Nos dicen que en el reciente caso del Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA), que tiene como presidente a Rafael Anzures, en el cual se falló a favor de Volkswagen, no terminó perdiendo el fisco. Nos cuentan que, en realidad, tenía que ver con un asunto que perjudicaba a la plantilla laboral, por lo que el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que tiene como jefa a Raquel Buenrostro, interpuso la demanda pues, al parecer, los trabajadores mexicanos de la firma alemana recibieron menos utilidades. Sin embargo, el juez desechó el caso por una cuestión de forma, al desconocer la firma de un funcionario del SAT. Nos cuentan que no todo está perdido, con 413 millones de pesos de reparto de utilidades en juego que les correspondían desde 2013, pues el SAT seguirá disputando legalmente el caso, en beneficio de los empleados.

Van por créditos de nómina

Apagado temporalmente el fuego de la reforma a la Ley del Banco de México, nos dicen que ahora los senadores van por los créditos a la nómina. Nos cuentan que ayer, en las Comisiones Unidas de Hacienda y Estudios Legislativos Segunda, que presiden los morenistas Alejandro Armenta y Ana Lilia Rivera, se aprobó por mayoría el dictamen a través del cual se reforman diversos ordenamientos para regular el crédito de nómina. Nos dicen que el objetivo de esa modificación es evitar abusos y asegurar un cobro razonable y efectivo. Armenta asegura que ya se llevó a cabo un diálogo con los sectores involucrados, y se aceptaron comentarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Además, el dictamen incluye ajustes para proteger el ahorro para el retiro y flexibilizar los supuestos bajo los cuales se pueda revocar la instrucción de pago del trabajador.

Automotriz: cuenta regresiva

La industria automotriz tiene dos años para cumplir con el capítulo laboral del T-MEC, donde uno de los puntos clave es dar legitimidad a los contratos colectivos de trabajo. Los agrupados en la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), que preside José Zozaya, y la Industria Nacional de Autopartes (INA), de Óscar Albin, tenían cuatro años, de los cuales ya pasaron dos, para que los sindicalizados presentaran la evidencia de que votaron por un líder, que eligieron libremente al sindicato que los representa y que fue elegida por la mayoría. No todas las plantas llenaban esos requisitos, pero ahora tendrán que cumplirlos. Además, es uno de los temas a los que empresas y autoridades de Estados Unidos prestan más atención, nos dicen, para evitar competencia desleal.

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