De vender “ropita” hizo su fortuna la narcotraficante Lola “La Chata”; así se lo contó a EL UNIVERSAL

La narcotraficante estaba de “entrada por salida” en Lecumberri. Su persecución duró 10 años

Lola "La Chata"
A la derecha, usando lentes oscuros, Lola "La Chata". Foto: Fototeca El Universal
Cultura 27/02/2021 15:01 Redacción México Actualizada 15:17
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Para cuando fue detenida, la narcotraficante María Dolores Estévez Zulueta acumulaba 117 procesos y siete ingresos por delitos contra la salud y uno por los de allanamiento de morada.

Lola denunció que hubo fuerza excesiva para su detención porque los policías llegaron con ametralladoras. También aseguró que las drogas que poseía eran para uso personal y que su fortuna venía de vender “ropita” y baberos, aseguró en entrevista con EL UNIVERSAL, mientras portaba anillos y un reloj de oro.

Cuando el novelista estadounidense William S. Burroughs vino a México -donde tuvo fácil acceso a drogas- conoció la figura de Lola “La Chata”, quien después se reflejaría en obras como “Ciudades de la Luz Roja”.

“Lola la Chata” cae por fin en poder de la policía judicial

5 de abril de 1957

Desde hace diez años la célebre “jefa” del tráfico de estupefacientes eludía la acción de la justicia. Ahora la estupefacta fué (sic.) ella cuando la capturaron con tres de sus cómplices.

Dolores Estévez de Jaramillo, conocida entre el hampa y los traficantes de drogas como “Lola La Chata”, fué (sic.) detenida ayer y hoy será puesta a disposición del Juzgado Segundo Penal de Distrito, ya que su titular, licenciado Clotario Margalli dictó la orden de aprehensión.

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Desde hace diez años Lola la Chata venía sustrayéndose a la acción de la policía por medio de amparos, de cohechos, de influencias, de esconderse, etc., pero parece que ya no le valió nada su astucia.

Persecución y captura

Desde hace aproximadamente dos meses el teniente coronel Armando Valderrain, Jefe de la Policía Judicial Federal, al frente de un grupo de agentes, llevó a cabo una labor paciente para encontrar la casa habitación de Lola la Chata, que ni siquiera tuvo tiempo de esconderse, pues se la sorprendió en los momentos que salía de su recámara al patio.

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Foto: María Dolores Esteves Zuleta "Lola la Chata" declarando ante el ministerio público de una comisaría. Foto: Casasola vía Mediateca INAH

También se detuvo al secretario, de nombre Luis Oaxaca Jaramillo, a una señora que dijo llamarse Sahara Toquero y que juraba por todos los santos que no sabía de las actividades de su “comadre”, pero llevada también a la Policía Judicial Federal, se le reconoció como activa traficante de estupefacientes que reside en Puebla y al chofer José Manuel Dávila, quien conducía su auto.

Se niegan a declarar

Llevados los detenidos a presencia del licenciado Manuel Rosales Miranda, Jefe de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de la República, la primera en negarse a prestar declaración fué (sic.) Lola y solamente se concretó a protestar por su detención.

Al ser conducida a la celda en que estará hasta que se le conduzca a la Penitenciaría, se le recogieron valiosas alhajas y la cantidad de $3,467.00 en efectivo, todo lo cual quedó guardado en una caja fuerte de la oficina de Averiguaciones Previas y también quedó depositado el automóvil Nash, placas 9-85-89, propiedad de Lola, mismo en que fué (sic.) conducida a la Procuraduría.

En la casa habitación de la detenida fué (sic.) sellada una caja fuerte en la que seguramente Lola guarda dinero, alhajas y drogas como la heroína y cocaína.

Cárcel y vicio es la vida de “Lola la Chata”

7 de abril de 1957

-Esta ocasión no se defenderá y sólo está en espera de su pena

- Niega ser traficante de drogas, pero cuando habla de dinero cae en contradicciones negando primero que lo tiene y asegurando después que lo guarda en una caja fuerte. En tres días se ha “curado” de su afición a las drogas, dice.

Dispuesta a cumplir la condena que se le imponga, pero firmemente resuelta a no hacer ninguna erogación para el pago de defensores, se encuentre recluida provisionalmente en la celda 2 de la crujía de turno de la Penitenciaría del Distrito, la conocida traficante de drogas Lola la Chata, cuyo verdadero nombre -según dice- es el de María Dolores Estévez Zubieta o Zulueta, de 45 años de edad.

