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Cristina Rascón dice que son inexactos o malas interpretaciones los cuestionamientos de que incumple sus funciones como coordinadora nacional de Literatura del INBAL. “La verdad creo que mis trabajos personales han sido mínimos, me he enfocado mucho a la Coordinación, he estado al tanto de lo que escriben en su columna (Crimen y castigo) y sí, me parece que hay inexactitudes o quizás una mala interpretación de mi dinámica de trabajo”.

La escritora, economista y traductora designada el pasado 16 de enero, afirma que su compromiso es con la Coordinación; “gracias a las tecnologías se pueden enlazar llamadas, puedo estar presente en varios lugares a la vez, eso es lo que intentamos, esa es la dinámica de trabajo y no es nueva, todos los coordinadores han tenido que trasladarse; si acaso lo nuevo es que ahora yo estoy gestionando más inserciones de literatura, así como la L en el INBAL ahora la literatura está más presente en los programas del Instituto”.

Rascón dice que si no la hallan es porque la Coordinación tiene tres sedes y muchas oficinas. Asegura que si la buscan la encuentran, incluso a través de diferentes medios, “tanto en llamadas, correos, incluso WhatsApp que es un método que utilizo para comunicarme con los estados, con mi equipo, con otras instituciones, y siempre me pueden encontrar en mi oficina. La verdad si no estoy ahí siempre va a haber una respuesta, ‘¿dónde está en este momento?’ La respuesta es ‘está trabajando para la Coordinación Nacional de Literatura desde tal lugar’”.

La escritora, que ha desarrollado una carrera de tallerista, asegura que su trabajo se sustenta en gestiones para vincular y crear nuevos programas. Asume su cargo de funcionaria como otra manera de contribuir a la literatura, “me siento muy contenta de estar al frente de esta Coordinación; creo que es una transformación más que un sacrificio o un dejar algo, es una transformación de mi energía hacia la literatura”.

Apertura al diálogo. Rascón dice estar atenta a los comentarios de la comunidad y que en su gestión quiere proponer nuevos temas. Indica que las lenguas indígenas no son moda sino prioridad; por eso apuesta por el Diplomado de Literaturas Mexicanas en Lenguas Indígenas que acaban de lanzar y que concibe como el primer proyecto de su gestión. Otra acción es el lanzamiento de dos nuevos premios de literatura —ahora son 20—; la creación de una plataforma para inscribir esos premios de manera digital, y la convocatoria a editoriales a coeditar.

“A mí me interesa, bueno no solo a mí, a la Coordinación, le interesa los temas de equidad de género; queremos darle voz a varias manifestaciones; nos interesa también quién escribe en México o desde México, los mexicanos que están fuera de su país, los extranjeros, migrantes y exiliados que están aquí... una internacionalización pero desde un punto de vista muy concreto: ¿quiénes somos como mexicanos?”, concluye.

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