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La idea del Martinismo
me vuelve loco, hay trabajo, congruencia. La pelota tenía que rodar y nos dimos cuenta que Pizarro hoy es el mejor jugador mexicano, que Gallardo está listo para jugar las bandas y que Jiménez debe ser respaldado.
Venezuela nunca le ha ganado a México, pero el equipo de ayer es de lo mejor que ha tenido la Vinotinto en su historia.
El Chícharo
evidencia a los directivos, pero también los intereses malcomprendidos de una generación que seguimos esperando la reviente. Los mexicanos hacen como siempre una buena entrada en Estados Unidos, pero ya no hay llenos en las tribunas. Eso sí, la gallina de los huevos de oro sigue poniendo.
Si México jugara la Copa América competiría; con el Tata ya se le ganó a Paraguay, Chile y ahora a Venezuela. Por geografía, nuestra zona es la Concacaf y habrá que ganar fácil el torneo, con todo y las bajas y las divas. Edson salió tocado, las lesiones persiguen este verano. El cambio generacional es un hecho. Y de nuevo cuenta, repito: la congruencia con la que trabaja Gerardo Martino lo avala.
Ante un proceso mundialista que pinta para ser tranquilo, se diría que el proyecto tendrá credibilidad y eso habrá que entenderlo rápido. ¡Bienvenidos, bienvenidos! Al Martinismo, no al divismo.
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