Egipto ha sido una de las naciones que más seducen por su historia y tradición, no sólo a los arqueólogos y turistas contemporáneos, sino también a los conquistadores y viajeros antiguos, que vieron en el valle del Nilo, en sus pirámides y en sus rutas de comercio una fuente de riqueza y poder. Los faraones, Alejandro Magno, los delirantes Marco Antonio y Cleopatra, los emperadores romanos, Napoleón Bonaparte, Adolfo Hitler y los ingleses lucharon por poseer ese espacio de fascinación y también de extravío, en medio de las arenas ardientes del desierto.

Moon Tiger (Impedimenta, 2025, traducción de Leonor Saro) es una novela de la escritora inglesa Penelope Lively (El Cairo, 1933) situada en el Egipto de los años de 1940 a 1943, periodo de la Segunda Guerra Mundial que enfrenta al Imperio Británico y al Tercer Reich en el norte de África por la posesión del Canal de Suez, con la derrota final de Rommel. Y, en medio del conflicto armado, Claudia Hampton, una reportera de la fuente militar, tiene un romance con Tom Southern, un oficial de artillería, poco antes de su muerte en batalla.

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Crédito: https://thebookerprizes.com/
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De hecho, en una escena nocturna, compartida por ambos personajes, aparece un objeto que se llama “Moon Tiger” y tiene la forma de “una espiral verde que se va consumiendo durante toda la noche para repeler los mosquitos, dejando un largo rastro de ceniza gris”, con un ojo de brasa que se desvanece en la penumbra. Desde luego, la metáfora se convierte en una puerta de entrada a la significación total del relato. La vida es un acontecimiento público y privado, universalmente grandioso o pequeño, pero al final se reduce a los rescoldos de la memoria, que son momentos fugaces de lucidez.

La novela empieza por el final. Claudia Hampton es ya una mujer anciana, hospitalizada, y tiene como propósito, en medio de sus delirios, escribir una historia de la humanidad desde un punto de vista subjetivo; para ello, recupera sus vivencias sentimentales. Destaca su hermano Gordon, con quien mantuvo una relación ambivalente, de competencia, mutua admiración e incesto imaginario; le sigue Jasper, amante y padre de su hija Lisa, una mujer marginal y sin atributos admirables, según la perspectiva de Claudia; y, desde luego, su universo sentimental estará marcado por el malogrado Tom Southern.

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Moon Tiger es una obra maestra de la narrativa inglesa contemporánea, por el manejo de su estructura y el estilo, donde destacan el humor y los diálogos punzantes. La forma del relato es fragmentaria, retrospectiva y polifónica, sujeta al ritmo de la memoria de su personaje principal. La mayoría de los hechos se presentan mediante dos narradores principales: uno externo, que tiene acceso a la conciencia de la protagonista, y otro en primera persona, que asume la voz de Claudia. A ellos se añade la voz de Tom, a través de un diario de guerra que aparece al final. Estos elementos contribuyen a la ilusión novelesca, muy bien lograda a partir de la caracterización de los personajes y la recreación de escenas y pasajes históricos que configuran la buena marcha del tema central.

Moon Tiger cuestiona la Historia Universal entendida como una suma de acciones protagonizadas por figuras excepcionales. La novela sugiere que toda historia personal es fragmentaria y que toda historia del mundo está atravesada por la memoria de quienes participaron en ella desde la cotidianidad. Esta idea resulta muy cercana al concepto de intrahistoria propuesto por Miguel de Unamuno, mediante el cual se rescata del anonimato a los personajes reales, de carne y hueso.

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