Editores piden contar con un organismo para las políticas públicas relacionadas con el libro y la lectura

Editores presentaron la Declaración de los Editores Independientes

Editores piden contar con un organismo para las políticas públicas relacionadas con el libro y la lectura
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Cultura 27/09/2020 14:47 Yanet Aguilar Sosa Ciudad de México Actualizada 15:38

Que es necesario contar con un organismo gubernamental encargado de las políticas públicas relacionadas con el libro y la lectura, que desarrolle programas de estímulo y fortalecimiento de la edición independiente por medio de coediciones transparentes y abiertas, con programas de apoyo a la traducción —desde y hacia las lenguas de México—, a la exportación del libro mexicano, a la compraventa de derechos de autor en el plano internacional, son dos de los 11 puntos de la Declaración de los Editores Independientes, que la tarde de este domingo dieron a conocer los editores Tomás Granados y Pablo Moya.

Durante la clausura de la VIII Feria del Libro Independiente, que durante 16 días reunió a cerca de 60 editores bajo el lema “Comunidad en acción”, los editores plantearon 11 puntos para enfrentar este “contexto de fragilidad e incertidumbre” producto de la pandemia por el Covid-19 que agravó la situación crítica de la industria editorial independiente.

El documento dado a conocer por Tomás Granados, editor de Grano de Sal, y por Pablo Moya, editor de Ediciones El Milagro, señala también que “se necesitan apoyos del Estado para que las editoriales independientes puedan aprovechar las herramientas tecnológicas, tanto las empleadas para producir y vender libros electrónicos —en particular para la digitalización de catálogos históricos— como las que permiten mejorar el intercambio de información dentro de la industria”.

La Declaración plantea además la necesidad de revisar la política pública de formación de acervos para las bibliotecas públicas, de aula y escolares, y en ese punto, los editores ratificaron su disposición a ofrecer materiales que contribuyan a alcanzar las metas estatales en esta materia.

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Así como la urgencia de impulsar iniciativas jurídicas que hagan efectiva la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, en particular el sistema de precio único, que dijeron, no es más que el piso para erigir una sólida red de librerías en todo el país, y que estimulen la actividad librera (como la tasa cero del IVA en la venta de libros de terceros).

Entre los 11 puntos destacan: “Que celebramos la creación del Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Edición y Publicación de Obras Literarias Nacionales, iniciativa de las editoriales independientes y ejemplo de la interacción constructiva entre organismos gremiales y autoridades, y llamamos a mejorar sus reglas de operación”.

Los editores señalaron que la irrupción del Covid-19 puso en evidencia y agravó la situación crítica por la que atraviesa el libro, y que el mundo editorial en México se vio sacudido por el cierre súbito de librerías e imprentas, por la cancelación o la transformación radical de las ferias, por la búsqueda urgente de opciones de venta en línea, por medidas desesperadas de editoriales y librerías para mantenerse a flote y, a la vez, por un auge nunca antes visto de la lectura en pantalla.

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“Los editores participantes en la VIII Feria del Libro Independiente nos reunimos bajo el lema “Comunidad en acción”, que subraya la necesidad de que los diversos actores del mundo del libro —entre los cuales los lectores ocupan un lugar central— actúen colectivamente para impedir el cierre de editoriales y librerías independientes, lo que tendría como consecuencia una menor bibliodiversidad y la erosión del patrimonio cultural que representan, así como dolorosas afectaciones laborales y humanas entre todos aquellos que aportan su creatividad e ingenio para publicar y vender libros. Actuar en comunidad es una forma solidaria de resistir”.

El punto de arranque de la declaración hecha pública por los editores es su convicción de que el libro es el medio por excelencia para transmitir el conocimiento y el pensamiento crítico, para compartir experiencias, construir conciencias colectivas y para imaginar y construir el futuro.

Y también su confianza en el diálogo constante con los lectores, con las librerías, con los órganos legislativos, con las oficinas gubernamentales y entre ellos mismos para imaginar y hacer realidad las soluciones que la situación actual exige.

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