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En plena crisis petrolera provocada por el conflicto en Medio Oriente, los flujos de capital hacia mercados emergentes cayeron en marzo con una perspectiva de más presiones fiscales y sobre las políticas monetarias, destacó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés).
La inversión de cartera de los mercados emergentes se redujo drásticamente en 70 mil 300 millones de dólares en marzo, el peor dato mensual desde marzo de 2020.
Esto marca una ruptura radical tras el gran impacto geopolítico de la guerra en Irán, dio a conocer en un reporte que difundió este miércoles titulado “Abril de 2026: ¿Está el petróleo provocando una interrupción repentina en los flujos?”.
Hizo énfasis en que el conflicto se produjo en un momento en que el posicionamiento ya se había extendido tras la entrada de capitales excepcionalmente fuerte que se tuvo en enero pasado.
Una vez que llegó la perturbación, esa acumulación previa de riesgo fue vulnerable a una reversión abrupta, ponderó el IFF que funge como asociación de las entidades financieras más importantes del mundo.
Según el reporte, la mayor salida de capitales la sufrió Asia por ser importador de energía, sobre todo en renta variable mientras que América Latina se mostró resiliente.
No obstante, el IIF enfatizó que la magnitud del deterioro fue mucho más selectivo que en una verdadera crisis sistémica.
Las salidas de capital se dieron principalmente en inversiones de acciones de empresas de los mercados emergentes de Asia con 56 mil millones de dólares, la mayor desde el impacto de la pandemia.
Mientras que los flujos de deuda también se debilitaron considerablemente, volviéndose negativos con 14 mil 200 millones de dólares menos después de una entrada de 14 mil 900 millones en febrero.
Para el Instituto de Finanzas Internacionales la variable clave para las perspectivas ahora es la duración de la guerra, ya que una interrupción breve probablemente mantendría el daño concentrado.
Mientras que un conflicto prolongado podría ejercer una presión más amplia sobre los flujos de deuda, las políticas internas y las condiciones de liquidez de los mercados emergentes.
Bancos centrales
Los países que se enfrentan a una renovada inflación de la energía y los alimentos, especialmente aquellos que también lidian con la presión cambiaria, pueden encontrar que los bancos centrales tienen menos margen para adoptar una postura expansiva o para tolerar riesgos de inflación de segunda ronda, señala el reporte.
En las economías donde las expectativas de inflación se mantienen mejor ancladas y los bancos centrales conservan credibilidad, la situación es más favorable.
Margen fiscal
De acuerdo con el IIF, el margen fiscal será igualmente crucial, ya que los gobiernos con capacidad para proteger a los hogares y las empresas del aumento de precios de los combustibles y los alimentos podrían estar mejor posicionados para suavizar el ajuste y reducir el impacto en la demanda interna.
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Otros se enfrentarán a una disyuntiva mucho más difícil, ya que la limitada capacidad fiscal restringe su habilidad para contrarrestar la crisis sin agravar las preocupaciones generales sobre sus balances.
Ahí será donde la línea entre las economías emergentes resilientes y vulnerables probablemente se amplíe aún más si la crisis se prolonga, concluyó el Instituto.
mcc
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