La historia de los recintos culturales y artísticos que han sido utilizados indebidamente es larga y ominosa. Tras el concierto organizado el pasado miércoles por la noche en el Palacio de Bellas Artes en honor del apostol Naasón Joaquín García, llegaron como cascada otros eventos realizados en sitios culturales que violaron la norma de esos espacios.

En 2018, una mujer de nombre Katya Vega fue llamada #LadyLencería en las redes sociales donde se volvió viral al publicar una sesión fotográfica en las que posa en lencería en la Capilla de la Emperatriz, al interior del Palacio Nacional. Lo que generó una servera crítica a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En 2016, los usuarios de la Biblioteca de México José Vasconcelos en La Ciudadela, fueron testigos de una sesión fotográfica de una quinceañera de vaporoso vestido rosa, que resultó ser hija de uno de los trabajadores y que fue retratada en el Patio Octavio Paz.

En 2014, la actriz Claudia Cervantes generó polémica cuando dio a conocer a través de redes sociales imágenes de su fiesta de cumpleados que celebró en la Rotonda de las Personas Ilustres, ubicada al interior del Panteón Civil de Dolores y cuyo permiso fue otorgado por la Delegación Miguel Hidalgo.

En 2007 la Biblioteca Vasconcelos, mejor conocida como la megabiblioteca, permitió la realización de la pasarela de moda organizada por el Palacio de Hierro, un hecho que fue muy polémico y que devino en la salida de Saúl Juárez, quien se desempeñaba como director general de Bibliotecas.

En 2006 la cantante Thalía traspasó los límites dispuestos en la zona arqueológica de Chichén Itzá para hacerse una sesión fotográfica; cinco años antes, en 2001, el cantante Elton John ofreció un concierto en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, en ambos eventos se realizaron en recintos custodiados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

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