Más Información

Reforma electoral: Sheinbaum va por mayor fiscalización de recursos; busca evitar intervención del crimen organizado en elecciones

Más de 2 millones de líneas telefónicas ya fueron registradas: Peña Merino; buscan erradicar extorsiones y fraudes

Presión de Estados Unidos a México por fentanilo responde a cálculo electoral; expertos llaman a no desestimar presiones

Dan seguimiento a detención de exrector de Universidad de Campeche; Segob dice que no hay derecho a "una persecución sin sentido"

Trump amenaza con aranceles a países que no respalden sus planes para Groenlandia; insiste en que la necesita por "seguridad nacional"
El Museo de Arte Moderno experimentará con una nueva forma de trabajo, de la mano del artista Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967). Se trata de una exposición nocturna que transformará sus jardines en experiencias sensoriales.
El artista presentará 10 instalaciones –compuestas por elementos tecnológicos, como cámaras termodinámicas, sensores, grabación de voces, video y luces– en las que la participación del público es vital. Por ejemplo, una de las obras es “Jardín de corazonadas”, que consta de lámparas que a través de un sensor replicarán las palpitaciones con la luz. Otra obra es “Deriva térmica”, que ya se exhibió en Emiratos Árabes Unidos, en la que una pantalla de 12 metros x 6 proyecta la energía térmica del público.
Aunque pareciera que las obras pudieran pertenecer a las experiencias inmersivas que en los últimos años se han puesto en tendencia, el creador pide que se les llame “inversivas”, porque la diferencia de su propuesta es que “entras en la experiencia no para recibir, sino para dar”. A su vez, el artista afirma que sus piezas son políticas:
“Aquí necesitamos que venga mucha gente para activar las piezas, pero al mismo tiempo que tengas una reflexión crítica. Sí creo en la posibilidad de darte cuenta que tu cuerpo está en constante devenir con la atmósfera, son temas más poéticos, pero sí pienso que hay crítica de la tecnología, no como una herramienta, sino como un lenguaje que es inescapable y que hay que criticar”, dice Lozano-Hemmer en conferencia de prensa.

El creador considera que sus piezas hacen que estos aparatos tecnológicos, diseñados como herramientas policíacas, tengan un giro, y que este retrato biométrico que crean se convierta en un paisaje.
“Quiero hacer que estas tecnologías te permitan ser partícipe, no en el sentido de que vamos a tener tus datos y sacarles provecho, sino que sea un memento mori”, dice al explicar que las palpitaciones y voces que registran las máquinas de sus obras se irán borrando con el paso del tiempo. “Ese borrado de datos es por lo que esta exposición se llama Jardín inconcluso”, añade.
A Lozano-Hemmer no le molesta la posibilidad de que su exposición se convierta en una escenografía para fotos de Instagram, considera que entre más se acerque el público, más posibilidad hay de rascar la superficie y profundizar sobre la relación que tenemos con la tecnología. Ese es un constante ejercicio y tema que trabaja el artista que inicialmente se formó en teatro, lleva décadas trabajando con la Inteligencia Artificial y quien dice preferir morir antes que su arte sea de gusto de personajes como Elon Musk.
“La IA ha existido desde hace mucho tiempo, lo que es diferente ahora es la concentración de poder, tanto poder computacional como poder económico y político que se está concentrando en cinco grupos de oligarcas, cuando ellos mapean y controlan la información es verdaderamente el problema”, comenta.
Lee también: INBAL anuncia relevos en la dirección de cinco de sus recintos museísticos
Una exposición lumínica, pero sustentable
Sin embargo, Rafael Lozano-Hemmer confiesa que reconoce que en cierta medida es cómplice del problema que critica en torno al consumismo y el nuevo capitalismo tecnocrático, pero hace su parte para corregir: pese al aumento de costos de producción, la sustentabilidad no se dejó de lado.

“Todo lo que están viendo funciona con dos secadoras de pelo o con una aspiradora. Los cañones de luz que van a ver tienen un filtro que se llama UV Cut con el que cortamos los rayos ultravioleta porque todas las aves migratorias van con la luna, que tiene luz ultravioleta. Cuando cortas la luz ultravioleta con la artificial, se vuelve invisible para los pajaritos”, detalla Lozano-Hemmer.
Una nueva forma de trabajo para el Museo de Arte Moderno
“Jardín inconcluso” es una exposición nocturna, que podrá visitarse una vez que concluya el horario de operaciones del Museo de Arte Moderno. Los horarios serán de miércoles y jueves, de 19 a 23 horas, y viernes y sábados de 19 horas a medianoche.
Para esta exposición, el costo del boleto no será el ya establecido que tiene el museo, que es de 95 pesos, sino de 150 pesos por persona y se podrán adquirir en taquillas del museo o en el sitio web Fever.
Lee también: Los hermanos Revueltas abren las puertas al universo del arte moderno mexicano
“Es una experiencia adicional. Es una estrategia para poder traer eventos de este tamaño. Como se imaginarán una exposición de Rafael implica pues una serie de cuestiones bastante complejas y por eso nos pusimos a la tarea de sumar muchos esfuerzos, en donde está implicado el estudio de Rafael, este apoyo que él mismo gestionó con el gobierno de Quebec, etcétera. Además la exposición necesita un mantenimiento, entonces por todos lados es una experiencia como que sale de la cotidianeidad”, dice Marisol Argüelles, directora del Museo de Arte Moderno, cuando se le cuestionó por el costo del boleto.
La funcionaria explicó que se va a respetar la lógica de descuentos que se hace regularmente en el museo, como el de estudiantes, y que esta recaudación de fondos se destinará al financiamiento de programas editoriales, programas públicos y “la ampliación de un campus extendido del museo”.
La muestra se inaugura al público el próximo 11 de febrero.
rad
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









