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México será uno de los países más afectados por el alza de los petroprecios en los mercados energéticos internacionales derivado de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, destacó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés).
En un reporte titulado “Aumento de los precios del petróleo: divergencia entre las tres grandes petroleras latinoamericanas”, menciona los diversos frentes por los que nuestro país resulta ser uno de los más impactados por esta situación, pues podrían dañar sus finanzas públicas y limitar el apoyo a Pemex.
Uno de ellos, indica es que México tiene alta dependencia de productos refinados y gas natural importados.
Las cuentas externas siguen siendo el principal canal de transmisión, determinando la vulnerabilidad cambiaria en episodios de aversión al riesgo, ponderó el IIF.
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Derivado de ello, advirtió que las presiones inflacionarias están complicando la flexibilización de la política monetaria en toda la región, particularmente en Argentina y México.
Mientras que las presiones fiscales aumentan donde los gobiernos intervienen para amortiguar el alza de los precios de los combustibles, sobre todo en México.
México sale perdiendo
En el análisis liderado por el jefe de investigación económica para América Latina, Martín Castellano, se pone de relieve que México, a diferencia de los exportadores de petróleo de Sudamérica, y contrariamente a la percepción general, es un país que sale perdiendo con el aumento de los precios del petróleo.
Se pondera que el país ha seguido una trayectoria opuesta a la de Brasil, pasando de ser un exportador neto de líquidos a un importador neto de energía desde 2015, debido a su fuerte dependencia de productos refinados importados y gasoductos estadounidenses.
Según el IIF, el impulso al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) derivado de la producción petrolera se ve limitado por las persistentes debilidades operativas y financieras de Petróleos Mexicanos (Pemex), que restringen la inversión en exploración y producción y el aumento de la producción.
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En cambio, el aumento de los precios del petróleo afecta la actividad principalmente a través del incremento de los costos de combustible y electricidad, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y elevando los costos de los insumos para la manufactura y los servicios, lo que añade riesgos a la baja en un entorno de crecimiento ya moderado.
Además, pese a las exportaciones de crudo, la considerable factura energética de México implica que el aumento de los precios del petróleo empeora la balanza comercial, reforzando la vulnerabilidad del peso mexicano.
No obstante, enfatizó, el comercio depende en gran medida de la manufactura, lo que ayuda a mitigar el impacto.
Efecto fiscal mixto del aumento del petróleo
En la parte fiscal, el instituto que funge como asociación de las entidades financieras más importantes del mundo, consideró que los efectos son mixtos.
Estimó que un aumento de 10 dólares por barril en los petroprecios, incrementa los ingresos relacionados con el crudo a través de las exportaciones y los ingresos de Pemex en aproximadamente 0.5 puntos porcentuales del PIB.
Sin embargo, hizo ver que esas ganancias suelen verse contrarrestadas por medidas políticas destinadas a limitar la transmisión de la inflación.
En ese sentido el Instituto de Finanzas Internacionales mencionó el ajuste al Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles.
Desde su perspectiva dicha medida podría debilitar las cuentas fiscales en 2026.
Para el IIF, unos precios más altos del petróleo podrían, en cierta medida, reducir la presión para brindar apoyo financiero adicional a Pemex, al tiempo que aumentan las oportunidades de reforma.
Más inflación
Por otro lado, alertó, la dinámica inflacionaria complica aún más el panorama, ya que el peso de la energía en la canasta del índice que mide los precios al consumidor es uno de los más altos de Latinoamérica.
Hizo notar que una inflación general superando el 4% en febrero de 2026 del rango objetivo y la presión de los precios de los combustibles, complica el ciclo de flexibilización de la política monetaria.
Así, en el IIF esperan que a pesar de adoptar una postura ligeramente más restrictiva Banco de México (Banxico) buscará margen para recortes de tasas este año, aunque condicionados a las expectativas de inflación y la estabilidad cambiaria.
mcc
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