Economía

Turbosina cara asfixia a aerolíneas de bajo costo

Subida de más de 100% en el combustible compromete al sector, dicen expertos; prevén aumento de tarifas para aminorar impacto

De enero a marzo, el precio de la turbosina aumentó 101%, al pasar de 11.77 pesos por litro en enero a 23.70 pesos en marzo, de acuerdo con cifras de Pemex. Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL
10/05/2026 |04:29
Sara Cantera
Reportera de la sección CarteraVer perfil

A medida que el conflicto en Medio Oriente se extiende y no parece cercana su conclusión, el precio de la turbosina sigue subiendo y las aerolíneas de bajo costo son las más expuestas, pues su modelo de negocio es competir con tarifas bajas, alertan analistas.





En Estados Unidos, la aerolínea de bajo costo Spirit cerró operaciones el 2 de mayo debido a una falta de liquidez para enfrentar el incremento de los precios del petróleo.

Fuente: Pemex

En México, Magnicharters suspendió todos sus vuelos a mediados de abril argumentando que sería de manera temporal, aunque expertos consideran que, además de sus problemas financieros, el precio de la turbosina le impidió seguir operando.

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De enero a marzo, el precio de la turbosina aumentó 101%, al pasar de 11.77 pesos por litro en enero a 23.70 pesos en marzo, de acuerdo con cifras de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Para las aerolíneas, el combustible representa entre 35% y 40% de sus costos operativos, por lo que su encarecimiento representa un reto financiero.

Alik García, subdirector de Análisis de Casa de Bolsa Valmex, comentó que Volaris y Viva son más susceptibles al alza del combustible, pues compiten con tarifas bajas para atraer mayor volumen de pasajeros y la rentabilidad depende de su capacidad para reducir costos y gastos.

En tanto, Aeroméxico se enfoca a un segmento de pasajeros dispuestos a desembolsar más cuando la tarifa se incrementa debido al combustible.

De acuerdo con García, por cada 10 centavos de dólar que aumenta el precio del combustible para aviones, las ganancias de una aerolínea antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones como porcentaje de los ingresos totales se reduce en un punto porcentual.

“El escenario es similar a 2022, cuando la aviación mexicana estaba degradada a categoría 2, con la guerra de Rusia y Ucrania, y había restricciones de suministro por la pandemia, inventarios bajos de turbosina y cuellos de botella. Pero creemos que el entorno de las aerolíneas es menos complicado que entonces”, explicó.

“En 2022 había sobrecapacidad en el mercado doméstico porque, al tener restricciones por categoría 2, se concentraron en el tráfico nacional, y ahora sí tienen posibilidad de asignar rutas a mercados internacionales. Hay una presión similar en el precio del combustible, pero tenemos una oferta de capacidad más racional”, añadió.

Recientemente, Volaris informó que elevará tarifas y aumentará frecuencias en rutas internacionales para tener mayores ganancias por el tipo de cambio.

Coberturas

Jonathan Félix, analista del sector aéreo en Verum, comentó que, normalmente, las aerolíneas tienen coberturas para la compra de combustible, de forma que el impacto del precio a corto plazo no es tan relevante, pero conforme pasa el tiempo se reduce el nivel de cobertura.

“El próximo mes está cubierto 50% del combustible, el segundo mes está cubierto 40% y al tercer mes la cobertura baja a 30%. Conforme alargas el horizonte, la cobertura baja”, explicó.

Cuando comenzó el conflicto con Irán no hubo un impacto tan importante para las aerolíneas por las coberturas financieras, agregó, pero ahora la afectación es mayor.

“Todo mundo pensaba que el conflicto iba a durar cuatro semanas y que el combustible no era una preocupación por las coberturas, pero ya pasaron más de dos meses. Ya vencieron algunas coberturas y, si quieren contratarlas ahora, ya están muy caras”, detalló.

Volaris y Viva solamente tienen protegido 7% de su consumo de combustible mediante coberturas, mientras que Aeroméxico no tiene coberturas, de acuerdo con Valmex.

Magnicharters

Fabricio Cojuc, consultor independiente de aviación, destacó que las aerolíneas de bajo costo están en una situación adversa, ya que compiten por pasajeros de tipo ‘mochilero’ o que se debaten entre viajar en autobús o avión.

“Magnicharters dejó de operar porque ya no podía con el precio de la turbosina. Típicamente, las aerolíneas más frágiles o débiles son las que tienen que pagar su combustible día a día. Las aerolíneas más sólidas financieramente tienen ciertos plazos de crédito para pagar su combustible.

“A Magnicharters literalmente se les acabó la gasolina y por eso ya no pudieron operar”, recalcó.

Alerta Roja

De acuerdo con Standard & Poor’s, entre las tres aerolíneas a las que les da cobertura —LATAM Airlines, Azul y Aeroméxico—, la brasileña Azul es la más expuesta al alza del precio del combustible.

“Nos enfocamos en la exposición a las rutas afectadas, la volatilidad de los precios del combustible, las limitaciones de suministro, los riesgos cambiarios y la resiliencia financiera general”, indicó la calificadora en un reporte.

Azul no tiene cobertura de combustibles, tiene una alta concentración de ingresos locales y su balance es más débil, con menor flujo de caja, por lo que tiene un margen de maniobra limitado, dijo.

En este contexto, García señaló que las aerolíneas de bajo costo implementarán estrategias como incorporar aviones más eficientes, reasignarán su flota a rutas más rentables, controlarán sus costos y aumentarán tarifas, pero también se podrían beneficiar de pasajeros que busquen pagar menos.

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