Más Información

Monreal llama a PT y PVEM a apoyar Plan B electoral; recuerda firma de compromiso trilateral para apoyar "todas las iniciativas"

Continúa operativo de la Guardia Nacional contra taxis por aplicación en el AICM; usuarios usan servicio porque "es más barato"

Petróleo brent sube 2.67% y cierra en más de 103 dólares; es su semana más volátil en años por la guerra en Medio Oriente

Suplente de Sergio Mayer denuncia cierre de su oficina en San Lázaro; regreso del exgaribaldi aún no es oficial

En plena CDMX, aseguran vehículos "monstruo"; hay dos detenidos tras operativo en predio de Azcapotzalco

Secretario de Vivienda responde a Rojo de la Vega por edificio en San Antonio Abad; “no sabemos si alcaldía negó la licencia”, dice
Los problemas del Barcelona van mucho más allá de lo que podrían resolver los 222 millones recibidos por la venta de Neymar.
En el territorio catalán se formó un equipo capaz de enamorar a cualquiera, porque se construyó con la idea de ganar, sí, pero conquistando, convenciendo, estableciendo con hechos que las formas importan, y aunque es una filosofía adoptada hace muchísimos años atrás, no siempre fue real; es decir, se intentaba pero pocas veces se podía.
Barcelona obligó al mundo entero a rendirse a sus pies, siendo partidario o no del club uno sabía que era materia obligada encender el televisor para entender lo que el futbol total representaba. Un futbol que tiene valores como la tenencia de la pelota, la circulación inteligente de la misma y la consagración de jugadas dignas de memoria; donde se gana jugando y se juega a ganar.
Ver jugar al Barça era una delicia, porque uno sabía que perdiendo el equipo ganábamos nosotros, aunque la magia estaba en que eso muy pocas veces sucedía: el equipo jugaba, maravillaba y ganaba.
Hablo en pasado porque eso nos indica el presente, que es es cosa del pasado. Claro está que aún conserva la magia de Messi y muchos otros valores, pero claro también es que La Masía ha dejado de ser la fábrica de sueños; que el medio campo está lejos, muy lejos de ser lo que era antes; que los refuerzos no son del tamaño de los que se han ido y que la banca dejo de ser un lujo... de la dirección técnica, resultaría pronto e injusto emitir un juicio.
Las mejores épocas han pasado, y aunque este equipo puede pelear con cualquiera de Europa, el sistema de medición con el Barcelona va más allá de victorias o derrotas.
Y debe dolernos a todos los que nos gusta el futbol, aunque en realidad lo que nos lastima es la Barcelona de hoy. Nos duele, nos conmueve y nos llena de rabia.
“Con el corazón encogido”, tal y como lo señala el Club Barcelona, estamos todos.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]







