Se va, se va, se va… se fue

Guillermo Sheridan

Como todas las semanas, el Primer y Único Mandatario (PUM) dedicó el 80% de su agenda a enumerar públicamente cuántos son los millones de compatriotas que se beneficiarán de los cuántos millones de pesos que anda repartiendo en los muchos y siempre expansivos programas justicieros con los que va a extirpar de la Patria el mal de la pobreza.

En cada una de las 20 apariciones públicas ante enormes multitudes que se aventó la semana pasada para regalar hacienda pública, la Autoridad Suprema volvió a referirse a un enigmático “primo hermano” que tiene (cuya identidad sigue sin ser revelada), quien al parecer sigue empeñado en organizar el negocito de operar como intermediario para la entrega de esos millones. (Es muy de lamentarse que ese tal “Primo hermano” se obstine en ignorar que el único intermediario autorizado es el verdadero primo hermano, el Señor Presidente).

Pero en fin. La cosa es que entre el alud de ocurrencias voluntaristas y los subsecuentes financiamientos públicos que habrán de acompañarlas; y que entre los conflictos por el desabasto, y las pipas, y Maduro, y los bloqueos a las vías de trenes por aguerridos combatientes de la CNTE a quienes les dio la gana extorsionarle a los causantes cautivos solamente entre 5 mil y 7 mil millones, entre todos esos distractores, digo, hubo una buena noticia.

La buena noticia consiste en que por fin va a hacérsele justicia al nacional béisbol.

En efecto, en una de las 600 giras de la semana, y luego del infaltable ritual de nadar la multitud dando y recibiendo bastante amor hasta surgir del océano popular recargadas sus pilas de bondad, el Primero en Jerarquía anunció de que por los poderes de que le confiere la Constitución concluyó que es importante crear por todo el país las Patrias Escuelas de Béisbol.

De este modo, ese deporte ha sido oficialmente declarado el deporte oficial nacional del sexenio, pues es el deporte que le gusta al Lic. López Obrador y lo ha jugado desde niño y el béisbol es como la vida y todo eso.

Fue en Guasave, Sinaloa, donde así peroró: “Vamos a tener escuelas en todo el país para formar prospectos. Van a estar estudiando secundaria, preparatoria, y van a estar entrenando al mismo tiempo: campos de béisbol y escuelas. El que dé el ancho se queda al béisbol; el que no sea buen prospecto, va a tener la posibilidad de ser maestro de educación física.”

Desde luego, tanto los prospectos como los no prospectos recibirán por igual su beca por bolas.

Luego agregó lo más interesante: que el “propósito” de este proyecto es conseguir que al terminar su sexenio tengamos cuando menos 60, 80 mexicanos en grandes ligas en Estados Unidos.

Claro, no tardarán en aparecer los criticastros de siempre, las aves de mal agüero, los enanos del tapanco, los jóvenes del coro fácil y demás chairarralea a cuestionar por qué habrán de gastarse algunos miles de millones del erario para formar a 80 beisbolistas fifís, y además puros hombres, y encima para exportarlos y, peor aún, a los Estados Unidos, ese país que nos levanta muros y vallas.

Habrá que suponer, claro, que esos 80 beneficiados por el Programa Beisbolero Nacional, una vez que firmen sus contratos multimillonarios en dólares con los Yanquis, comenzarán a pagar su beca restituyendo al erario, en forma de remesas, lo que ahora invertiremos todos en potenciar sus brazos y tonificar sus piernas.

Mientras eso sucede, béisbol habemus. La única sombra es tener que lamentar que otra vez el Mando Supremo haya caído en meritocracia y proclamado que hay que “dar el ancho”. Si hay que darlo para jugar béisbol, no faltará quien diga que para ingresar a las universidades también hay que darlo. ¿Por qué habría que dar el ancho para ser buen prospecto de los Gansos del Morena y no para ser buen prospecto universitario?

El béisbol es un deporte curioso: es de equipo, pero el mérito final suele ser para el pitcher impecable o el jonronero oportuno. La batalla es de todos, pero la gloria sólo para un hombre. ¿Tendrá que ver eso con la proclama de Fidel Castro en el sentido de que el béisbol es el deporte que mejor ilustra al proyecto socialista? Algo en lo que coincidían otros fans como Hugo Chávez, Daniel Ortega y… Anastasio Somoza.

Y lo mejor de todo: esto no se acaba hasta que se acaba.

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios