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La Iglesia donde ser gay no es un pecado

La Iglesia de la Reconciliación recibe a personas de la comunidad LGBTTI que encuentran en ese recinto la oportunidad de profesar su fe a diversas religiones, lejos de la discriminación y el racismo del que podrían ser víctima en los espacios más tradicionales
11/12/2017
18:15
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Texto: Alexis Ortiz

Diez kilómetros más allá de la Basílica de Guadalupe, en la colonia Obrera Popular, hay un recinto que no distingue orientaciones sexuales y creencias. Diez kilómetros más allá de la casa de la Madre de México, resuena un grito entonado por los asistentes de la Iglesia de la Reconciliación: “Dios te ama como eres”.

Ese también es el lema del lugar fundado en 1981como una filial de la Iglesia Metropolitana de México, aunque ahora es independiente. La frase está pintada en la fachada del recinto con un arcoiris que anuncia desde la entrada las intenciones de la casa número 3128 en la calle Norte 77.

Se trata de una Iglesia montada por los propios vecinos del lugar y que recibe a personas religiosas pertenecientes a la comunidad LGBTTI, aunque quien sea puede entrar al recinto.

La Iglesia de la Reconciliación abre sus puertas a quienes, por su orientación sexual, pueden ser víctimas de discriminación en los recintos dedicados a profesar algún tipo de religión en la Ciudad de México, fenómeno que se da a partir de lecturas en las que se establece que tener una relación amorosa con alguien del mismo sexo es pecado.

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Según el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la CDMX el racismo por preferencias sexuales es el segundo más común en la capital del país, mientras que la discriminación por religión se ubica en el lugar 26 de un listado de 41 formas de vulneración.

A una casa blanca que podría ser cualquiera entran cada semana decenas de personas para escuchar misa. Los colores del arcoiris,  símbolo del movimiento gay y lésbico, predominan en la Iglesia de la Reconciliación en forma de banderas. En el fondo, tras el altar donde el Reverendo ofrecerá la ceremonia, la imagen de Cristo se encuentra impregnada en un cristal multicolor, aunque esta vez no aparece crucificado, sino envuelto en un arcoiris que rodea toda su figura.

"La Iglesia de la Reconciliación no profesa su propia religión, sino que está basada en la creencia de que existe un solo Dios. Personas de diferentes religiones vienen aquí; cristianos, católicos, judíos y hasta musulmanes han venido a observar el templo", explica Juan Carlos, uno de los encargados del lugar.

Juan Carlos habla de la otra característica especial de esa Iglesia, pues no sólo se recibe a personas de la comunidad LGBTTI, sino que es un espacio abierto a cualquier religión. Esa apertura convierte sus ceremonias en algo inesperado; un acto de comulgar católico puede darse al ritmo de una liturgia judía como el Shalom Aleijem.

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Esta mezcla bien puede ser el reflejo de una nación multi religiosa. Por ejemplo, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación detectó en un estudio publicado en 2016 que en el país existen al menos 10 tipos de religión, pero el catolicismo sigue siendo por mucho el que más personas abarca en México con más de 92 millones de fieles, lo que representa un 82.7 por ciento de las personas creyentes.

La Iglesia de la Reconciliación no sólo ofrece Servicios de Adoración, así como uniones matrimoniales o bautismos, sino que está al tanto de los hechos que suceden en el mundo en torno a la diversidad sexual.

El dibujo de un Vladimir Putin, presidente de Rusia, colorado casi con la misma intensidad que el labial rojo que hace relucir sus labios, y su sombra azul coronada por un par de pestañas largas, es reflejo de esto. "No más homofobia en Rusia", exige un cartel.

De igual forma, explica Juan Carlos, la labor de su recinto no sólo es oficiar misas y ceremonias religiosas, sino informar a la comunidad sobre otros temas de interés. La preocupación de esta institución por la transmisión d enfermedades de transmisión sexual como el VIH es evidente, lo que los lleva a generar campañas de prevención en sus redes sociales y darle un espacio al tema en cada sesión.

Una campanilla comienza a sonar y el llamado para los creyentes está dado. Sin más premura el audio de un coro de iglesia, interpretado esta vez por el mundialmente conocido YouTube, es reproducido mientras el Reverendo pasea despacio entre los asistentes. La letra de los cantos y plegarias que deben seguirse durante el evento son proyectados en una pantalla de tela para que nadie pierda el ritmo de la ceremonia.

“Dios te ama como eres”, insisten los asistentes de la Iglesia de la Reconciliación diez kilómetros más allá del lugar donde millones se rinden a la Virgen de Guadalupe. Y no necesitan estar ahí para sentir que profesan su fe. Sólo levantar su rostro, las manos y el corazón para sentirse escuchados.