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Carmen Salinas: otra celebridad que cierra su cuenta de Twitter. ''Luto nacional para la cultura en México'', ironizó el senador panista Javier Lozano. El caso es que, desde que la diputada fue sorprendida ‘’echándose un coyotito’’, los indignados, inconformes y trolls se desataron.
En un primer momento, todo ello parecía tener sin cuidado a la legisladora que, vía Periscope, hizo las declaraciones por todos conocidas: ‘’si hubiera habido coyote, me vale gorro’’ o pidiendo que no la hicieran “de pedo” porque todavía no tenía iniciativas, entre otras.
Posteriormente, ante la petición ¡Fuera Carmen Salinas de la Cámara de Diputados!, lanzada en change.org, la legisladora aparentemente mandó decir que por ella podían ‘’meterse sus firmas’’ (hasta el momento, más de 167 mil) ‘’por el trasero o por donde más les quepa , mijitos’’.
Y, bueno, el fuego ardió con más fuerza.
La iniciativa de change.org pretende echar por tierra un hecho que forma parte de un proceso previo, como bien lo explica Antonio Martínez Velázquez en su blog Final del juego, al recordarnos que desde la misma campaña electoral supimos sobre la conformación de las listas plurinominales de los partidos políticos:
‘’Si no hubiéramos querido que Carmen entrara, el proceso electoral era el momento.’’
Antonio Martínez destaca también ese dejo de racismo y clasismo presente en las descalificaciones a Carmen Salinas y que parecen sugerir que los indicados para representarnos son exclusivamente ‘’las élites estudiadas… como si no fuera esa élite la que nos tiene sumidos en esta oligarquía autocrática que sólo se representa a sí misma’’, finaliza. #Chapeau.
Y sí. El marcaje a nuestros legisladores podría ser más en función de sus propuestas, logros y gestiones, y menos en función de nuestras simpatías y antipatías: si es ofensivo que diga tal o cual palabra, si hace una señal obscena o, bueno, en el caso de Carmen ahora hasta le está lloviendo por proponer un reconocimiento a la carrera de Tin Tan. . .
Ya en años pasados, el movimiento ciudadano DHP México (Dejemos de hacernos pendejos, que, dicho sea de paso, en su momento fue por criticado por emplear la palabra pendejos) lanzó el Diputómetro, herramienta para dar a conocer los cumplimientos e incumplimientos de los legisladores en cuanto a: participación en comisiones, propuestas y asistencias al recinto.
En la supuesta reacción en que se burla de la iniciativa de change.org, Carmen Salinas también manda decir que está respaldada por su partido y recomienda a sus detractores ponerse ‘’a trabajar’’ y no estar de ‘’envidiosos’’.
Justa representante o no, el caso es que esta mujer ya tiene el ‘’privilegio’’ y, al igual que otros privilegiados servidores públicos --así como sus parientes y parientes políticos--, parece que prefiere aludir a la envidia ajena antes que ejercer la autocrítica.
¿Qué nos toca? Trabajar en el escrutinio no sólo de Carmen Salinas sino de todos los legisladores y servidores públicos, a rajatabla, y confiar en que la autocrítica sea posible: no sólo en la ‘’pintoresca’’ diputada sino en el partido que, dice, la respalda, con vistas a dar los pasos siguientes en materias de igualdad, justicia, verdad. . .
La culpa no la tiene Carmen ni la tiene Tin Tan.
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