La guerra de las migraciones

Ricardo Raphael

La guerra por Texas, en 1836, fue la primera que enfrentó a México con los Estados Unidos. Luego vino la invasión de 1846, donde perdimos buena parte del territorio. En 1914 sucedió la ocupación de Veracruz y en 1916 la expedición encabezada por John J. Pershing, para capturar a Francisco Villa.

Ha transcurrido casi un siglo sin que el desencuentro con el país vecino haya llegado a los puños. Pero eso puede cambiar porque el presidente Donald Trump quiere presumir una foto en Fox News donde se exhiba al gobierno mexicano postrado, con un fusil en la mano, disparando contra los migrantes centroamericanos.

Para incrementar la presión, este sábado 6 de abril tiene planeado cerrar la vía más importante para el transporte de mercancías entre los dos países: el Puente de las Américas. Así lo anunció Beverly Good, el director de aduanas y seguridad fronteriza en El Paso, Texas.

También informó este funcionario que no se tiene prevista fecha de reapertura, ya que 750 agentes estadounidenses, que hasta hace unos cuantos días estaban asignados a custodiar los cruces, han sido enviados para desempeñar otras tareas.

En consecuencia, los transportes que mueven mercancía desde Ciudad Juárez hacia El Paso están sufriendo demoras de hasta doce horas.

Si bien es cierto que los exportadores podrían utilizar vías alternas al Puente de las Américas, también lo es que, desde Washington, el presidente Trump continuará provocando el caos en la frontera.

Esta guerra de las migraciones se alimenta de la ficción: se trata de la peor fake news inventada por el gobierno trumpista. El martes pasado, la Cámara Alta del congreso texano aprobó una resolución para declarar estado de crisis entre México y los Estados Unidos.

Los legisladores republicanos, que ahí son mayoría, solicitaron a Washington el apoyo, “por todos los medios necesarios”, para atender la emergencia.

“¿Cuál emergencia?”, se preguntan los políticos demócratas: El Paso es la séptima población más pacífica de los Estados Unidos y también se trata de la urbe mayormente poblada por hispanos: arriba del 80%.

La evidencia dice que ahí no habría razón para cerrar las puertas, y sin embargo es justo en esta arteria comercial que el gobierno de Donald Trump decidió ahorcar con toda la tracción de su demagogia.

El habitante de la Casa Blanca no está interesado en invertir en las cortinas de desarrollo que su homólogo mexicano ha propuesto para detener los movimientos migratorios. Su objetivo, fundamentalmente electoral, es demostrar a sus votantes cuan capaz es de someter al gobierno mexicano para que, desde el Suchiate, se dispare contra los hermanos que vienen del sur.

Con tal de lograrlo, no le importa a Trump afectar el puente comercial que reúne a Ciudad Juárez con El Paso, el cual significa una cifra por encima de los 82 mil millones de dólares anuales. Tampoco es relevante para este magnate descarrilar el conjunto de la relación económica entre los dos países, que implica un negocio de alrededor de 557 mil millones de dólares por año.

Lo único significativo es hacer guiños de complicidad a los votantes, quienes saldrán a sufragar en las presidenciales del próximo año.

ZOOM: Frente al anuncio de la inminente guerra, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que él no se enganchará. Dice “zafo,” como los jóvenes cuando no quieren meterse en una pelea dónde podrían salir derrotados. Sin embargo, llegará un día en que no será posible desengancharse sin engancharse. Y entonces, ¿cómo procederemos?

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