El poderoso dueño de Nadro quiere más

Mario Maldonado

Pablo Escandón Cusi siempre quiere más. Aun cuando su empresa Nadro es investigada por una presunta simulación para quedarse con Grupo Marzam y así concentrar –todavía más– el multimillonario negocio de la distribución de medicamentos en México, el empresario está en busca de nuevas oportunidades.

Hace unas semanas, Escandón Cusi inició conversaciones con algunos grupos de farmacias para explorar su compra. Nadro es el distribuidor líder de medicinas en el país, con cerca de 30% (y hasta 50% si se comprueba que trianguló la compra de Marzam, el segundo jugador del sector).

Sin embargo, su negocio se ha estrechado precisamente porque las farmacias de cadena, como Guadalajara, Benavides, Walmart y las que concentra FEMSA, están creando sus propias empresas de distribución. Además, el negocio principal de Nadro, que son las farmacias independientes, va a la baja: cada vez hay menos unidades del comercio tradicional.

Pablo Escandón, dicen sus conocidos, está dispuesto a todo para que no le suceda lo que a la familia Saba, la cual terminó por quebrar su distribuidora y salir del negocio. Y aunque el dueño del imperio Nadro ha dicho que no está interesado en regresar al negocio de farmacias, sí ha sondeado a jugadores de tamaño considerable como Farmacias Unión, con sede en Tabasco, pero con presencia en Veracruz, Chiapas, Campeche y Quintana Roo.

Actualmente, esta cadena que inició en 1940 opera 180 unidades y cuenta con mil 500 empleados. Se dedica a la compra y venta de medicamentos de patente, perfumería, regalos y productos para la salud, belleza y aseo en personal, que son el negocio principal de Nadro.

No obstante, el interés por esta cadena está en aprovechar su relación con Pemex en el negocio de recetas médicas, que pese a estar deprimido en estados como Campeche, por la caída de la actividad petrolera, sigue siendo muy relevante en otros estados, como Veracruz e incluso la Ciudad de México, donde planea expandirse Farmacias Unión.

Precisamente la crisis económica de la región petrolera y el relevo generacional dentro de Farmacias Unión fueron dos razones por las que Pablo Escandón se habría aproximado a esta cadena para poder comprarla a un precio razonable.

Farmacias Unión pertenece a la familia Rosario Rocher. Su presidente y uno de sus fundadores es el empresario tabasqueño Carlos Arturo Rosario Pérez y actualmente la dirige su hijo Carlos Arturo Rosario Roche. Otro familiar, Wilbert Rocher Salas, es el director de franquicias.

Así, Pablo Escandón Cusi estaría poniendo de nuevo un pie en el negocio de farmacias, donde empresas como FEMSA, de José Antonio El Diablo Fernández, han crecido como la espuma mientras miran cómo negocios como el de distribución, que sigue valiendo unos 120 mil millones de pesos, pierde más y más fuerza.
La que habrá que ver es si en medio de la investigación que realiza la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), que preside Alejandra Palacios, a Nadro se le ocurre y le permiten hacer una compra de esta naturaleza. 
Cofece: no se ve para cuando. Y precisamente hablando de la investigación de la Cofece a Nadro por presuntamente haber adquirido a Marzam a través de un fondo holandés y no haberlo notificado a las autoridades, el expediente parece estar congelado tras el amparo concedido a Marina Matarazzo, esposa de Pablo Escandón, en octubre pasado. El próximo mes se cumplirá un año y medio de la revelación hecha en los Panama Papers sobre la presunta simulación en la cual Genomma Lab, de Rodrigo Herrera, también estuvo involucrada, pues fue el vendedor de Marzam.

De igual forma, las pesquisas que se realizan a toda la industria de distribución de medicamentos, iniciadas en octubre del año pasado, no han encontrado su final. Uno de los principales impulsores de esta investigación era el titular de la autoridad investigadora de la Cofece, Carlos Mena, quien dejó el organismo en junio pasado.

En la industria se preguntan si el “poderoso” Pablo Escandón ya movió sus influencias, pues es bien conocido que tiene relación con políticos y cabilderos de alto nivel, como el mismísimo Humberto Castillejos Cervantes, el ex consejero jurídico del Presidente Enrique Peña Nieto.
Posdata. El abogado de cabecera y socio de Pablo Escandón Cusi es Alonso Beceiro, a quien el año pasado la revista Líderes Mexicanos calificó como “el nuevo abogado del Diablo”. Beceiro se formó con los penalistas Juan Velázquez y Marcos Castillejos, aunque su estilo personal es diferente. Es una persona mucho menos discreta: aparece en revistas y va a programas de radio y televisión. Tiene un gusto particular por la moda.
 

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