A los mexicanos nos deben una profunda reforma al Poder Judicial que no tiene que ver con la deseada por López Obrador de tener jueces por elección popular, que lejos de resolver la corrupción al interior, la agravaría.

La indiferencia gubernamental hacia los cuerpos policiacos indigna. Sin embargo, en el país nadie se está haciendo cargo del desastre en las instituciones de seguridad; mucho menos de la violencia en contra de ellas.