18 | NOV | 2019
“Cerrar fronteras no desaparece sufrimiento de migrantes”
La investigación de Villalobos para escribir "Yo tuve un sueño" (Anagrama, 2018) inició hace cinco años con apoyo del Fonca. Foto/ JUAN BOITES. EL UNIVERSAL

“Cerrar fronteras no desaparece sufrimiento de migrantes”

22/06/2019
00:47
Yanet Aguilar Sosa
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El autor retrata en su nuevo libro historias de niños que viajan solos a EU y cuya situación gobiernos y sociedad no quieren ver

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Entre los varios libros que ha escrito el narrador Juan Pablo Villalobos (México, 1973), hay uno que aborda el fenómeno social de la realidad centroamericana que se visibilizó hace cinco años, entre mayo y junio de 2014, cuando Estados Unidos reportó la detención de 70 mil niños centroamericanos que viajaban solos.

Luego de un largo proceso de gestión con ONG y abogados defensores, en 2016, Villalobos comenzó a entrevistar a niños migrantes, primero para un reportaje y luego para su libro de crónicas "Yo tuve un sueño" (Anagrama, 2018). Este trabajo que relata el viaje a Estados Unidos de menores centroamericanos de entre 10 y 17 años que buscaban reunirse con sus familias, fue realizado, por cierto, con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Programa del Sistema Nacional de Creadores de Artes 2016-2019.

El autor dice que el cierre de la frontera sur no parará el flujo migratorio. “Los mexicanos blindamos nuestra frontera y dejamos de ver a los migrantes por nuestras calles y carreteras, es como si hubieran desaparecido y podemos de alguna manera desentendernos porque no los vemos, pero su sufrimiento, su realidad, la violencia que sufren, no desaparece; sólo no la veremos”.

El narrador, una de las voces más potentes de la literatura contemporánea mexicana, cuenta vía telefónica desde Barcelona, donde radica, que el fenómeno de los niños migrantes no se ha agravado, más bien se visibilizó porque tomó nuevas dimensiones; dice que las acciones que emprende hoy México podrían volver a invisibilizarlos porque es un asunto para el que no hay políticas sociales ni económicas, a pesar del trabajo de muchas ONG.

Yo tuve un sueño es un libro desgraciadamente actual

Aunque parezca un libro de “actualidad” trabajo en él desde hace cinco años, comencé en 2014 a partir de una gran crisis ese año, me interesó el tema porque más allá de que estaba en las primeras planas y era un asunto de actualidad, me daba cuenta que detrás de estas historias había un problema muy grave que se iba a quedar, no era una crisis que iba a desaparecer en tres meses.

¿Un fenómeno que se complicó?

No estoy seguro de que sea más complicado, creo que se convirtió en un fenómeno más visible, y quizás ahora se vuelva a invisibilizar, porque el peligro es que se invisibilizan las rutas porque los migrantes intentan pasar desapercibidos, quieren llegar a Estados Unidos; a las autoridades les conviene fingir que esto no está sucediendo, no contabilizarlos o no dar constancia de que esto sigue sucediendo, eso vuelve más peligroso el recorrido.

¿Invisibilizados también por la sociedad?

Una sociedad que pretende no verlos o que directamente no quiere verlos, los vulnerabiliza más, los vuelve más frágiles. Nosotros, mirándolos, podemos lograr que se vuelvan visibles, protegerlos de alguna manera. Sabemos que son vaivenes que ni siquiera tienen que ver con lo estrictamente migratorio, sino con decisiones políticas, cuestiones electorales y comerciales.

¿Con el cierre de la frontera sur, la situación es más grave?

Los migrantes están siendo utilizados como moneda de cambio, están siendo claramente utilizados por Estados Unidos para ejercer presión sobre México, y el gobierno mexicano también pretende implantar esta medida para tranquilizar a Estados Unidos, y en lo que menos están pensando ambos lados es en la seguridad. En la medida en que se invisibilice no sólo el trayecto, sino también la existencia, los motivos y las razones que movilizan a la migración, se volverá mucho más vulnerable, mucho más riesgosa y peligrosa la situación de los migrantes, y mucho más la de los niños. En la medida en que las sociedades hagamos como que no los vemos, los gobiernos de EU y México hagan como que no existe o es un problema resuelto, será más difícil resolverlo.

¿Ayuda militarizar las fronteras?

Las medidas policiales o militares en general nunca funcionan, lo hemos visto con la violencia y el narco; que las fronteras estén más vigiladas, que se ponga más seguridad, de represión y de contención, no resolverá el origen; seguirán las motivaciones, las razones por las cuales huyen estos niños, los migrantes, de sus países. La violencia, la pobreza, la descomposición familiar que sufren estos niños no va a desaparecer con más policía en la frontera.

¿Hay que resolver los motivos?

En las historias que cuento están los motivos, el por qué. Entendemos que estos niños son refugiados porque están huyendo de una situación muy parecida a la de una guerra, las calles en las que viven no son seguras, viven en situación de violencia cotidiana. Con los cierres lo único que va a suceder es que atravesar México para llegar a Estados Unidos se va a hacer más difícil y, por lo tanto, se van a sofisticar las rutas, van a buscar medios más difíciles de ser detectados, eso va a encarecer el viaje y lo va a volver más peligroso. En el afán de no ser detectados se verán expuestos a las mafias y a cualquier tipo de accidente en el trayecto.

¿Será un viaje más violento?

Es un recorrido lleno de miedo y a pesar de todo esto los chicos se arriesgan. Su única opción es huir de ese primer miedo de su país para enfrentar el segundo miedo: atravesar México y quizás llegar, por un casi milagro, en términos de trámite, al tercer miedo: conseguir un permiso para poderse quedar en EU.

¿El mundo está lleno de flujos migratorios?

Existen no sólo entre Centroamérica y EU, o entre México y EU, también en otras regiones, los flujos migratorios están vinculados a cuestiones de expulsión de sus propios países; son migraciones forzadas, es el término que tendríamos que usar; no son migraciones como la mía, voluntaria, aquí estamos hablando de países de origen donde hay situaciones de guerra, de hambre, de violencia. Por ejemplo, hay un componente altísimo de violencia contra las mujeres en la migración, hay violaciones, violencia sexual cotidiana, abusos incluso intrafamiliares, y son flujos que no van a detenerse mientras no cambien las condiciones en los países de origen. El querer detener estos flujos migratorios es condenar a la gente.

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