El 5 de septiembre de 1971, el Estadio Azteca vibró al unísono con los goles de un grupo de jóvenes futbolistas mexicanas que disputaban la final del Campeonato Mundial de Futbol Femenil frente a Dinamarca. Las danesas se coronaron campeonas; las mexicanas se quedaron a un paso de la gloria y, con el paso del tiempo, los vítores que las acompañaron aquel día terminaron por apagarse.

Los registros de aquella hazaña quedaron relegados a las páginas de espectáculos, donde la atención se concentró en las actrices y cantantes que participaron en el partido inaugural antes de que las futbolistas saltaran a la cancha. Muchas de las imágenes más difundidas de aquel acontecimiento muestran a figuras como Carmen Salinas, Angélica María o Verónica Castro, mientras que las futbolistas permanecieron durante décadas en un segundo plano.

Lee también:

El partido cumbre de las futbolistas fue el  5 de septiembre de 1971, en el Estadio Azteca. Una historia poco conocida en la historia del deporte nacional. Crédito: CORTESÍA FCE
El partido cumbre de las futbolistas fue el 5 de septiembre de 1971, en el Estadio Azteca. Una historia poco conocida en la historia del deporte nacional. Crédito: CORTESÍA FCE

La historia de estas jugadoras permaneció prácticamente olvidada durante medio siglo, hasta que el 50 aniversario de aquel campeonato dio pie a algunos documentales que recuperaron su legado. Hoy, en plena efervescencia mundialista, esas pioneras del futbol femenil mexicano protagonizan exposiciones, homenajes y presentaciones públicas; incluso participaron hace unos días en el Gran Desfile Mundialista sobre Paseo de la Reforma.

Su historia también cobra nueva vida en Pioneras. La historia que cambió el futbol mexicano, novela gráfica publicada por el Fondo de Cultura Económica, ilustrada por Francisco de la Mora y escrita por Olga Mayoral, Ingrid Bravo, Jessica Arreola y Sergio Campos. El volumen rescata la memoria de esas futbolistas que abrieron el camino para otras mujeres.

En entrevista, el ilustrador Francisco de la Mora y la guionista Olga Mayoral hablan sobre este proyecto editorial que busca devolverles nombres y rostros a esas futbolistas que protagonizaron uno de los momentos menos conocidos de la historia del deporte mexicano.

[Publicidad]

Lee también:

¿Cómo se pensó este libro? ¿Entrevistaron a estas pioneras, cómo documentaron la historia?

Francisco de la Mora : El libro se empezó a gestar para un podcast, mucho antes de que yo apareciera en el proyecto. Había un equipo que quería llevar la historia de las pioneras al podcast, yo entré para proponer un formato alternativo, un cómic, para tener una salida visual y otra auditiva. Por azares del destino, el podcast no se acabó de concretar y el equipo se quedó haciendo el cómic conmigo. Participamos cinco guionistas: Olga, Sergio Campos, Ingrid Bravo, Jessica Arreola y yo. Fue un proceso bonito porque escribimos el guion juntos y por separado. Nos dividimos los capítulos y después en mesas de trabajo, que duraron un año, nos juntábamos para montar las escenas.

[Publicidad]

OLGA MAYORAL: Detrás nuestro está Antifaz, que es una productora de contenido de comunicación en temas de derechos humanos. Ya habíamos tenido una experiencia previa con La Advertencia, un podcast documental narrado por Diego Luna que funcionó muy bien y luego se adaptó a cómic. Lo de las pioneras era un tema que conocíamos en el equipo y nos pareció que había que hacer algo ambicioso, podcast y cómic. Empezamos por el cómic. Ya habíamos hablado con ellas, pero después de ver varios documentales de ellas, como Tan cerca de las nubes (Manuel Cañibe, 2023) y Copa del 71 (Rachel Ramsay y James Erskine, 2023), volvimos a entrevistarlas, hablamos con 10 pioneras para poder nutrir bien el cómic porque va más allá del futbol. Sí están narrados los partidos y sí es muy fiel a lo que ocurrió, pero también lo que nos interesaba era hablar de las emociones de ellas, el viaje que tuvo que ser para esas niñas tan jóvenes, que fueron a Italia en el 70, luego aquí el Mundial, están como en la cresta de la ola, un estadio lleno y de repente un vacío absoluto, el abandono.

Algo que resalta el cómic es cómo el partido del Mundial de 1971 en México, en lugar de ser un espectáculo deportivo, lo convirtieron más en un show de entretenimiento, invitaron a actrices. ¿Por qué quisieron poner énfasis en eso?

OLGA MAYORAL: Sí, el cómic es crítico con eso y denuncia un poco la situación que ellas vivieron, cómo se las utilizó, se las manipuló por el sector privado, que fue quien organizó estos campeonatos. Es una crítica a eso que sucedió, el primer partido fue entre actrices y cantantes; no queríamos dejar de lado esos detalles que nos ayudaban a construir esta historia, esta crítica al machismo que imperaba en esa época. Hoy en día estamos mejor, pero todavía falta camino para que realmente haya igualdad en el deporte y en el fútbol en concreto. De hecho, también hablamos del concurso Miss Universo, que ocurre años después y que también sentimos que están utilizando a las mujeres, porque además en este campeonato de futbol, ellas no recibieron remuneración porque eran jugadoras amateurs, no se las llegaban a tomar en serio.

[Publicidad]

Francisco de la Mora: Son escenas que no inventamos nosotros. Eso ocurrió. Y hay otra escena que es muy significativa que muchos recordamos en el Mundial del 86, que es el de La Chiquitibum. Ese es el lugar donde nosotros como sociedad pusimos a las mujeres. Me parece muy importante decir que el cómic no se está decantando por uno o por otro lado, sino que más bien es un reflejo de lo que nosotros encontramos que sucedió. Nosotros, como sociedad machista, pusimos a las mujeres en situaciones de espectáculo y un goce para el espectador masculino y las futbolistas demostraron que no, que el espectáculo era el juego y que iba más allá de la utilización del cuerpo de la mujer para el placer del espectador masculino.

La historia de estas futbolistas ha estado escondida, se les había dado poca importancia, ¿a partir de cuándo se empieza a hablar de ellas para reivindicarlas?

OLGA MAYORAL: Yo creo que coincide con que se cumplieron 50 años del campeonato y se hace el documental Tan cerca de las nubes, luego sale el de Copa 71, casi en paralelo. Todo eso ha sido muy afortunado para ellas, también que este cómic coincida con el Mundial aquí en México. Ha sido relativamente casual todo lo que está sucediendo alrededor de ellas, ahora no sólo es el cómic, hay exposiciones. Se está poniendo por fin en valor lo que ocurrió y ellas están súper agradecidas.

[Publicidad]

En el proceso de investigación queríamos sacar de sus palabras algo y preguntábamos si estaban enfadadas o si sentían rencor de lo que les hicieron y ellas decían que no. Ahora ya están empezando a denunciarlo. Hace unos días las escuchábamos en entrevistas y ya están criticando lo que sucedió, pero cuando hablábamos con ellas no sentían eso que tal vez nosotros, desde nuestra perspectiva actual, nos parece que era denunciable. Pero ellas entonces eran tan jóvenes que creo que ni se dieron cuenta, quizá con el tiempo sí, pero son súper humildes. Lo que nos ha parecido bonito también es que se han mantenido unidas hasta ahora, que sí hay una amistad genuina entre ellas desde hace más de 50 años, que se reúnen cada año coincidiendo con el aniversario del Mundial.

¿Qué factores creen que fueron los que hicieron que esta historia de éxito se opacara totalmente?

Francisco de la Mora : Creo que cada uno tiene una interpretación. A mí me gusta verlo desde una posición muy plana: el hecho de que las hayamos olvidado es simple y sencillamente porque fueron mujeres. No hay ninguna otra explicación atrás de esto porque, podríamos pensar que el producto que vendían, que era el futbol femenil, no era atractivo, pero eso es ridículo porque ese Mundial fue un éxito incontrolable, los estadios estaban abarrotados y la gente estaba vuelta loca, no sólo en el Mundial de México, la gente fue a a recibirlas al aeropuerto cuando regresaron de Italia. Eso tampoco pasa mucho con las selecciones varoniles de futbol, nunca ha pasado. Nunca hemos estado muy orgullosos de ellos. Entonces no es un tema económico, no podríamos argumentar que no hubo quién apoyara, fue un tema absolutamente de género, una decisión que tomaron los hombres porque les pareció que moralmente era incorrecto que las mujeres fueran protagonistas de una historia que, para ellos, les correspondía únicamente a los hombres. Esa es mi interpretación. No encuentro otra explicación lógica para desperdiciar unos iconos de esta naturaleza, en un país falto de ellos.

[Publicidad]

OLGA MAYORAL: Sí, pienso lo mismo. Las usaron porque esto fue muy rentable, ellos ganaron mucho dinero, pero yo creo que se abrumaron del éxito, probablemente sintieron esa rivalidad de género y dijeron: “Vamos a enfocarnos mejor en los hombres”. Es que después, de hecho, las prohibieron jugar, como que sí hubo represalia, les dio miedo o algo así, les quitaron la camiseta de México, ya no les dejaban jugar. Ellas siguieron jugando durante unos años, compitieron fuera del país, sin apoyo prácticamente, no les dejaron jugar con México, como que ellas sí trataron de resistir, pero sin apoyo no fue posible seguir profesionalmente en el futbol.

¿Qué tanto falta por escribirse de esta historia?

OLGA MAYORAL: Creo que se están haciendo bastantes cosas ahora en paralelo y el objetivo de este cómic es hacer memoria, es un granito de arena para contribuir a que exista esa memoria colectiva y que las nuevas generaciones, sobre todo, conozcan que esto existió, que se reconozca. Desde nuestra perspectiva aquí, más micro, creo que se está logrando de alguna forma, también nuestro concepto de los tres mundiales, que estamos tratando también de poner en la mesa, es decir, que no han sido tres mundiales, hubo un cuarto mundial y es este. Ojalá sí cale y permé.

[Publicidad]

¿Qué ha sido de ellas en los últimos años, se siguen dedicando al futbol de alguna manera o están totalmente desconectadas de eso, como la historia de la protagonista con la que arrancan el cómic?

OLGA MAYORAL: Hay un poco de todo. Hay algunas que se quedaron vinculadas con el deporte, como profesoras de deporte en escuelas, otras se dedicaron a otras profesiones, estudiaron; otras montaron sus negocios de abarrotes, como la primera historia que se cuenta en el cómic. Otras se dedicaron a sus familias, pero a jugar profesionalmente algunas sí lo intentaron, Algunas sí hicieron cierto recorrido en el futbol, como Alicia Vargas, pero no más de 10 o 15 años, y fue un poco por pasión porque tuvieron muchas dificultades para entrenar, no tenían ni campos.

TEMAS RELACIONADOS

Google News

[Publicidad]