cultura@eluniversal.com.mx

Montevideo.— “Referente fundamental para poetas de todas las generaciones en todos los rincones del español y por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía hodierna en español”, la escritora uruguaya Ida Vitale ganó ayer el Premio Cervantes, el galardón literario más prestigioso del mundo hispanohablante.

Desde que ayer se enteró de la noticia, el teléfono de la poeta no ha parado prácticamente de sonar. “Este premio tenía la rutina de ser una año para un español, y al año siguiente para un latinoamericano. Y ahora me dicen que se rompió la rutina, porque el año pasado se lo habían dado a Sergio Ramírez. Y bueno”, dice Vitale con humor, al recibir en su casa a El País, a pocas horas de la gran noticia.

El galardón significa mucho para ella, pero también para la cultura uruguaya y para todo su país. Para evaluar este nuevo hito de su larga trayectoria, Vitale conversó sobre los distintos aspectos del premio.

El premio Cervantes lo recibió Juan Carlos Onetti, en 1980. Ahora su nombre y el de usted quedan asociados a este galardón.

Sí, lo recibió una lista larga de gente, aunque tampoco es un premio muy antiguo. Onetti siempre fue una de mis admiraciones. Entre Onetti y Felisberto Hernández, nunca supe elegir cuál me gustaba más. Felisberto tenía una personalidad más curiosa. Onetti tenía esa sagacidad del silencio. Se quedaba callado, y después decía algo exacto. Pero yo siempre lo veo a Onetti abandonado, lleno de cenizas, despreocupado de todas la contingencias de la vida social. Una estupenda persona.

Onetti, al recibir el Cervantes, dio su famoso discurso ante los Reyes de España. ¿Es muy prematuro preguntarle si va a viajar a recibir el premio, y qué piensa decir?

No tengo la menor idea que voy a decir. Tengo que hacer dos discursos, porque primero voy a ir a Guadalajara (la escritora también ganó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2018, por lo que recibirá el galardón el próximo 24 de noviembre en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara). Hay que tener mucha parla. Me imagino a Onetti, dando su discurso, brillante. Y claro que voy a viajar a España, si puedo. Ahora voy a hacer un viaje más corto, el viaje a España es un poco más complicado. Y creo que además trae cola con un viaje a Francia.

¿Qué influencia ha tenido el autor del Quijote en su obra?

Es un peso más llevar el premio Cervantes. En el fondo, la literatura española es mi literatura. Todos los latinoamericanos nos alimentamos de ella. También leí italianos, y hubo una época en la que leí muchos autores franceses, pero mis primeras lecturas fueron de españoles. No puedo decir cuánto pesó Cervantes en mi obra. Como tampoco puedo medir el peso de Beethoven, o Mozart. Son cosas que a uno lo nutren desde toda la vida. Y no sólo Cervantes. Quizá yo empecé con la poesía de Garcilaso de la Vega antes que con Cervantes. Curiosamente: porque soy más lectora de novela que de poesía. Uno se acuerda de la Madre Patria cuando se siente heredera de todo lo que nos ofrece la literatura española, a los que podemos leer en español. Yo creo que la cultura es universal, que recibimos de todos lados. Pero lo que viene de la lengua de uno tiene más peso.

Por otro lado, usted es genuina representante del Uruguay del 45.

Y la lengua me vino de España, pero a través del Uruguay. Bueno, he tratado de no ser muy localista, en cuanto a lengua, por lo menos. Con todos sus problemas, Uruguay es el país de uno. Yo soy heredera, sobre todo, de una escuela que fue excepcional. Mi marido, Enrique Fierro, siempre decía que lo que él era se lo debía a la escuela. Era una escuela modelo. Esa era la base del Uruguay. Quizá los maestros estaban mal pagados, hasta peor que hoy. Eran maestros realmente sacrificados. De pronto hacían doble horario, y sonaba el timbre, y se iban con un paquete de cuadernos a las casas, a corregirlos. Hoy no sé si lo harán.

Aquel Uruguay del 45 le debía mucho a sus escuelas.

Sí, aquel Uruguay estaba formado por una escuela ejemplar: yo no separo las dos cosas. Y esa es una de las tareas pendientes de los gobiernos, actuales y los que vengan: volver a jerarquizar la escuela. Hoy hay escuelas en todos lados: pero eso no alcanza. No alcanzan los edificios. Lo importante es lo que se pone adentro: los maestros. Y yo tengo la sensación que eso, como otras cosas del Uruguay, está en baja. Y eso es gravísimo.

¿Tiene noción de cuánto el premio ubica a Uruguay en el mundo?

Creo que sí. Bueno, ha habido muchos escritores que colocaron a Uruguay en el mundo. Pienso que todavía el mundo tiene cierto respeto por el Uruguay. Fue muy especial el Uruguay: el menor analfabetismo, y muchas otras cosas. Hasta la paz, que más o menos se conserva. Aunque yo soy un poco escéptica. Creo que el Uruguay ha crecido en cosas que de repente no son las más importantes. Es un país agradable, pero hay mucho problema por resolver. Toda mi generación prácticamente ha desaparecido. Pero encuentro gente joven muy simpática. No sé si es simplemente gentileza, o hay una formación cuidada.

¿Cómo tomó la noticia del premio Cervantes?

Primero que nada, fue una sorpresa. Yo en una época estaba medio enterada de los premios y cuándo se otorgan, pero ahora, ya ni diarios leo. O sea que no sabía que hoy (ayer) se hacía público quién ganaría el Premio Cervantes. Y lo que me asombra mucho también es la difusión tan rápida que tuvo. Me ha llamado gente de los más distintos países: recién me llamaron desde Ecuador. Como sea, habrá muchos sorprendidos, y yo la primera. Y todo es tan agitado que todavía no me ha dado tanto para alegría. Son los riesgos de la edad. Porque supongo que uno de los motivos del premio es mi edad. Es una especie de compensación.

¿Se siente agasajada?

Me siento agasajada, imprevista. De pronto injustamente agasajada. Pienso en toda la gente, lo que viven y los que están muertos, sin recibir un premio. Tampoco es que un premio justifique la vida, pero es una alegría que muchos no han tenido. Esa es la parte injusta de todos los premios. Los que ignora. Y sobre todo este premio español, que yo me lo hacía hecho para la novela. Y es un premio que han recibido pocas mujeres, cosa que obviamente ha sido injusta.

¿Qué va a hacer con el dinero?

No tengo idea. Me viene bien. Siempre hay muchas cosas que hacer con el dinero.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses