En México cayó como una bomba atómica. El anuncio de la visita del candidato republicano, Donald Trump a nuestro país no cayó nada bien entre los mexicanos y mucho menos luego de escuchar lo que venía a decir.

El muro si dijo Trump luego de reunirse en privado con el Presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos. No al TLCAN y otros mensajes que han sido parte fundamental del discurso de odio que el candidato republicano ha sostenido desde que inicio su aventura para llegar a la presidencia de nuestro país vecino.

Lejos de endurecer su discurso, Peña Nieto lo suavizó. Luego de compararlo con Hitler y Mussolini le abrió las puertas “para dialogar con respeto”. El mismo respeto que Trump no ha mostrado para con los mexicanos en todo este tiempo.

Sin pies ni cabeza. Sin estrategia. Vimos a un Peña titubeante que por momentos intentó ser audaz al asegurar que “si es cierto que mandamos inmigrantes pero ustedes nos mandan armas y dinero”; que por momentos trató de justificar lo mal que nos portamos en la frontera de México al señalar que “no todo es culpa de los mexicanos, los inmigrantes también vienen del centro y sur del continente” y que pareció pedir perdón al asegurar que han llegado a “malinterpretar” los dichos de Trump.

La visita le cayó “como anillo al dedo” a la campaña de Trump que venía bajando en las encuestas frente a su rival Hillary Clinton. Ahora Trump puede decir que, a diferencia de su contrincante, el si ha visitado México y es su prioridad. Recordemos que justo en los últimos meses de campaña Trump ha tratado de reconquistar el voto hispano que no lo apoya por evidentes razones.

Es cierto que la invitación la hizo el gobierno de México para ambos candidatos y que sólo Trump vio en ello una gran oportunidad para reposicionarse. La pregunta que debería contestar el gobierno mexicano es ¿y nosotros que ganamos? Ni siquiera en popularidad gana Peña Nieto, las muestras de indignación y molestia no se hicieron esperar. Su discurso lastimero parecía casi pedirle perdón a Trump en lugar de exigirle a éste una disculpa pública por el agravio a los mexicanos.

Trump, como era de esperarse hizo lo suyo y se apoderó del escenario y del microfono. Habló del muro y aseguró que se construirá aunque aclaró que el quién lo pagará no fue un tema, tampoco se desdijo de sus afirmaciones en torno a obligar a México a hacerse cargo del gasto. En una rueda de prensa que se planeó para no aceptar preguntas, las aceptó, aunque sólo las de los reporteros de su fuente, o sea, en inglés. No hubo, estando en México en Los Pinos, una sola pregunta hecha por un reportero mexicano y en español.

Pierde Peña Nieto, pierde Hillary Clinton, parece que el único que ganó con esto fue Trump ¿quién lleva la politica exterior en este país? ¿quién lleva este país? ¿qué tuvo de bueno la visita de Trump a México señor Presidente? Díganos por favor para qué lo invitó porque ya sabemos que piensa que “lo bueno casi no se cuenta” y nos gustaría que nos contara mucho más de lo que ha dicho públicamente.

El circo que se armó sería verdaderamente divertido si no nos comprobara que tenemos un presidente de caricatura que un día si y otro también demuestra su inhabilidad para gobernar. Una cosa si quedó clara luego del circo de ayer, el Presidente Peña Nieto es capaz, como nadie, de unir a todo el país… en su contra.

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