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De pronto con el 0-1 en contra en el minuto 6, el Atlético de Madrid reaccionó como debía, con carácter, fútbol y goles; concluyente para una remontada indispensable contra el Espanyol, al que ya había doblegado al inicio del segundo tiempo, entre dos goles de Sorloth, uno de Giuliano y otro de Lookman y el desplome rival (4-2).
No ha ganado el conjunto de Manolo González en todo 2026. Ha perdido seis de ellos. Ni siquiera una ventaja repentina en el Metropolitano le ayudó a salir de una tendencia dañina, superado desde entonces por el juego del Atlético hasta que lo derribó de forma irremediable, con el empate en el minuto 21 con el centro de Marcos Llorente, con el 2-1 en el 49 con un pase fantástico de Baena, con el 3-1 en el 58 de estrategia de córner y con el 4-1 en el 72, en un envío de Ruggeri que remató perfecto Sorloth. Fue la sentencia.
Un triunfo vital para el Atlético, de nuevo con seis puntos de margen más la diferencia particular de goles sobre el Betis, quinto, mientras se prepara para el asalto a los octavos de final de la Liga de Campeones del próximo martes contra el Brujas en el Metropolitano, donde reencontró el triunfo y se reencontró con su gente, rumbo a desafíos mayores.
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Ajena la Liga, obligado el pase a la Liga de Campeones, desgastado por tantos partidos sin parar (ya por los catorce en apenas mes y medio), con cuatro de los últimos siete sin las famosas 72 horas de descanso tan publicitadas, y derrotado en las dos últimas jornadas del campeonato, el Atlético sufrió otro duelo contracorriente desde el inicio.
Un fallo lo condicionó todo desde el minuto 5. Griezmann se acercó tanto a Hancko ya adentrado en campo contrario para que le diera el balón que, cuando se lo entregó, no había ni espacio ni tiempo para nada más que perderla. Un craso error, más responsabilidad del atacante francés que del central eslovaco, que lanzó al Espanyol.
La velocidad de Dolan por el flanco derecho aceleró un contragolpe letal, culminado dentro del área por Jofre en su llegada. No fue el mejor remate, más académico, pero suficiente para el 0-1 ante la incredulidad general. Quizá a Marcos Llorente, su marcador en ese instante, le faltó contundencia. Otro contratiempo para el Atlético, que se rehízo.
Asumido el gol, protestada una falta reclamada por Griezmann, el conjunto rojiblanco entendió su responsabilidad, aceleró en ataque y demostró la capacidad que se le presupone, sea cual sea la confección del once; este sábado sin Julián Alvarez, con descanso de inicio mientras se avecina el martes la Liga de Campeones contra el Brujas.
El empate fue cuarto de hora después, en el minuto 21, cuando el Atlético ya agobiaba al Espanyol. El centro de Marcos Llorente fue al lugar perfecto en el momento exacto para el remate con la izquierda de Sorloth, ya sobrepasada la defensa, al segundo palo, con el efecto justo. El atacante noruego ya se había desembarazado de su marcador, Clemens Riedel, tan preocupado del delantero que perdió de vista el balón. Un factor decisivo.
Ciertamente, el Atlético entonces jugó bien. Inspirado Griezmann cuando se mueve con libertad, conecta al primer toque y tiene el margen suficiente para ejecutar su visión de juego; imponente por enésima vez en esta temporada Marc Pubill, que no sólo defiende, sino que tiene una técnica y una inteligencia notable para el pase adelante, y en buen nivel de intensidad todo el equipo, ágil en el movimiento de la pelota, el partido fue suyo.
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Cerrado el Espanyol e insistente el Atlético, aplaudido Sorloth por cada presión en ataque, con una volea de Griezmann, con un derechazo fuera de Baena (este sábado por el medio, junto a Johnny Cardoso), con la recuperación veloz de la posesión y con la inequívoca sensación de que era el camino, quizá a falta de más de Ademola Lookman, que no había desbordado a nadie cuando el encuentro enfilaba ya el intermedio.
Un golazo a la vuelta del vestuario reafirmó ya al Atlético. En el minuto 49, en 13 segundos desencadenó un ataque concluyente, que empezó por la derecha con Marcos Llorente, Giuliano y Griezmann y que fue más allá por esos desmarques al espacio que hace últimamente -y se le dan tan bien- a Sorloth a pesar de su envergadura.
El recorte del delantero noruego pegado a la línea de fondo y el pase a Griezmann le dieron más vuelo a la acción, pero sobre todo fue definitivo el pase de Baena, de primeras, ya dentro del área, con una visión extraordinaria -uno de esos golpes de ingenio del internacional español, pleno de calidad, irregular hasta ahora en el Atlético, por los que el club rojiblanco lo fichó al Villarreal- que dejó solo a Giuliano para el segundo gol.
Hecha la remontada, mientras esperaba Julián Alvarez y Koke en la banda para su entrada, la estrategia afianzó el triunfo parcial del equipo rojiblanco: un córner al primer palo de Griezmann, la prolongación de Ruggeri y el remate en el segundo de Lookman. El mismo gol del pasado miércoles en Brujas. Lo había rebuscado antes en el primer tiempo.
El cuarto ya en seis partidos del atacante nigeriano, reemplazado justo después para pensar ya en el choque del martes ante el Brujas, con la duda de si tendrá un sitio en el once o no Sorloth, que aumentó más los méritos con el 4-1. Un cabezazo certero. Ya suma 12 tantos en este curso. Uno menos que Julián Alvarez, uno más que Griezmann. Aún hubo espacio para el 4-2 del Espanyol, con un latigazo de Edu Expósito. No cambió nada.
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