Hipólito Acosta

, un exagente especial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), narra en un libro lleno de anécdotas y detalles la perspicacia que tanto detectives como criminales deben poseer en el "juego" del tráfico de personas.

En sus memorias Deep in the Shadows ( Inmerso en las sombras , editorial Arte Público, 2017), Acosta detalla cómo logró infiltrarse en el peligroso mundo de traficantes de personas y narcóticos, falsificadores y contrabandistas y cómo puso tras las rejas a muchos de estos criminales a gran riesgo personal.

En el caso específico de la frontera mexico-americana, Acosta describe la interacción entre el traficante y sus clientes como una relación depredadora, indicada desde los atributos de "coyote" y "pollos", con los cuales se designan los papeles que juega cada cual.

"Sí existe una relación de depredador y presa entre ambos", escribe.

"Los traficantes de personas a menudo maltratan, asaltan y violan a sus clientes y a veces los abandonan para que mueran, encerrándolos en vehículos o contenedores de carga sin agua o comida bajo temperaturas heladas o abrasadoras".

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"Por muchas razones, al gobierno de EU le gustaría poner fin a estas actividades (...) y ahí es donde entro yo", añade.

Acosta advierte que aun cuando los coyotes logran evadir el control fronterizo y depositar a sus "clientes" al otro lado de la frontera, los recién llegados son amenazados por otro tipo de criminal adentro del país:

Empleadores sin escrúpulos y falsificadores que cobran grandes sumas por documentación falsa para poder trabajar y residir en su nuevo entorno.

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Esta situación, añade el autor, a menudo afecta a ciudadanos estadounidenses y residentes legales por el robo de identidad y el costoso proceso de reparar los daños.

Acosta creció en Redford, Texas, cerca de la frontera, en una familia humilde y numerosa de origen mexicano.

Conocido en español como "El Polvo", Redford es un pueblo pobre de familias hispanas donde, según el autor, había muy pocas oportunidades para quienes decidían quedarse.

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En aquel entonces, indica, el grado más alto que podía cursarse en la escuela era el octavo. La secundaria más cercana quedaba a 16 millas y las escuelas de mejor rendimiento estaban en Marfa, a unas 70 millas de su localidad .

No obstante, la carrera militar le ofreció a Acosta una de las pocas posibilidades de superación, opción que, según indica, eligió con orgullo.

Tras cinco años en la Marina, Acosta se unió a la Patrulla Fronteriza de EU en 1975.

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Su herencia mexicana le facilitó el trabajo de infiltrarse en las actividades del tráfico de personas, ya que podía hacerse pasar por inmigrante indocumentado o traficante sin mucho esfuerzo y conocer desde adentro las operaciones del tráfico ilícito de personas.

"Me agarré a los puños, me arrastró un carro, me apuñalaron, me metieron en una cárcel mexicana cuando quedé al descubierto, y me amenazaron (de muerte) con bastante regularidad", escribe.

Con cada nuevo caso, Acosta se reinventaba con una personalidad diferente y adoptaba nuevas tácticas para penetrar en el mundo criminal.

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Al mismo tiempo, su trabajo le brindó la oportunidad de conocer las historias de aquellos que por diversas necesidades y situaciones, a menudo extremas, intentaban cruzar la frontera exponiéndose a los peligros y humillaciones del viaje y al maltrato de los coyotes.

Este tipo de trabajo sin protección "in situ" es arriesgado para los agentes estadounidenses, ya que rara vez cuentan con protección o apoyo diplomático y a menudo deben lidiar con cuerpos de policía y dirigentes corruptos.

Acosta enumera además entre los riesgos de su especialidad que en cualquier momento lo pueden reconocer criminales en libertad bajo fianza, o sus cómplices.

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Pero también describe momentos cómicos, como cuando le tocó ir a la corte sin tiempo de ducharse y cambiarse y la jueza lo confundió con uno de los acusados.

En su libro anterior, el autor escribió sobre el caso Maan Singh , donde descubrió una gigantesca red de traficantes que llegó a transportar a 13 mil indocumentados originarios de la India o de países del sur de Asia, en un período de tres años.

La ruta clandestina atravesaba varios países centroamericanos y del Caribe antes de alcanzar su destino final, EU.

Ambos libros fueron publicados por la editorial Arte Público, de Houston, Texas, y se destacan por describir en un estilo informativo y entretenido el mundo del crimen organizado desde la perspectiva de un agente federal encubierto.

nrv

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