Pejepipa (anticipada)

Guillermo Sheridan

El Primer y Único Mandatario (PUM) mandó que se trasladara a Nueva York, con el encargo de comprar 500 pipas para mover gasolina, a la camarada Irma Eréndira —académica destacadísima, invitada de lujo— que, además de ser la ciudadana titular de la Secretaria de la Función Pública (SEFUPU), sabe mucho de pipas.

Estas 500 pipas, según anunció el PUM, no se sabe aún si por mandato divino o en un arrebato más de improvisación voluntarista, habrán de resolver el desabasto y el intrincado desmadre que se vive últimamente, ensombrecido encima por la tragedia terrible de Tlahuelilpan.

Es preocupante. Vamos, si hay pueblo bueno capaz de ir a “pinchar” (verbo de moda) con abrelatas y picahielos los ductos por donde corre gasolina a chorromil de presión —ductos que son como bombas largas y acostadas, pero bombas al cabo—, ¿qué impedirá a que algunos del pueblo bueno cambien de giro y procedan a pinchar pipas?

Sí, ya sé que si el pueblo se ve orillado a agujerear bombas de tiempo es porque ha sido víctima histórica de políticos corruptos, líderes sindicales hediondos, pútridos comisarios de la SAGARPA y todo eso, sin olvidar lo peor, el sistema neoliberal fascistafifí y fideput.

No se requiere de mucha imaginación para imaginarse a la flamante Pejepipa desplazándose por una carretera. Es una pipa nuevecita, seguramente muy equipada con radio y GPS y sistema de sonido y aire acondicionado, cocineta y alcoba, por si se le ofrece una pestañita u otro derecho humano al operador.

Bueno. Aquí tengo que abrir dos paréntesis:

(1: Este operador de pipa ganó en el concurso abierto/cerrado de manejar pipas y fue contratado con un salario de 30 mil pesos mensuales, seguros y prima de antigüedad y todo eso. Gana de entrada 2 mil pesos más de lo que recibe por concepto de sueldo mensual un “Investigador titular C de tiempo completo” en el escalafón de la UNAM. Nada mal.

Pero claro, ¿quién va a comparar sentarse encima de una Pejepipa con 100 mil litros de combustible con sentarse en un cubículo o salón de clase? ¿Quién va a comparar operar la pipa urgente con los años minuciosos que requiere licenciarse y maestrarse y doctorarse?)

(2: Por otro lado, celebro que para la contratación de los 2 mil choferes el PUM haya ordenado —porque Él vigila todo personalmente— que se sometieran primero a una previa revisión de antecedentes e historial académico, y que tuvieran que ameritar el derecho al examen de admisión para entrar al concurso de evaluación de conocimientos y pericia en manejo de pipa.

Porque de haberse aplicado nomás la teoría académica del PUM, que sostiene que los exámenes de admisión son una mentira neoliberal, los operadores de pipa podrían haber sido elegidos por medio de la democrática tómbola para que nadie quedara excluido ni fuese rechazado, etc.)

Y ahora regresemos a la pipa.

Ahí va ya, nuevecita y airosa por la carretera patria; el operador firme al volante, orgulloso de servir al pueblo llevándole el vital octanaje, cuando de pronto…. ¡chin! A frenar en seco: hete ahí que ante la pipa se despliega el proverbial bloqueo.

Un centenar de pobladores de la zona decididos a surtirse combustible por propia mano, azuzados por el compañero Erick Melitón (que quiere ser munícipe), miran la guapa pipa que —víctimas como son de la injusticia— se convierte ante sus ojos en una vaca rodante cargada de leche nutricia, o en una caja fuerte llena de oro, y ya se preparan para proceder a ordeñarle los litros que se pueda de rica gasolina magna o mágnum…

El diestro operador reporta de inmediato a la Torre de PEMEX. “Aquí unidad 4028 reportando bloqueo carreteril. Espero instrucciones. Cambio.”

Los pobladores buenos ya rodean la Pejepipa. Llega el Ejército que, al ver a la multitud, decide que es imposible impedir la expropiación petrolera y se hace tácticamente a un lado. Erick Melitón invita al chofer a ingresar al Sindicato Único de Choferes de Pipa (SUCHOPI).

Y mientras, el pueblo bueno el acero aprestad y el bidón y el tridón. Y luego tratará de abrir la válvula. Y la válvula no se va a dejar porque está diseñada en Nueva York para prevenir catástrofes. Y ahí es cuando un primo de Erick Melitón va por su taladro y…

Me pregunto, ¿quién bautizó a las gasolinas como “Magna” y “Mágnum”? Suena demasiado a magma…

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