Los judas, los cañonazos y la historia

Salvador García Soto

El tema del fiscal electoral pondrá a prueba la solidez de los grupos parlamentarios, pero sobre todo, la ética de senadores en lo individual

En la batalla que se libra en el Senado por la restitución o el despido definitivo del fiscal de Delitos Electorales, Santiago Nieto, el voto de cada senador será decisivo para definir este procedimiento histórico. Nunca antes el Poder Legislativo había tenido la posibilidad de revertir una decisión del presidente y del Poder Ejecutivo en materia de la remoción de un funcionario. Por eso lo que resulte de esta votación sentará un precedente que podría hacer efectiva la división y el equilibrio de los poderes en México.

 

De ese tamaño es lo que está en juego en la Cámara de Senadores que ayer ya vivió su primera crisis con la toma de la tribuna por parte de la oposición, en protesta por lo que llamaron un procedimiento fast track impuesto por el PRI y PVEM en la Junta de Coordinación Política, para apurar las audiencias y comparecencias de los dos implicados en este caso ante el pleno —y no ante la Comisión de Justicia como pedían opositores— y proceder rápidamente a una votación por “cédula secreta”, algo visto como un intento de opacidad en el voto de los senadores, que podría prestarse a manipulación y operación política subrepticia.

 

Y es que en el escenario tan cerrado que se avizora para la votación de la objeción y restitución del titular de la Fepade —65 votos de la oposición, PAN, PRD, PT-Morena y 4 senadores independientes por la resitución del fiscal, y 63 senadores del PRI y PVEM que rechazan la objeción y quieren confirmar su remoción— los cabildeos y las operaciones desde las cúpulas parlamentarias, incluidos los intentos de “cooptación” de algunos senadores opositores para romper la mayoría, están a todo lo que dan en estos momentos.

 

Para nadie es secreto que en votaciones tan apretadas y estratégicas, en las que unos votos hacen la diferencia, son campo fértil para las prácticas del underground parlamentario: desde la compra del voto de legisladores, con los conocidos cañonazos de dinero en efectivo, hasta negociaciones y acuerdos operados en muchos casos desde el gobierno con el ofrecimiento de partidas o recursos presupuestales que interesen a los legisladores o incluso contratos públicos para los despachos privados de parlamentarios. Esas operaciones suelen explicar desapariciones misteriosas de congresistas al momento de la votación, ausencias extrañas el día de la sesión o en muchos casos de votos secretos en contra de sus bancadas, como el que quiere el PRI “por cédula” en este caso.

 

El tema del fiscal electoral pondrá a prueba la solidez y unidad de los grupos parlamentarios, la fuerza de sus líderes, pero sobre todo, la congruencia y ética de senadores en lo individual para ver si su voto, sea abierto o secreto, corresponde a sus posiciones públicas o las de sus partidos.

 

Dicho de otro modo, a más tardar en 9 días, una vez que se resuelva la crisis que ayer paralizó la sesión, y se defina cómo se procesará y votará la remoción o restitución del titular de la Fepade, veremos cuántos y quienes son los “judas”, qué tan efectivos o insuficientes fueron los cañonazos y cómo se resolverá para la historia un caso inédito en el que están en juego, por un lado, el necesario equilibrio y separación de poderes, y por el otro, el burdo intento para impedir, con un manotazo autoritario, que se ahonde en una investigación que podría llevar a declarar la comisión de un delito grave, por financiamiento ilegal, en la campaña del actual Presidente, con todas sus posibles consecuencias y sanciones.

 

NOTAS INDISCRETAS… Aunque del hackeo cibernético el INE no está exento, de posibles ataques a sus sistemas Lorenzo Córdova, su presidente, afirma que se trabaja con los técnicos e ingenieros del instituto para reforzar los candados y las medidas de seguridad de sus principales softwares, sistemas y bases de datos ante ciberataques. Ayer Javier Tejado, en su columna Espectro en estas páginas, alertaba de un reiterado número de accesos, desde servidores rusos, al sitio votoextranjero.mx, portal del INE que por primera vez se usaría para emitir el voto de mexicanos en el exterior. La alerta circularía en un documento interno al que Tejado hace referencia, aunque recientemente en una plática con EL UNIVERSAL, Lorenzo Córdova, dijo no tener conocimiento de “ningún intento de ataque desde servidores rusos” al instituto electoral. Eso sí, Córdova reconoció que ante la posibilidad de que se intentara influir en los comicios mexicanos de 2018, a través de contenidos de pishing o noticias falsas difundidas en las redes sociales en nuestro país, como ya ha ocurrido en otras naciones, se trabaja con compañías como Google y Facebook para tratar de aplicar filtros que discriminen y detecten ese tipo de intrusiones que pudieran provenir de servidores en otros países, incluido Rusia. ¿Podría Putin tener algún interés geopolítico en las elecciones mexicanas y sus resultados?... Los dados mandan Serpiente. Caída libre.
 

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