Qué daño le hizo a Chivas el Mundial de Clubes

Los raquíticos números dejan que 2018 solamente fue de ocho victorias, 11 empates y 15 derrotas

Se cierra el peor año en la historia del Guadalajara. El papelón en el Mundial de Clubes es sólo el colofón a lo mal planificado que estuvo este equipo. Una sola victoria en casa, dentro de la Liga, cuatro empates y 11 derrotas, en el torneo para el cual está diseñado y para el que se invierten fuertes cantidades de dinero.

Los raquíticos números dejan que 2018 solamente fue de ocho victorias, 11 empates y 15 derrotas; de hecho, sumó en ambos torneos 35 puntos, uno menos de lo que hizo Cruz Azul en el Apertura 2018. Además, pasaron dos entrenadores, dos directores deportivos, pero lo que marcó este nefasto año fue que Jorge Vergara se ausentó.

Increíblemente, se ha convertido en un equipo más vendedor que comprador, y las que fueron las “joyas de la corona”, hoy le dan jugosos recursos para contratar bien y sin pretextos, con el objetivo claro de armar un cuadro competitivo que no muestre las miserias futbolísticas que tuvo durante 2018. Los otrora codiciados Rodolfo Pizarro y Orbelín Pineda se convirtieron en las piezas fundamentales para tener fondos en el futuro del Guadalajara.

Esto, combinado con las salidas prematuras de José Juan Gallito Vázquez, Carlos Gullit Peña y Carlos Fierro, entre los más destacados, ha generado recursos para poder planificar mejor lo que viene.

Ahora bien, se han encargado de renovar a Alan Pulido, Jair Pereira y Javier Eduardo López, así como de contratar a Alexis Vega, Hiram Mier y Dieter Villalpando. Esto, junto a los rumores que ponen a Jesús Molina y Guillermo Madrigal, a cambio de Ángel Zaldívar, harían a un equipo que —al ver que tocó fondo— replantea su proyecto y genera una nueva expectativa para sus miles de aficionados.

No puede estar más bajo de lo que está. Por eso, una renovación es urgente en todos los sentidos, y entender que mientras su eterno rival, el América, ve hacia arriba y forja equipos campeones en prácticamente todas las divisiones, ellos fueron ridiculizados en el Mundial de Clubes.

A Chivas, más allá de la percepción sobre si los directivos funcionan o no, le hizo mucho daño ganar la Concachampions, porque asumieron al interior y al exterior que estaban para competir al nivel del Real Madrid, cuando ni siquiera pudieron superar a un equipo de Asia y África; esa es la eterna imagen de la maldita Concacaf, que hace creer ser lo que no se es. Lo mismo ha pasado con otros clubes que han ganado este insulso torneo.

Daño hace también, porque los aficionados siempre tienen la esperanza de que su equipo reaccionará, aunque la calidad no sea —ni mucho menos— la mínima necesaria para un Mundial de Clubes.

Lo mejor para el Guadalajara es que ya se acabó 2018, que hay dinero para replantear el proyecto y que, si hay congruencia, inteligencia e inversiones que valgan la pena, futbolistas que sí hagan falta y no solamente de relleno, este equipo por lo menos tendrá aspiraciones de regresar a la Liguilla, lo mínimo que se le puede pedir obligatoriamente en cada torneo; insisto, ni la Copa MX ni ningún otro certamen, hace borrar la obligación que tienen con sus aficionados para regresar al lugar de donde nunca debieron salir, pero por decisiones absurdas, están metidos en un tobogán. 

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