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Lola la Chata es seguramente la traficante que más procesos acumulados tiene, pues, según los datos que logramos recabar, estos ascienden hasta la fecha a 117 y siete ingresos por delitos contra la salud y uno por los de allanamiento de morada, habiendo sido consignada por éste último al Juzgado Séptimo de la Tercera Corte Penal, que la dejó en libertad provisional bajo caución.

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Foto: Fototeca El Universal

El primer ingreso de Lola la Chata a la Penitenciaría, fué (sic.) en 1943, cuando dijo tener 26 años de edad y con domicilio en el Callejón de Pradera Núm. 41, interior 4. Volvió al penal el 28 de marzo de 1937. La primera vez salió libre por falta de méritos y la segunda por desvanecimiento de datos. Sin embargo, el 20 de mayo del mismo año de 1937, reingresó a dicho penal, pero salió en libertad mediante fianza.

El 30 de octubre de 1940 volvió Lola la Chata a la Penitenciaría por vagancia y malvivencia, saliendo en libertad con caución de $500.00. En esa ocasión dijo ser originaria de Pachuca, Hgo., tener 30 años de edad y estar domiciliada en la calle de Manzanares Núm. 28 de esta ciudad.

El 6 de julio de 1945, la citada traficante llegó al penal como Dolores Ramos Estévez, de 35 años, con domicilio en Juan de la Granja Núm. 116-A, para ser enviada al penal de las Islas Marías a disposición de la Secretaría de Gobernación, en donde parece que cumplió su condena. Su siguiente ingreso fué (sic.) en 1951 y este último que quedó anotado con fecha 5 de abril de 1957, en donde dijo tener 45 años de edad y estar domiciliada en la calle de Teseo Núm. 155 de la Colonia Prado Churubusco.

Niega ser traficante

María Dolores Estévez Subieta o Zulueta, alias “Lola la Chata” al ser entrevistada por el redactor de EL UNIVERSAL, negó dedicarse al tráfico de drogas, sosteniendo que los setenta papeles que le fueron encontrados en su domicilio por la policía, eran para su uso personal, ya que ella es afecta a las drogas desde hace más de diez años.

Nos aseguró que es falso que ella les haya ofrecido $29,000.00 a los agentes de la policía para que la dejaran en libertad, diciendo además que el coronel que fué (sic.) a detenerla hizo derroche de fuerza, pues hasta con ametralladoras llegaron los agentes por la azotea y rodearon su casa. ¡Para qué tanto lío! exclamó.

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Negó también que ella distribuyera mensualmente hasta cien mil pesos, como se ha dicho. Lo que ocurre -dijo- es que se me ha hecho un castillo de millonaria, insistiendo que solamente se decía a la compra venta de “ropita”, alhajas, baberos, etc.

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Drogas que la policia sanitaria dijo se le habían recogido a Lola la Chata. Foto: Casasola vía Mediateca INAH

Dijo que es falso también que tenga una lista de sus clientes y distribuidores, ya que -repite- no se dedica al tráfico de drogas, refutando también que tenga una lista de sus clientes y distribuidores, ya que -repite- no se dedica al tráfico de drogas, refutando también que haya sacado varias alhajas. Sin embargo, en el momento de nuestra entrevista. Lola la Chata luce en los dedos de sus manos cuatro anillos de oro y platino, un reloj de oro y una peineta al parecer de brillantes.

En la serie de preguntas que le formulamos, Lola la Chata admitió que tiene una caja fuerte en su casa, así como que le dijo a los agentes que tenía $22,000.00, con lo cual ella misma se contradijo de su primera afirmación al respecto.

Que hay muchos traficantes

Lola la Chata nos aseguró que hay muchos traficantes, que pueden contarse por cientos, y que lo curioso en este caso es que a esos nadie los molesta ni la policía se preocupa por perseguirlos. Lo que pasa -dijo- es que si agarran a alguien con droga, éste asegura que se la vendió Lola la Chata, llegando en esta forma a popularizarse este nombre hasta el grado de que ni a la artista María Félix “le hacen tanto argüende”.

Nos indicó además que ella ignoraba que la anduvieran buscando, pues repitió que se encontraba fuera de esta Capital, es decir por el Norte del país.

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Antes de que finalizáramos nuestra entrevista, Lola la Chata nos dijo enfáticamente: “Vengo a cumplir lo que me echen y no haré gastos para procurar mi libertad, sobre todo cuando ya no me hace falta la droga. Llevo tres días sin ella y creo que ya me estoy acostumbrando, pues me siento bien”.

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Marihuana confiscada a Lola "La Chata". Foto: Casasola vía Mediateca INAH

Antes de que pudiéramos hablar con la conocida traficante, llegaron a visitarla a la Penitenciaría sus dos hijas, que dieron por nombres los de Consuelo y María Luisa, las cuales llevaban lentes obscuros y se mostraron bastante insolentes con algunos de los fotógrafos de prensa que se encontraban en ese momento, pues les lanzaron varios insultos.

Las diligencias de ayer

En las oficinas de Averiguaciones Previas continuaron las diligencias en el caso relacionado con la aprehensión de Lola la Chata, sus criadas, secretario, comadre, etc., y ante el Lic. Manuel Rosales Miranda, Jefe de Averiguaciones Previas y el Agente del Ministerio Público, Lic. Francisco Rivera Cambas, se les tomaron declaraciones durante el día de ayer a Isabel, Lilia, Carlota, Carmen y Guadalupe, criadas de la Chata y al mozo llamado Eleazar.

Ningunos datos interesantes para la averiguación dieron los sirvientes de Lola, pues todos se concretaron a decir “que no sabían nada de las actividades de la señora “Concha”, pues así conocen a Lola y lo más interesante fué (sic.)cuando se trató de hacer que declarara “Panchita”, cuyo nombres es Francisca Romero de la que no se sabía que es muda.

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Después de que ella trató de hacerse entender por señas y que la señorita escribiente se desgañitaba tratando de que oyera las preguntas que le hacía sobre “sus generales”, el Lic. Rosales pudo darse cuenta de que se trataba de una “muda” y entonces hubo que suspenderse la diligencia para ir en busca de una persona que sirviera de intérprete y hasta entonces pudo continuarse.

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Lupe "la china", complice de Lola "La Chata, detenida en unos patios de la cárcel de Belén. Foto: Casasola vía Mediateca INAH

Tampoco se adelantó nada, pues la tal Panchita que ni habla, ni oye, se escudó en su defecto orgánico para salir del paso y no comprometer a su protectora la señora Concha y a quienes como ella estaban alojados en su casa.

Hasta mañana lunes, Averiguaciones Previas terminará el examen de todos los inculpados, y luego, previo estudio del expediente se sabrá de qué delitos deberá acusar a Lola la Chata y sus presuntos cómplices, pero lo que sí puede afirmarse ahora, es que la famosa Dolores Estévez alias Lola la Chata, irá por varios años a ser huésped de la Cárcel de Mujeres.

Hoy serán consignados Lola “la Chata” y sus encubridores

8 de abril de 1957

Por las investigaciones realizadas es probable que resulten muchos nombres más de personas implicadas en el escandaloso tráfico de enervantes.

Hoy en el transcurso del dia, Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de la Nación, deberá hacer la consignación de Dolores Estévez, alias Lola la Chata y las demás personas que estaban aparentemente a su servicio en calidad de criadas, secretario, mozo y “Doña Panchita”, la muda, al Juzgado Segundo Penal de Distrito, mismo en que se encuentra procesada Lola la Chata.

Es casi seguro que a la mencionada Dolores Estévez se le consigne por el delito de traficar con drogas, la que fueron encontradas en su casa habitación de la COlonia Prado Churubusco, calle de Tesseo número 155, 660 “papeles” conteniendo heroína, y a los restantes por cómplices en el tráfico y encubridores.

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María Dolores Steves Zuleta, detenida. Foto: Casasola vía Mediateca INAH

Durante toda la mañana de ayer, el Agente del Ministerio Público, licenciado Francisco Rivera Cambas y el licenciado Manuel Rosales Miranda jefe de Averiguaciones Previas, estuvieron tomando declaraciones a los detenidos que faltaba que las rindieran, no siendo remoto que como consecuencia de las mismas, puedan resultar algunos más complicados en el asunto.

A pesar del sigilo con que se guardan los nombres de algunos de los inodados en el tráfico de estupefacientes, es seguro que sonarán nombres de algunos miembros de las policías: preventiva, secreta, de narcóticos, etc., que guardaban “relaciones comerciales” con la ya famosa Lola la Chata.

fjb

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