar a la selección colombiana en el importante partido.
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