Nos dicen que, por poco, México se iba a quedar sin el respaldo de la Reserva Federal (Fed), que tiene como jefe a Jerome Powell, a través del acuerdo para intercambiar divisas de manera recíproca por medio de una línea de apoyo que el poderoso banco central estadounidense tiene abierta con el país. Apenas el viernes pasado, el gobernador central Alejandro Díaz de León había advertido a diputados de la Comisión de Hacienda que aprobar la iniciativa de reforma al Banco de México (Banxico) como la envió el Senado podía poner en peligro mantener esa línea “swap”. Nos cuentan que, de haber sido así, sin anestesia, se hubiera puesto en duda considerar a México en la extensión del plazo para estar en el selecto grupo de nueve bancos centrales que disponen de ese soporte para inyectar liquidez al mercado cambiario, mientras la pandemia sigue más que latente.

Otro pleito de Cofece y bancos

Al parecer, el señalamiento de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), de Alejandra Palacios, acusando falta de competencia en el sistema de medios de pago con tarjetas, caló hondo entre los bancos que operan en el país, quienes por cierto también enfrentan otras presiones que se cocinan en el Senado. Nos explican que la falta de empresas que ofrezcan alternativas accesibles a los negocios para acceder al sistema de pagos ha mantenido los precios altos en comisiones como terminales punto de venta, y por ello un gran número de pequeños establecimientos evita las tarjetas y otras alternativas electrónicas. La respuesta de los bancos será fuerte, nos adelantan, aunque a nadie sorprenden ya las diferencias de opinión que existen con la Cofece, luego de sus cuestionamientos sobre la necesidad de una mayor competencia en el sector.

Licitación provoca malestar

La Asociación Mexicana de Industrias de Innovación Farmacéutica (AMIIF), de Cristóbal Thompson, detectó algunos riesgos en la licitación pública internacional para la compra consolidada de medicamentos del Sistema de Salud para 2021, publicada el 4 de diciembre. Los laboratorios detectaron que en el listado de claves de genéricos hay 34 que cuentan con patente, lo que pone en riesgo los derechos de propiedad industrial de esos productos y se abre la posibilidad de que participen proveedores que no tienen autorización para fabricar, usar, vender u ofertar esos fármacos en el país. Además, nos dicen, en los requisitos de etiquetado se pide poner la leyenda ‘Propiedad del Sector Salud, queda prohibida su venta’ en el envase primario, pero además de que no cabe, toma hasta 12 meses cambiar el empaque, por lo que muchos laboratorios quedarían fuera.

¿Buena señal desde el SAT?

Nos reportan que algo muy importante podría estar sucediendo en el modelo de concursos en el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Hace algunos días señalábamos aquí que las bases de licitación publicadas el 16 de octubre pasado, con las que se busca dar continuidad y renovar tecnológicamente el proyecto que inició en 2015, llamado SAIE III, en el cual se realiza el enrolamiento biométrico para la obtención de la firma electrónica emitida por el SAT, estaba lleno de situaciones que llevaban a dudar sobre un posible fallo dirigido. Para sorpresa de los escépticos y luego de la intervención de la jefa del SAT, Raquel Buenrostro, las restricciones sospechosas se eliminaron y pinta para que este concurso, más allá de los intereses del “underground burocrático”, se vuelva un buen ejemplo de que al más alto nivel se puede jugar con “fair play”.

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